Driving your dream
  • HOME
  • Programa directivo
  • Especializaciones
    • Diseño y Styling
    • Ingeniería y Desarrollo
    • Estrategia y Negocio
  • Cursos de automoción
    • Marketing
    • Negocio del concesionario
    • Fabricación
    • Testing
    • Aerodinámica
    • Dinámica
    • Ergonomía y NVH
    • Ing. Estructural
  • Ascenso profesional
  • Libros
  • Comunidad
  • Sobre mí
  • Contacto

Vibraciones parásitas

8/20/2026

0 Comentarios

 

Vibraciones parásitas:
qué son y cómo afectan a la dinámica vehicular

Descubre qué son las vibraciones parásitas en un vehículo, cuáles son sus causas, cómo afectan al confort y la estabilidad y cómo se detectan y controlan durante el desarrollo

Las vibraciones parásitas son oscilaciones no deseadas que aparecen en un vehículo cuando determinados componentes, fuerzas o interacciones generan movimientos vibratorios que no forman parte del funcionamiento previsto. Aunque algunas vibraciones son inherentes a cualquier sistema mecánico, se consideran parásitas aquellas que deterioran el confort, generan ruido, afectan a la precisión de la conducción o pueden acelerar el desgaste de determinados componentes.

En dinámica vehicular, su estudio resulta especialmente importante porque el automóvil es un sistema formado por numerosas masas, elementos elásticos, amortiguadores, ruedas y componentes rotativos que interactúan continuamente. Una pequeña excitación puede amplificarse cuando coincide con determinadas frecuencias naturales del sistema y generar una vibración perceptible en el habitáculo o en los mandos del vehículo.

El problema no consiste únicamente en eliminar cualquier vibración. El objetivo de la ingeniería es identificar su origen, comprender cómo se transmite y controlar aquellas frecuencias y amplitudes que afectan negativamente al comportamiento del automóvil.


De dónde proceden las vibraciones parásitas

Las fuentes de vibración pueden encontrarse prácticamente en cualquier parte del vehículo. Las ruedas y neumáticos constituyen una de las más habituales. Un desequilibrio de la rueda, una deformación del neumático o una irregularidad en su fabricación pueden generar fuerzas periódicas que se transmiten a la suspensión y, posteriormente, a la carrocería.

También pueden aparecer vibraciones procedentes de componentes rotativos como motores eléctricos, motores de combustión, transmisiones, árboles de transmisión o sistemas auxiliares.

En otros casos, la excitación procede directamente de la carretera. Una superficie irregular genera movimientos verticales y longitudinales que llegan a la rueda y atraviesan la suspensión antes de alcanzar la carrocería.

La propia estructura del vehículo puede contribuir a amplificar determinados fenómenos. Cada conjunto de masas y elementos elásticos presenta frecuencias naturales. Cuando una excitación externa se aproxima a una de esas frecuencias, puede producirse un fenómeno de resonancia, aumentando considerablemente la amplitud de la vibración.

Por eso una vibración que parece pequeña en su origen puede resultar muy evidente en el habitáculo.

La transmisión también es importante. No basta con conocer dónde se genera la vibración; hay que determinar qué camino sigue hasta llegar al conductor o a determinados componentes. Una excitación puede transmitirse a través de la suspensión, el subchasis, la dirección, los soportes del grupo propulsor o la propia estructura.

El análisis de estas rutas de transmisión es una parte fundamental del diagnóstico.


□ Descubre el programa ahora

Vibraciones y confort del vehículo

Una de las consecuencias más evidentes de las vibraciones parásitas es la pérdida de confort. El conductor y los pasajeros pueden percibirlas como temblores en el volante, vibraciones en el asiento, movimientos de la carrocería o una sensación de funcionamiento áspero.

No todas las vibraciones se perciben de la misma manera. La frecuencia, la amplitud y la dirección del movimiento influyen en la percepción humana. Una vibración relativamente pequeña puede resultar muy molesta si aparece en un rango de frecuencia particularmente sensible para los ocupantes.

Este aspecto adquiere especial importancia en vehículos eléctricos. La ausencia de determinadas fuentes de ruido y vibración propias de los motores de combustión puede hacer que otras vibraciones, anteriormente enmascaradas, sean más perceptibles.

Un vehículo eléctrico puede presentar un funcionamiento acústicamente más silencioso, pero eso significa también que determinados sonidos estructurales, vibraciones de motores eléctricos, engranajes o neumáticos pueden adquirir mayor protagonismo.

Por eso el desarrollo moderno combina cada vez más el análisis de NVH (Noise, Vibration and Harshness) con el estudio tradicional de la dinámica del vehículo.

El objetivo no es únicamente conseguir que el vehículo sea dinámicamente estable, sino que transmita una sensación de calidad coherente con el tipo de automóvil.


Programa de Desarrollo Directivo en Automoción y Movilidad Urbana
□ Descubre el programa ahora

Vibraciones parásitas y comportamiento dinámico

Las vibraciones no afectan únicamente al confort. También pueden modificar el comportamiento dinámico del vehículo.

Una vibración en la rueda puede alterar temporalmente la carga normal sobre el neumático. Como la capacidad de generar fuerzas longitudinales y laterales depende de la interacción entre neumático y carretera, estas variaciones pueden influir en la adherencia disponible.

En una suspensión, una excitación vibratoria también puede afectar al contacto de la rueda con el firme. El objetivo del sistema de suspensión es mantener las ruedas correctamente apoyadas mientras controla los movimientos de la carrocería.

Si determinados movimientos oscilatorios no están adecuadamente amortiguados, puede disminuir la calidad del contacto neumático-carretera.

La situación se vuelve especialmente relevante durante frenadas, aceleraciones o curvas, donde el vehículo ya está sometido a transferencias de carga.

Por tanto, el control de las vibraciones forma parte de un problema más amplio de dinámica vehicular: conseguir que las ruedas mantengan un contacto adecuado con la carretera mientras la carrocería permanece controlada.


Resonancia: cuando una pequeña excitación se convierte en un problema

Uno de los conceptos fundamentales para entender las vibraciones parásitas es la resonancia.

Todo sistema mecánico posee determinadas frecuencias naturales asociadas a sus masas, rigidez y amortiguamiento. Si una fuerza periódica excita el sistema cerca de una de esas frecuencias, la respuesta puede aumentar considerablemente.

En un vehículo existen numerosos modos de vibración. La carrocería puede presentar determinados modos estructurales; la suspensión tiene sus propias frecuencias; los componentes rotativos generan excitaciones relacionadas con su velocidad de giro.

Esto significa que una vibración puede aparecer únicamente a determinadas velocidades.

Un conductor puede percibir, por ejemplo, una vibración muy clara a una velocidad concreta y prácticamente ninguna a velocidades inferiores o superiores. No necesariamente significa que la fuente desaparezca; puede estar cambiando la relación entre la frecuencia de excitación y las frecuencias naturales del sistema.

Este comportamiento proporciona además una pista para el diagnóstico.

Si una vibración aparece de forma muy marcada en un rango específico de velocidad o régimen, los ingenieros pueden analizar las frecuencias correspondientes y compararlas con los modos naturales del vehículo.

La identificación de estas coincidencias permite determinar dónde actuar.


Cómo se controlan las vibraciones

La estrategia depende de la causa. En algunos casos, la solución consiste en eliminar la fuente de excitación. Un correcto equilibrado de las ruedas, por ejemplo, puede reducir significativamente las fuerzas periódicas producidas por un desequilibrio.

En otros casos es necesario modificar la forma en que la vibración se transmite. Los soportes, silentblocks, elementos elásticos y aisladores pueden diseñarse para reducir la transferencia de determinadas frecuencias hacia la carrocería.

El amortiguamiento también desempeña un papel fundamental. Un sistema excesivamente poco amortiguado puede presentar oscilaciones importantes, mientras que un amortiguamiento adecuado permite disipar energía y reducir la respuesta cerca de determinadas frecuencias.

La suspensión constituye otro elemento clave. La elección de muelles, amortiguadores, geometrías y masas influye directamente en la manera en que el vehículo responde a las excitaciones de la carretera.

En algunos vehículos también pueden utilizarse soluciones activas capaces de modificar su respuesta en función de las condiciones de funcionamiento.

El diseño estructural es igualmente importante. Modificar rigideces, masas o puntos de unión puede cambiar las frecuencias naturales de un componente y evitar determinadas resonancias.

Por tanto, controlar una vibración no significa necesariamente añadir un amortiguador. Puede ser necesario modificar la fuente, la ruta de transmisión o la respuesta estructural.


Cómo se detectan las vibraciones durante el desarrollo

El diagnóstico moderno utiliza sensores y herramientas de adquisición de datos para identificar las características de las vibraciones. Los acelerómetros permiten medir las aceleraciones en diferentes puntos del vehículo y estudiar cómo evoluciona la respuesta.

Las señales obtenidas pueden analizarse tanto en el dominio temporal como en el frecuencial. La transformación al dominio de frecuencia permite identificar picos asociados a determinadas excitaciones y compararlos con velocidades de giro, frecuencias de suspensión o modos estructurales.

Esta información permite establecer relaciones entre causa y efecto.

Si un pico de vibración aumenta proporcionalmente con la velocidad de giro de un componente, puede existir una relación con ese elemento rotativo. Si aparece en una frecuencia concreta independientemente de determinadas condiciones, puede ser necesario investigar un modo estructural.

Las herramientas CAE también desempeñan un papel importante antes de construir el vehículo. Los ingenieros pueden utilizar modelos para estudiar frecuencias naturales, modos de vibración y respuestas ante diferentes excitaciones.

Esto permite detectar potenciales problemas durante fases tempranas del desarrollo.

La combinación de simulación y ensayo es especialmente valiosa porque ningún modelo representa perfectamente el vehículo real. Los ensayos permiten validar las predicciones y ajustar los modelos.

De esta manera, las vibraciones parásitas pueden abordarse antes de que el vehículo llegue a producción.


El reto de los vehículos modernos

La electrificación y la incorporación de nuevas arquitecturas están cambiando las fuentes de vibración. Los motores eléctricos presentan características diferentes respecto a los motores de combustión, mientras que las baterías modifican significativamente la distribución de masas del vehículo.

La integración de grandes paquetes de baterías puede aumentar la masa estructural en determinadas zonas y modificar las frecuencias propias de diferentes componentes.

Además, la reducción del ruido del sistema propulsor hace que otros fenómenos sean más fáciles de detectar.

Los ingenieros deben prestar atención a fuentes que anteriormente podían quedar ocultas dentro del ruido general del vehículo.

Al mismo tiempo, la búsqueda de vehículos más ligeros introduce otro desafío. Reducir masa puede mejorar eficiencia y prestaciones, pero también puede modificar rigideces y respuestas estructurales.

El desarrollo debe encontrar un equilibrio entre masa, rigidez, confort, comportamiento dinámico y aislamiento vibratorio.

La simulación resulta especialmente importante para explorar estas relaciones antes de construir prototipos físicos.

La Especialización en Ingeniería y Desarrollo de Vehículos permite abordar precisamente esta visión integrada del automóvil, donde la dinámica vehicular no puede separarse del diseño estructural, la suspensión, los neumáticos y las herramientas de simulación. Entender las vibraciones parásitas implica comprender cómo interactúan todos estos elementos y cómo una excitación localizada puede terminar afectando al comportamiento global del vehículo.

□ Suscríbete a la newsletter

Conclusión

Las vibraciones parásitas son oscilaciones no deseadas que pueden afectar al confort, al ruido percibido, al desgaste y, en determinados casos, al comportamiento dinámico del vehículo. Sus causas pueden encontrarse en los neumáticos, componentes rotativos, irregularidades de la carretera, suspensión o estructura.

El problema se vuelve especialmente complejo cuando la frecuencia de una excitación coincide con una frecuencia natural del sistema y aparece resonancia. Por eso el análisis debe estudiar tanto el origen de la vibración como su ruta de transmisión y la respuesta de los diferentes componentes.

La ingeniería utiliza una combinación de diseño estructural, suspensión, amortiguamiento, aislamiento, simulación CAE y ensayos instrumentados para identificar y reducir estos fenómenos.

En los vehículos modernos, especialmente los eléctricos, el control de vibraciones adquiere todavía más importancia porque la reducción del ruido del sistema propulsor hace que otras fuentes sean más perceptibles. Conseguir un vehículo dinámicamente eficaz y confortable exige, por tanto, controlar no solo sus movimientos globales, sino también las pequeñas excitaciones que pueden propagarse por toda su estructura.

Miguel Ángel Cobo – Ex-CEO MotorLand Aragón, PM Audi y Nissan. Visión global de la automoción.


Preguntas frecuentes sobre vibraciones parásitas

¿Qué son las vibraciones parásitas de un vehículo?

Son oscilaciones no deseadas generadas por diferentes componentes o excitaciones externas que pueden afectar al confort, al ruido, al desgaste o al comportamiento dinámico del automóvil.

¿Cuáles son sus causas más habituales?

Pueden proceder de desequilibrios de ruedas, neumáticos, componentes rotativos, irregularidades de la carretera, suspensión, soportes, transmisión o resonancias estructurales.

¿Qué relación tienen con la resonancia?

Cuando la frecuencia de una excitación se aproxima a una frecuencia natural del vehículo o de alguno de sus componentes, la amplitud de la vibración puede aumentar considerablemente.

¿Cómo se detectan?

Mediante ensayos instrumentados con acelerómetros y otros sensores, analizando las señales tanto en el tiempo como en frecuencia y comparándolas con modelos de simulación.

¿Por qué son especialmente importantes en los vehículos eléctricos?

Porque los vehículos eléctricos generan menos ruido y determinadas vibraciones que antes podían quedar enmascaradas pueden hacerse más perceptibles. Además, la nueva distribución de masas y las características de los motores eléctricos modifican el comportamiento vibratorio del vehículo.


□ Especialización en Ingeniería y Desarrollo de Vehículos
▶ Suscríbete al canal de YouTube
© 2026 · Programa de Desarrollo Directivo en Automoción
0 Comentarios



Dejar una respuesta.

    ¡Síguenos!

    Accede al siguiente sprint

    Entrena tu forma de pensar como un directivo en la industria del automóvil


    Thank you!

    You have successfully joined our subscriber list.

    Picture
Asesoría estratégica
  [email protected]   ​ +34 640035772 (Solo WhatsApp​) 
C/Marqués de Larios, 4, Málaga (España) - Shevret ©2025 
Directorio de marcas exóticas
Legal y privacidad
  • HOME
  • Programa directivo
  • Especializaciones
    • Diseño y Styling
    • Ingeniería y Desarrollo
    • Estrategia y Negocio
  • Cursos de automoción
    • Marketing
    • Negocio del concesionario
    • Fabricación
    • Testing
    • Aerodinámica
    • Dinámica
    • Ergonomía y NVH
    • Ing. Estructural
  • Ascenso profesional
  • Libros
  • Comunidad
  • Sobre mí
  • Contacto