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Model-Based Engineering en automoción

8/27/2026

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Model-Based Engineering en automoción:
cómo conectar CAD, CAE y simulación para desarrollar mejores vehículos

Descubre cómo el Model-Based Engineering conecta CAD, CAE, requisitos y simulación para reducir iteraciones, mejorar la trazabilidad y acelerar el desarrollo

El Model-Based Engineering está cambiando la forma de desarrollar vehículos porque convierte los modelos digitales en el eje de una ingeniería mucho más conectada. Tras trabajar en diseño conceptual en Shevret, he comprobado que el verdadero salto no consiste en dibujar mejor en CAD, sino en conseguir que cada decisión de ingeniería pueda relacionarse con el resto del producto.

Durante décadas, el desarrollo de un automóvil se ha apoyado en una combinación de planos, documentos, hojas de cálculo, modelos CAD, informes de simulación, requisitos y resultados de ensayo. Cada disciplina disponía de sus propias herramientas y, en muchos casos, de su propia interpretación del producto. El problema aparecía cuando había que modificar algo.

Cambiar la posición de una batería podía afectar a la estructura, el centro de gravedad, la refrigeración, la aerodinámica, la arquitectura eléctrica, el software de control, el comportamiento dinámico, el coste y hasta el proceso de fabricación. El reto ya no era simplemente diseñar una pieza: era comprender las consecuencias sistémicas de modificarla.

Ahí es donde adquiere sentido el Model-Based Engineering, especialmente cuando se integra con CAD, CAE, PLM, ingeniería de sistemas, simulación multifísica y gestión de requisitos.

Y esta distinción es importante. El objetivo no es sustituir al ingeniero por un modelo digital. El objetivo es conseguir que el modelo permita al ingeniero tomar decisiones mejores, antes y con mayor información.


¿Qué es el Model-Based Engineering y cómo se aplica en automoción?

El Model-Based Engineering (MBE) es un enfoque de ingeniería en el que los modelos digitales se convierten en elementos centrales para definir, analizar, desarrollar, verificar y evolucionar un producto o sistema. En lugar de considerar el modelo como una representación final del diseño, se utiliza como un activo de ingeniería durante buena parte del ciclo de desarrollo.

La diferencia parece semántica, pero es profunda.

En un proceso tradicional, un ingeniero puede crear un modelo CAD, otro profesional preparar un modelo de elementos finitos para CAE, otro elaborar una hoja de cálculo y otro documento recoger los requisitos. Todos trabajan sobre el mismo vehículo, pero no necesariamente sobre la misma representación digital ni con una trazabilidad completa entre ellas.

En un entorno basado en modelos, el objetivo es que esas representaciones estén relacionadas. El modelo geométrico puede alimentar determinados análisis; los requisitos pueden vincularse con funciones y componentes; los resultados de simulación pueden utilizarse para verificar objetivos; las modificaciones pueden propagarse hacia las disciplinas afectadas y el historial de decisiones puede mantenerse dentro de una estructura digital coherente.

Por eso conviene entender el Model-Based Engineering como una forma de trabajar, no como un programa informático.

CAD es una herramienta. CAE es una familia de herramientas. PLM es una infraestructura de gestión del ciclo de vida. MBSE es una disciplina orientada específicamente a la ingeniería de sistemas. El Model-Based Engineering puede integrar todos estos elementos dentro de un proceso más amplio.

La propia evolución de la ingeniería de sistemas está llevando precisamente en esta dirección. La especificación SysML v2 de OMG, adoptada formalmente en 2025, incorpora mejoras de precisión, consistencia, interoperabilidad y trazabilidad y permite representar estructura, comportamiento, requisitos, análisis y verificación dentro de modelos de sistemas. En 2026, además, OMG ya ha puesto en marcha un programa oficial de certificación de SysML v2.

Esto tiene una consecuencia importante para el sector automovilístico: el modelo deja de ser exclusivamente geométrico.

Un vehículo moderno puede tener decenas de sistemas y subsistemas interdependientes: propulsión eléctrica o híbrida, batería, inversor, motores eléctricos, dirección, frenos, suspensión, ADAS, conectividad, climatización, sistemas de iluminación, redes de comunicación, unidades de control, software embarcado y estructuras mecánicas.

Representar todo eso mediante un único modelo geométrico sería imposible y, además, conceptualmente incorrecto. Lo que se necesita es una red de modelos relacionados, cada uno especializado en representar una dimensión del producto.

Aquí aparece una de las diferencias fundamentales entre CAD tradicional y Model-Based Engineering.

El CAD responde principalmente a una pregunta: ¿qué geometría tiene el producto?

El CAE amplía la pregunta: ¿cómo se comportará esa geometría bajo determinadas condiciones?

El Model-Based Engineering añade otra dimensión: ¿por qué hemos definido este producto así, qué requisitos satisface, qué alternativas existen, qué consecuencias tiene cada decisión y cómo podemos demostrar que el sistema cumple lo que se esperaba de él?

Esta última pregunta es especialmente importante en automoción.

Imaginemos el desarrollo de una batería de alta tensión. El CAD puede representar la carcasa y sus componentes. El CAE puede estudiar rigidez, vibraciones, comportamiento térmico o integridad estructural. Un modelo de sistemas puede representar requisitos de autonomía, seguridad, potencia, refrigeración, arquitectura eléctrica y estrategia de control. La combinación permite estudiar el producto como un sistema y no únicamente como una colección de piezas.

Ese es uno de los mayores valores del Model-Based Engineering.


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De CAD y CAE aislados a una ingeniería basada en modelos

Durante años, CAD y CAE han evolucionado de manera extraordinaria, pero también han generado un problema paradójico: cuanto más potentes son las herramientas, mayor puede ser la complejidad de integrarlas.

Un modelo CAD puede contener una enorme cantidad de información paramétrica. Un modelo CAE necesita simplificaciones, mallado, condiciones de contorno, propiedades de material y supuestos específicos. Una simulación CFD necesita otra preparación geométrica. Un análisis térmico puede utilizar una representación diferente. Un cálculo de dinámica multicuerpo necesita sus propios parámetros.

Si cada modelo evoluciona de manera independiente, el problema aparece cuando una modificación del diseño no se refleja correctamente en los análisis.

Por ejemplo, supongamos que se modifica el espesor de una pieza estructural para reducir masa. Desde el punto de vista del diseñador, el cambio puede parecer pequeño. Sin embargo, puede alterar la rigidez local, los modos propios, la respuesta vibratoria, las tensiones, el comportamiento NVH, la durabilidad e incluso el proceso de fabricación.

El valor del Model-Based Engineering consiste precisamente en reducir la distancia entre esa modificación y sus consecuencias.

Esto no significa que todos los análisis deban ejecutarse automáticamente ante cualquier cambio. Significa que la arquitectura digital debe permitir saber qué modelos, requisitos y verificaciones están afectados por ese cambio.

La trazabilidad se convierte así en una propiedad de ingeniería, no simplemente en una función administrativa.

La industria está avanzando hacia este concepto de hilo digital. Las plataformas actuales buscan conectar diseño mecánico, eléctrico y electrónico con simulación, requisitos, PLM, verificación y validación. Siemens, por ejemplo, describe el enfoque de ingeniería de producto basada en modelos como una forma de utilizar modelos y simulaciones durante todo el ciclo de vida, conectando requisitos y parámetros de diseño.

La consecuencia empresarial es relevante: una modificación puede evaluarse antes de llegar al prototipo físico.

Y eso cambia completamente la economía del desarrollo.

Un error detectado en una fase conceptual puede costar relativamente poco. El mismo error descubierto después de fabricar utillajes, prototipos o preseries puede convertirse en semanas de retraso, modificaciones de proveedores y millones de euros en costes adicionales.

Por eso el Model-Based Engineering no debería considerarse únicamente una iniciativa de digitalización. Es también una estrategia para desplazar la toma de decisiones hacia fases en las que todavía existe libertad de diseño.


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El papel de la simulación en el Model-Based Engineering

La simulación es uno de los pilares del Model-Based Engineering porque permite explorar virtualmente el espacio de diseño antes de disponer del producto físico.

Pero existe una diferencia entre utilizar simulación y desarrollar un proceso realmente basado en modelos.

En el primer caso, un ingeniero puede ejecutar una simulación para responder a una pregunta concreta. En el segundo, la simulación forma parte de una cadena de razonamiento que comienza con los objetivos del producto y termina en la verificación del comportamiento.

Pensemos en un objetivo como reducir diez kilogramos de masa del vehículo.

En un enfoque convencional, un equipo puede intentar reducir masa en diferentes componentes y comprobar posteriormente las consecuencias.

En un entorno Model-Based Engineering, esa reducción puede analizarse como una variable dentro de un problema multidisciplinar. El modelo puede relacionar masa con rigidez, coste, fabricación, autonomía, prestaciones y comportamiento dinámico. De esta manera, la pregunta deja de ser "¿cómo elimino diez kilogramos?" para convertirse en "¿dónde puedo eliminar diez kilogramos manteniendo el conjunto de requisitos?".

Es una diferencia enorme.

La ingeniería pasa de optimizar componentes aislados a optimizar decisiones dentro de un sistema.

El concepto adquiere todavía más importancia en vehículos eléctricos. Reducir masa puede mejorar autonomía, pero incrementar determinados espesores puede ser necesario para satisfacer requisitos de seguridad. Una batería más grande puede aumentar autonomía, pero también masa y coste. Un sistema de refrigeración más potente puede mejorar la gestión térmica, pero consume espacio, energía y dinero.

La solución óptima rara vez pertenece a una única disciplina.

Por eso el Model-Based Engineering funciona especialmente bien cuando se combina con simulación multifísica y optimización.

Las herramientas actuales ya permiten integrar análisis estructurales, térmicos, fluidodinámicos, dinámica de sistemas, acústica y otros dominios. En automoción, este enfoque se está aplicando especialmente a baterías, vehículos eléctricos, ADAS, NVH y desarrollo de sistemas complejos.

El objetivo final no es tener más simulaciones. Es tomar decisiones con mayor conocimiento antes de fabricar.


Model-Based Engineering, MBSE y MBD no son exactamente lo mismo

Uno de los errores más frecuentes consiste en utilizar como sinónimos MBE, MBSE y MBD.

No lo son.

El Model-Based Systems Engineering (MBSE) aplica específicamente el pensamiento basado en modelos a la ingeniería de sistemas. Se centra en aspectos como requisitos, arquitectura, funciones, interfaces, comportamiento, análisis, verificación y validación. NASA recoge una definición de MBSE basada en la aplicación formalizada de modelos a requisitos, diseño, análisis, verificación y validación desde las fases conceptuales y durante el ciclo de vida.

El Model-Based Definition (MBD) tiene un ámbito diferente. Se refiere principalmente a utilizar el modelo 3D como fuente de información de definición del producto, incorporando información como tolerancias geométricas, cotas y anotaciones de fabricación e inspección. ASME ha descrito precisamente MBD en relación con la incorporación de información geométrica y de tolerancias directamente en el modelo 3D.

El Model-Based Engineering es más amplio.

Podemos imaginarlo como una arquitectura en la que MBSE aporta la visión sistémica, CAD representa el producto físico, CAE permite predecir su comportamiento, MBD puede definirlo para fabricación e inspección y PLM proporciona buena parte de la infraestructura para gestionar la información y sus relaciones.

La clave está en que estas piezas no funcionen como islas.

Un modelo perfecto de CAD que no puede relacionarse con los análisis sigue siendo una isla. Una simulación sofisticada cuyo resultado no está vinculado al requisito que intenta demostrar también es una isla.

El verdadero valor aparece cuando las relaciones son explícitas.


El digital thread como columna vertebral

Aquí entra en juego el concepto de digital thread, o hilo digital.

El hilo digital pretende mantener conectada la información relevante del producto desde la definición inicial hasta el desarrollo, fabricación, validación y, cada vez más, operación.

En automoción, esto puede significar relacionar un requisito de producto con una función, una arquitectura de sistema, un componente físico, un modelo de simulación, un resultado de ensayo y una versión concreta del producto.

La trazabilidad permite responder preguntas que antes podían requerir revisar decenas de documentos.

¿Qué requisito justifica esta característica?

¿Qué componentes están afectados si cambia este requisito?

¿Qué simulaciones demuestran su cumplimiento?

¿Qué ensayo físico confirma el modelo?

¿Qué versión del diseño se utilizó?

¿Qué proveedores reciben el cambio?

¿Qué impacto tiene sobre coste, peso o fabricación?

Cuando el sistema digital puede responder estas preguntas de forma fiable, la ingeniería gana algo que no se consigue simplemente comprando software: contexto.

Y el contexto es probablemente uno de los recursos más escasos en los programas modernos de desarrollo de vehículos.


Una aplicación práctica: diseñar un vehículo desde el requisito hasta el componente

Imaginemos un fabricante que quiere desarrollar un deportivo eléctrico con una elevada capacidad de aceleración y una masa muy contenida.

El proyecto comienza con objetivos de producto. No se trata todavía de dibujar el vehículo, sino de definir qué debe conseguir.

A partir de ahí aparecen requisitos: aceleración, autonomía, velocidad máxima, capacidad de frenada, comportamiento térmico, rigidez torsional, confort, seguridad, coste objetivo y restricciones de fabricación.

El modelo de sistema permite estudiar cómo esos objetivos se traducen en funciones y arquitecturas.

La decisión de utilizar dos motores eléctricos, por ejemplo, tiene consecuencias sobre distribución de par, masa, packaging, refrigeración, electrónica de potencia, control y dinámica vehicular.

A continuación, CAD comienza a materializar la arquitectura física.

CAE permite estudiar si las primeras decisiones son compatibles con los objetivos.

Un análisis estructural puede estudiar rigidez. Una simulación térmica puede analizar la gestión de temperatura de batería e inversores. CFD puede estudiar refrigeración o aerodinámica. Un modelo de dinámica vehicular puede evaluar el comportamiento del conjunto. Un modelo de control puede analizar las estrategias de entrega de par.

Lo interesante es que ninguno de estos modelos debería interpretarse como una verdad absoluta.

Todos son aproximaciones con un determinado nivel de fidelidad y unas determinadas hipótesis.

Este punto es crítico para entender correctamente el Model-Based Engineering.

Un modelo no es la realidad.

Un modelo es una representación útil de la realidad para responder determinadas preguntas.

Un modelo estructural detallado puede ser excelente para estudiar tensiones locales y demasiado costoso para una optimización conceptual de cientos de variantes. Un modelo reducido puede ser perfecto para estudiar tendencias y no ser adecuado para certificar un comportamiento concreto.

La madurez de un proceso basado en modelos se demuestra precisamente cuando la organización sabe qué modelo utilizar, para qué pregunta, con qué nivel de fidelidad y cómo correlacionarlo con el mundo físico.


La correlación entre simulación y ensayo es imprescindible

Este es uno de los puntos donde un enfoque excesivamente digital puede llevar a errores.

El objetivo no debe ser eliminar los ensayos físicos.

El objetivo es conseguir que los ensayos físicos sean más inteligentes y estén mejor conectados con los modelos.

Cuando un vehículo real se somete a una prueba, los datos obtenidos permiten comprobar si las predicciones eran correctas. Si existe una diferencia significativa entre simulación y realidad, hay que investigar las causas.

Puede tratarse de propiedades de material, condiciones de contorno, simplificaciones geométricas, fricción, temperatura, dispersión de fabricación, incertidumbre de sensores o incluso una hipótesis incorrecta.

Esta realimentación es fundamental.

El modelo mejora cuando aprende de los datos físicos, y el ensayo adquiere mayor valor porque puede diseñarse para resolver las incertidumbres más importantes.

El resultado es un ciclo cerrado entre modelo, simulación, ensayo y producto.

Esta filosofía está muy relacionada con el concepto de gemelo digital, aunque conviene evitar utilizar ambos términos como si fueran idénticos. Un modelo de ingeniería puede existir sin constituir un gemelo digital completo. El gemelo digital implica normalmente una relación más estrecha con un activo físico y sus datos durante determinadas fases de su ciclo de vida.

En automoción, la frontera entre ambos conceptos está evolucionando rápidamente.

Los vehículos definidos por software, los sistemas ADAS y la electrificación hacen que el desarrollo requiera combinar modelos mecánicos, eléctricos, térmicos, de control y software. La ingeniería basada en modelos se convierte así en una manera de manejar una complejidad que resulta difícil de controlar mediante documentos independientes.


El factor humano sigue siendo decisivo

Existe una idea equivocada según la cual la ingeniería basada en modelos consiste en automatizarlo todo.

No.

Una organización puede tener las mejores herramientas de CAD, CAE, PLM y MBSE del mercado y seguir tomando malas decisiones.

¿Por qué?

Porque el modelo solo es tan bueno como las hipótesis, datos, relaciones y decisiones que contiene.

Si un requisito está mal definido, el modelo puede automatizar el error.

Si una propiedad de material es incorrecta, la simulación puede producir una respuesta numéricamente impecable pero físicamente equivocada.

Si una correlación no se realiza correctamente, la organización puede acumular una falsa confianza en su gemelo digital.

Por eso el Model-Based Engineering exige una combinación de competencias. El ingeniero del futuro necesita conocer su especialidad, pero también comprender cómo se conecta con las demás.

El especialista en CAD necesita entender las consecuencias que una decisión geométrica puede tener en CAE y fabricación. El ingeniero CAE debe conocer las limitaciones del modelo que utiliza. El ingeniero de sistemas necesita comprender las restricciones físicas del producto. El responsable de proyecto debe ser capaz de interpretar las implicaciones técnicas y económicas de una decisión.

La herramienta es solo el medio.

La capacidad diferencial está en saber qué pregunta hacerle al modelo.

Esta idea conecta directamente con lo que plantea Domina el negocio del automóvil: las decisiones aparentemente técnicas nunca son exclusivamente técnicas. Elegir una arquitectura, un material, una tolerancia, una geometría o una estrategia de simulación tiene consecuencias sobre costes industriales, posicionamiento del producto, tiempos de desarrollo y competitividad empresarial.

Por eso un buen ingeniero no debería preguntarse únicamente si una solución funciona.

Debe preguntarse si funciona dentro del sistema completo de restricciones del negocio.


¿Cómo implementar Model-Based Engineering en un departamento de CAD y CAE?

Implementar Model-Based Engineering no consiste en adquirir una plataforma y migrar automáticamente todos los archivos existentes.

De hecho, comenzar por la herramienta suele ser uno de los errores más caros.

El primer paso es definir qué decisiones de ingeniería se quieren mejorar.

Una empresa puede tener problemas de trazabilidad de requisitos. Otra puede sufrir demasiadas iteraciones entre CAD y CAE. Otra puede tener múltiples versiones incompatibles de un mismo modelo. Otra puede tardar demasiado en preparar modelos de simulación. Otra puede no conseguir relacionar correctamente resultados de ensayo con modelos virtuales.

El punto de partida debe ser el problema, no el software.

Una vez identificado, hay que definir qué información debe ser autoritativa.

Esta cuestión es mucho más difícil de lo que parece.

Si un parámetro existe en una hoja Excel, en un CAD, en una base de datos PLM y en un modelo CAE, ¿cuál es el valor oficial?

Si la respuesta depende de quién pregunta, todavía no existe una verdadera estrategia basada en modelos.

El siguiente nivel consiste en definir las relaciones.

Un requisito debe poder relacionarse con una función. Una función, con una arquitectura. Una arquitectura, con componentes. Un componente, con geometría y propiedades. El componente puede estar relacionado con modelos de simulación y ensayos. Los resultados deben poder vincularse con los criterios de aceptación.

Esta estructura permite construir una trazabilidad que puede llegar hasta la validación.

No todos los proyectos necesitan el mismo nivel de formalización.

En un fabricante de bajo volumen puede ser más importante disponer de un flujo CAD-CAE eficiente y reutilizable que desplegar desde el primer día una arquitectura MBSE extremadamente sofisticada.

En un OEM que desarrolla plataformas globales con múltiples variantes, software, electrificación, ADAS y grandes cadenas de suministro, la necesidad de modelar interfaces, requisitos y dependencias es mucho mayor.

La madurez debe crecer con la complejidad.


La parametrización es uno de los grandes aceleradores

Una de las ventajas más interesantes de trabajar con modelos es la capacidad de parametrización.

Supongamos que un diseñador quiere estudiar diferentes posiciones de suspensión. En un proceso tradicional, cada alternativa puede requerir una cantidad significativa de trabajo manual.

En un entorno paramétrico, determinadas variables pueden definirse como parámetros del modelo.

La posición de un punto de anclaje puede convertirse en una variable. La longitud de un brazo puede variar. El diámetro de una sección puede modificarse. La distribución de masas puede cambiar.

El siguiente paso consiste en conectar esas variables con modelos de análisis.

Así se puede explorar un espacio de diseño mucho mayor.

Aquí aparece la relación entre Model-Based Engineering, design space exploration y optimización.

La ingeniería deja de limitarse a comparar dos alternativas diseñadas manualmente y puede estudiar cientos o miles de combinaciones virtuales cuando la cadena computacional está suficientemente automatizada.

Esto no significa que la solución matemáticamente óptima sea automáticamente la mejor solución industrial.

Una optimización puede encontrar una geometría excelente desde el punto de vista estructural pero difícil de fabricar. Puede reducir masa aumentando costes. Puede mejorar rendimiento sacrificando reparabilidad. Puede producir una solución que no sea compatible con proveedores o procesos existentes.

Por eso la optimización debe estar integrada dentro de la lógica de producto.

La mejor solución técnica no siempre es la mejor solución empresarial.


La automatización de CAD y CAE cambia la escala de trabajo

Cuando CAD y CAE están correctamente conectados, aparece otro beneficio: automatizar tareas repetitivas.

Preparar geometría, generar mallas, lanzar determinados análisis, recopilar resultados y comparar indicadores son tareas que pueden automatizarse progresivamente.

Esto permite que el ingeniero dedique menos tiempo a preparar información y más a interpretar resultados.

Pero automatizar no significa eliminar la revisión humana.

Una cadena automática puede ejecutar mil simulaciones incorrectamente con mucha más velocidad que un ingeniero.

Por eso la automatización necesita gobernanza, control de versiones, validación de modelos y criterios claros de calidad.

En los entornos industriales más avanzados, el objetivo es construir procesos reproducibles. Si una simulación se ejecuta hoy y seis meses después, el equipo debería poder conocer qué versión del modelo, solver, material, condiciones de contorno y parámetros produjo cada resultado.

La reproducibilidad es una característica esencial de una ingeniería profesional.


Qué cambia para el ingeniero CAD

Para el profesional de CAD, el Model-Based Engineering implica evolucionar desde la creación de geometría hacia la creación de información de producto estructurada y reutilizable.

Un modelo bien construido no es simplemente un sólido visualmente correcto.

Tiene intención de diseño.

Tiene relaciones.

Tiene parámetros.

Tiene referencias.

Tiene reglas.

Puede alimentar otras actividades.

Esto aumenta el valor del trabajo del diseñador, pero también eleva la exigencia.

La calidad de un modelo CAD deja de medirse exclusivamente por su apariencia o por la ausencia de errores geométricos. También importa su robustez ante modificaciones, su capacidad de reutilización y la calidad de la información que proporciona al resto de disciplinas.

En un vehículo con múltiples variantes, esta cuestión puede determinar la diferencia entre una plataforma eficiente y una arquitectura imposible de mantener.


Qué cambia para el ingeniero CAE

Para CAE, la evolución es igualmente profunda.

El ingeniero deja de recibir únicamente geometrías y condiciones de contorno y empieza a formar parte de una cadena de ingeniería más integrada.

Esto permite automatizar parte del proceso de preparación y dedicar más tiempo a la física del problema.

Pero también obliga a ser más riguroso con la gestión de modelos.

Un modelo CAE necesita conocer su dominio de validez. No existe una simulación universalmente válida.

La fidelidad debe ser proporcional a la pregunta.

Para una fase conceptual puede bastar un modelo reducido. Para una decisión de arquitectura puede ser necesario un modelo multifísico. Para una validación final puede requerirse una representación de elevada fidelidad y correlación experimental.

El error consiste en confundir complejidad del modelo con calidad de la ingeniería.

Un modelo más complejo no es necesariamente un modelo mejor.

Es mejor aquel que responde correctamente a la pregunta que necesitamos resolver con un coste y un tiempo razonables.


El gran reto: la gobernanza de los modelos

A medida que crece el número de modelos, surge un problema que a menudo se subestima: ¿quién es responsable de cada uno?

En un sistema basado en modelos, deben existir criterios para determinar quién crea, valida, modifica y aprueba cada representación.

También deben controlarse las versiones.

Una simulación de batería realizada con una geometría determinada no debería confundirse con otra ejecutada sobre una variante posterior.

La gestión de configuración adquiere así una importancia crítica.

Esto enlaza directamente con PLM, ALM y otras herramientas de gestión del ciclo de vida. El objetivo es que la información técnica no quede aislada del contexto del proyecto.

El resultado final es una arquitectura digital en la que personas, procesos y modelos trabajan conjuntamente.

No es casualidad que las plataformas actuales de ingeniería estén evolucionando precisamente hacia la integración de CAD, CAE, PLM, requisitos, simulación y datos. La industria está intentando reducir los silos que tradicionalmente separaban diseño, ingeniería, software, electrónica y fabricación.


Una advertencia importante: digitalizar un proceso malo no lo convierte en bueno

Esta probablemente sea una de las conclusiones más importantes.

Si una empresa tiene un proceso de desarrollo mal definido y decide introducir Model-Based Engineering sin modificarlo, puede acabar con un proceso digitalmente sofisticado pero igual de ineficiente.

El primer objetivo debe ser simplificar.

Después, conectar.

Y solo posteriormente automatizar.

La automatización tiene sentido cuando existe un proceso estable. La inteligencia artificial puede generar modelos, explorar configuraciones y ayudar a interpretar datos, pero necesita un contexto técnico fiable.

Precisamente por eso el avance de SysML v2 resulta relevante. Su evolución busca mejorar la precisión, expresividad, interoperabilidad y capacidad de automatización de los modelos de sistemas, pero OMG subraya que el lenguaje por sí solo no constituye una metodología MBSE completa: hacen falta herramientas conformes, metodología y profesionales capaces de aplicarlo correctamente.

Esta observación sirve también para el Model-Based Engineering en general.

No existe una herramienta mágica.

Existe una combinación de modelo, metodología, datos, herramientas, personas y disciplina de ingeniería.


Hacia dónde va el Model-Based Engineering en automoción

El siguiente salto será la conexión entre modelos y sistemas de inteligencia artificial.

Cuando una organización dispone de modelos parametrizados, datos históricos, resultados de ensayo y relaciones entre requisitos y comportamiento, puede comenzar a utilizar algoritmos para explorar alternativas que un equipo humano difícilmente podría evaluar manualmente.

La IA puede ayudar a identificar correlaciones, proponer configuraciones, detectar anomalías, generar modelos reducidos o acelerar determinados procesos de simulación.

Pero cuanto más automatizada sea la decisión, más importante será conocer el origen de los datos y la validez de los modelos.

En sistemas críticos, no basta con obtener una respuesta.

Hay que poder explicar por qué esa respuesta es aceptable.

Por eso el futuro probablemente no será simplemente "IA + CAD" o "IA + CAE". Será una combinación de modelos de sistemas, simulación, datos reales, requisitos, automatización e inteligencia artificial, conectados mediante una arquitectura digital trazable.

El vehículo definido por software acelera todavía más esta tendencia.

Cuando una función puede modificarse mediante software después de fabricar el vehículo, el concepto tradicional de desarrollo de producto cambia. Hardware, software, controles, redes, sensores y modelos físicos deben evolucionar conjuntamente.

La ingeniería basada en modelos es una de las formas más sólidas de gestionar esa complejidad.

Y aquí aparece una oportunidad profesional muy importante.

El ingeniero que únicamente domina una herramienta puede ser excelente dentro de una disciplina. El profesional que entiende cómo conectar CAD, CAE, requisitos, simulación, fabricación, software y negocio adquiere una visión mucho más difícil de sustituir.

La industria necesita especialistas, pero cada vez necesita más especialistas capaces de entender el sistema completo.

Si quieres profundizar en esa visión y entender cómo se conectan ingeniería, diseño, producto, estrategia y negocio dentro de la automoción, el Programa de Desarrollo Directivo en Automoción y Movilidad Urbana aborda precisamente esa perspectiva 360º, utilizando casos reales y una metodología orientada a la toma de decisiones. Para los lectores habituales del blog existe además el cupón exclusivo YOULOVEGT40, con aproximadamente un 18 % de descuento.

Porque dominar CAD o CAE es una ventaja. Entender cómo una decisión tomada en CAD termina afectando al coste industrial, al rendimiento del vehículo, al posicionamiento del producto y a la cuenta de resultados es un nivel diferente de conocimiento.

Y si quieres recibir las próximas formaciones gratuitas relacionadas con ingeniería, CAD, CAE y desarrollo de vehículos, puedes suscribirte a la newsletter. Las plazas y avisos de esas formaciones se comunicarán únicamente a través de ella.

Para quien quiera comenzar desde un área más concreta, la Especialización en Ingeniería y Desarrollo de Vehículos es probablemente el punto de entrada más coherente con esta temática, especialmente si el objetivo es comprender cómo se relacionan las diferentes disciplinas técnicas durante el desarrollo de un automóvil. El Programa de Desarrollo Directivo ofrece la visión más amplia, pero una especialización permite profundizar primero en el área de ingeniería.


La verdadera ventaja competitiva está en conectar los modelos

El futuro del desarrollo de vehículos no será simplemente más digital.

Será más conectado, trazable, multidisciplinar y orientado a modelos.

El CAD seguirá siendo imprescindible. CAE seguirá siendo imprescindible. Los ensayos físicos seguirán siendo imprescindibles. La experiencia del ingeniero seguirá siendo imprescindible.

Lo que cambia es la relación entre todos ellos.

El Model-Based Engineering permite que el modelo deje de ser un archivo que representa una solución para convertirse en una infraestructura de conocimiento que ayuda a construir, analizar, verificar y evolucionar esa solución.

Cuando un cambio de diseño puede relacionarse con sus consecuencias. Cuando un requisito puede rastrearse hasta una verificación. Cuando una simulación puede compararse con datos físicos. Cuando diferentes disciplinas pueden trabajar sobre una representación coherente. Cuando las decisiones técnicas pueden analizarse también desde el coste y el negocio, la ingeniería empieza a funcionar de otra manera.

Ese es el verdadero potencial del Model-Based Engineering.

No se trata de reemplazar al ingeniero por modelos.

Se trata de conseguir que el ingeniero pueda pensar a una escala mayor.

En mi experiencia trabajando en diseño conceptual en Shevret, una de las lecciones más claras es que cuanto más complejo es un producto, más importante resulta entender las relaciones entre decisiones y no únicamente cada decisión por separado.

El automóvil del futuro será demasiado complejo para desarrollarlo eficazmente mediante documentos desconectados y modelos aislados. La ventaja competitiva estará en aquellas organizaciones capaces de construir una cadena digital coherente desde el requisito hasta el componente, desde la simulación hasta el ensayo y desde la ingeniería hasta el negocio.

El Model-Based Engineering no es, por tanto, una moda tecnológica alrededor del CAD y el CAE. Es una transformación de la manera en que se concibe y desarrolla un producto complejo.

Y para el profesional de automoción, la oportunidad es clara: quien aprenda a trabajar dentro de esa cadena tendrá una visión mucho más valiosa que quien se limite a dominar una única herramienta.

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Preguntas frecuentes sobre Model-Based Engineering

¿Qué es exactamente el Model-Based Engineering?

El Model-Based Engineering es un enfoque de desarrollo en el que los modelos digitales se utilizan como elementos centrales para diseñar, analizar, verificar y evolucionar un producto. En automoción conecta disciplinas como CAD, CAE, ingeniería de sistemas, requisitos, simulación, validación y gestión del ciclo de vida.

¿Cuál es la diferencia entre MBE y MBSE?

MBE, o Model-Based Engineering, es un concepto amplio que utiliza modelos durante diferentes actividades de ingeniería. MBSE, Model-Based Systems Engineering, se centra específicamente en aplicar modelos a la ingeniería de sistemas, incluyendo requisitos, arquitectura, comportamiento, análisis, verificación y validación. MBSE puede formar parte de una estrategia MBE más amplia.

¿Cómo se relaciona Model-Based Engineering con CAD y CAE?

CAD representa principalmente la definición geométrica y paramétrica del producto, mientras que CAE permite analizar su comportamiento mediante simulación. Model-Based Engineering busca conectar ambos con requisitos, sistemas, datos, validación y otras disciplinas, evitando que los modelos CAD y CAE evolucionen como información aislada.

¿Qué ventajas aporta el Model-Based Engineering a un fabricante de automóviles?

Permite mejorar la trazabilidad, detectar problemas antes, reducir iteraciones, reutilizar modelos, automatizar análisis y tomar decisiones multidisciplinares con mayor información. Su valor aumenta especialmente en vehículos eléctricos, software-defined vehicles, ADAS y productos con numerosas interdependencias entre hardware, software y sistemas físicos.

¿Es necesario utilizar SysML para implantar Model-Based Engineering?

No necesariamente. SysML es especialmente relevante para MBSE y para modelar sistemas, requisitos, comportamiento y arquitectura, pero Model-Based Engineering es un concepto más amplio. Una estrategia MBE puede integrar CAD, CAE, PLM, simulación, datos y modelos de sistemas. La herramienta debe adaptarse al proceso y a la complejidad del proyecto.


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