Cambio generacional en una empresa de automoción:
entiende la industria antes de asumir el mando
Tu padre sabe cómo funciona el negocio. Pero la industria que tú vas a dirigir ya no es la misma.
Has crecido viendo cómo funciona la empresa familiar. Conoces sus clientes, has escuchado conversaciones sobre fabricantes y proveedores y probablemente llevas años viendo a tu padre tomar decisiones que para él parecen evidentes.
Pero ahora la situación cambia.
En poco tiempo puedes pasar de ser el hijo del fundador a ser quien tenga que decidir sobre inversiones, clientes, proveedores, personas y futuro de la empresa.
Y aparece una preocupación difícil de reconocer:
"¿Sé realmente lo suficiente sobre la industria del automóvil como para dirigirla?"
No necesitas convertirte en ingeniero, ni repetir los años de experiencia de tu padre.
Necesitas entender el mundo en el que vas a tomar decisiones.
Heredar una empresa no significa heredar automáticamente el conocimiento que la hizo crecer
Una empresa familiar puede haber tardado décadas en construir su posición dentro de la industria.
El fundador conoce a sus clientes, entiende cómo piensa un fabricante, sabe cuándo un proveedor está en problemas, reconoce una oportunidad antes de que aparezca en una presentación y ha aprendido a interpretar los cambios del sector a base de vivirlos.
Pero ese conocimiento no siempre está escrito.
Está en su cabeza.
Y mientras el negocio sigue funcionando, puede parecer que no hace falta transmitirlo de otra manera.
Hasta que llega el momento del relevo.
Entonces el problema ya no es aprender cómo funciona la empresa.
El problema es entender por qué funciona, qué está cambiando a su alrededor y hacia dónde debería evolucionar.
Porque el automóvil que construyó la empresa de tu familia no es necesariamente el automóvil que existirá dentro de diez años.
El cambio generacional llega en un momento especialmente complicado
Durante décadas, entender automoción podía significar conocer profundamente a determinados fabricantes, tecnologías, procesos y relaciones comerciales.
Hoy el contexto es mucho más amplio y cambia con mucha más velocidad.
Electrificación, software, nuevos fabricantes, nuevos modelos de negocio, transformación de la distribución, cambios en proveedores, movilidad, digitalización y nuevas formas de desarrollar y comercializar vehículos están modificando la cadena de valor.
Y eso afecta directamente a una empresa familiar.
Puedes recibir una empresa perfectamente sana y, aun así, descubrir que las reglas que hicieron crecer el negocio están cambiando.
Por eso el relevo generacional no consiste únicamente en aprender cómo se ha dirigido la empresa hasta ahora.
Consiste en comprender suficientemente bien la industria como para decidir qué merece la pena conservar y qué debe cambiar.
"Mi padre entiende este negocio. Yo no."
Esta frase resume una situación que hemos encontrado muchas veces.
El heredero ha estudiado ADE, ingeniería u otra disciplina. Tiene formación, capacidad y probablemente lleva años dentro de la empresa o alrededor de ella.
Pero su conocimiento de automoción está fragmentado.
Conoce el negocio familiar, pero no necesariamente conoce toda la cadena de valor que existe detrás.
Puede saber cómo trabaja su empresa con determinados clientes, pero no entender completamente qué ocurre antes y después de ellos. Puede conocer a sus proveedores, pero no saber qué decisiones están tomando los fabricantes que condicionarán su futuro. Puede entender perfectamente cómo se gana dinero hoy, pero no saber si seguirá siendo así dentro de diez años.
Y precisamente ahí es donde aparece el riesgo.
No necesitas saberlo todo. Necesitas saber qué está pasando.
También ocurre en los concesionarios
El cambio generacional no afecta únicamente a fabricantes o proveedores.
Hemos visto situaciones similares en empresas familiares vinculadas a la distribución y al concesionario, donde la siguiente generación se encuentra con un negocio que conoce desde pequeño pero que está atravesando una transformación profunda.
La relación entre fabricante y concesionario está cambiando, aparecen nuevos modelos de distribución, cambia el papel de la venta física, crece la importancia del software y los servicios y la posventa adquiere nuevas dinámicas.
El hijo puede conocer perfectamente el concesionario.
Pero dirigirlo exige comprender qué está ocurriendo alrededor del concesionario.
Ese es el conocimiento que permite dejar de reaccionar ante los cambios y empezar a anticiparlos.
Y hay una segunda posibilidad: todavía no sabes si quieres incorporarte
No todos los herederos han decidido que quieren continuar con el negocio familiar.
Puede que hayas construido una carrera profesional completamente diferente y ahora aparezca la posibilidad de incorporarte a la empresa.
La decisión parece sencilla hasta que aparecen las preguntas.
- ¿Tiene sentido dejar mi carrera?
- ¿Tiene futuro el negocio?
- ¿Qué posibilidades existen dentro de la industria?
- ¿Estoy entrando en una empresa que conozco o en una industria que todavía no entiendo?
Antes de tomar una decisión así, necesitas tener suficiente contexto para poder valorar realmente la oportunidad.
Porque quizá descubras que el negocio familiar tiene mucho más potencial del que imaginabas.
O quizá descubras exactamente lo contrario.
Lo importante es que la decisión no se tome únicamente porque "es lo que toca hacer".
No vas a aprender a dirigir una empresa. Vas a entender la industria que tendrás que dirigir.
Ese es el objetivo del programa.
No pretende sustituir la experiencia empresarial que tu familia ya tiene, ni enseñarte desde cero contabilidad, recursos humanos o gestión empresarial.
Tu problema es diferente.
Necesitas construir una visión global de la industria del automóvil para comprender cómo se relacionan fabricantes, proveedores, producto, ingeniería, desarrollo, fabricación, distribución, mercado y negocio.
Necesitas entender dónde se genera valor, quién toma las decisiones, por qué cambian las estrategias y cómo una decisión de un actor puede terminar afectando a toda la cadena.
Porque cuando conozcas ese mapa podrás mirar tu propia empresa de otra manera.
Ya no verás únicamente lo que hace tu empresa. Empezarás a entender dónde está situada dentro de la industria.
Y eso cambia completamente la calidad de las decisiones que puedes tomar.
El objetivo no es sustituir a tu padre. Es estar preparado para cuando te toque decidir
Hay algo que ninguna formación puede darte de golpe: los años que tu padre lleva viviendo el negocio.
Pero sí puedes acelerar enormemente la comprensión del contexto en el que esos años de experiencia fueron construidos.
Puedes entender cómo funciona la industria completa, qué actores intervienen, cómo se relacionan, qué está cambiando y qué oportunidades y riesgos aparecen para una empresa como la tuya.
Así, cuando llegue una conversación sobre invertir, diversificar, cambiar de cliente, entrar en otro mercado o transformar una parte del negocio, no tendrás que limitarte a confiar en que alguien con más experiencia tenga la respuesta.
Podrás entender la decisión.
Y con el tiempo, construir tu propio criterio.
El relevo generacional no debería significar empezar de cero
Tu familia ya ha construido algo.
El objetivo no es que olvides cómo se ha hecho hasta ahora.
Es que puedas entenderlo suficientemente bien como para decidir qué merece la pena conservar, qué debe evolucionar y hacia dónde llevar la empresa.
Porque recibir una empresa de automoción no significa únicamente recibir sus activos, sus clientes y sus empleados.
Significa recibir una posición dentro de una industria que está cambiando.
Y antes de asumir esa responsabilidad, necesitas entender el terreno sobre el que vas a jugar.
El Programa de Desarrollo Directivo en Automoción
te da la visión transversal que necesitas para prepararte para el cambio generacional y tomar decisiones con criterio en la nueva industria del automóvil.