Desarrollo profesional en automoción
Entras en la sala de briefing de Shevret. Las paredes están cubiertas de pantallas con gráficos de población, mapas de movilidad urbana y estadísticas de ventas; las mesas rebosan de bocetos y maquetas que anticipan decisiones estratégicas de los próximos años. La atmósfera mezcla precisión de laboratorio con emoción creativa. Antonio te da la bienvenida:
—Bienvenido. Hasta ahora hemos repasado las fases del diseño y explorado la primera etapa: el Product Planning. Hoy vamos un paso más allá: nos adentraremos en las tendencias del mercado desde la perspectiva del diseño automotriz, pero con un giro… un poco futurista. Señala un gráfico interactivo. —Cuando un fabricante como Shevret inicia el desarrollo de un nuevo modelo, no lo hace a ciegas. Antes de que se dibuje un solo boceto, se encargan estudios de mercado muy complejos a empresas especializadas. Pero aquí, vamos a adelantar ese proceso. —Hace una pausa y sonríe—. Imagínate que tenemos un DeLorean especial —guiña un ojo—. para viajar al futuro y mirar cinco años hacia adelante. Sí, algo así ya lo usamos en DrivingYourDream en 2020; y ahora, en 2026, podemos decir que acertamos de pleno.
Te invita a subir al DeLorean: un vehículo icónico, transformado en simulador del futuro. Sus puertas se abren hacia arriba, y en el interior, pantallas holográficas y controles avanzados reemplazan los asientos traseros clásicos. Antonio se coloca al volante y arranca el DeLorean... tras un zumbido, los gráficos se transforman: calles, vehículos, hábitos de consumo y tendencias tecnológicas se despliegan como hologramas ante tus ojos.
—Observa —dice Antonio mientras ajusta los controles—. Lo que ves aquí no es ficción. Son predicciones basadas en datos reales: evolución de la movilidad eléctrica, patrones de comportamiento del consumidor, cambios urbanos, avances en IA y conducción autónoma. Cada proyección te permite anticipar cómo deberán responder nuestros diseños. Sientes que cada curva del futuro está interconectada con decisiones concretas: materiales, aerodinámica, interfaces digitales, sostenibilidad. Antonio enfatiza: —Diseñar un coche no es solo instinto o creatividad; es estrategia. Cada línea, cada función, cada tecnología debe justificarse con datos y visión de mercado. Aquí la pasión se combina con la ciencia de prever tendencias: tu diseño tiene que ser no solo atractivo, sino viable, competitivo y alineado con el futuro del automóvil. El simulador proyecta un flujo dinámico de decisiones: inversiones tecnológicas, regulaciones emergentes, preferencias del usuario y competencia global. Te das cuenta de que el “viaje al futuro” no es un truco, sino una herramienta de aprendizaje profundo: un puente entre creatividad, análisis y estrategia.
Tendencias tecnológicas y del mercado
Sigues dentro del DeLorean. La cabina vibra ligeramente mientras los hologramas proyectan la ciudad de cinco años adelante en el parabrisas del DeLorean: calles más congestionadas, vehículos eléctricos y autónomos circulando, drones de reparto sobrevolando edificios, rutas de movilidad compartida resaltadas en colores dinámicos. Antonio permanece en silencio; esta vez eres tú quien debe interactuar. Un mensaje aparece en el tablero:
Nota del autor: La interfaz del DeLorean no ha sido actualizada. No nos dio tiempo antes del salto temporal.
Los hologramas se ajustan según lo que observas: evolución del tráfico urbano, cambios demográficos y proyecciones de movilidad compartida. Cada línea y cada flujo de vehículos refleja posibles escenarios según tus elecciones.
Nuevo mensaje:
Ahora el tablero te presenta decisiones interactivas:
Cada elección de la primera elección altera los hologramas en tiempo real: calles más limpias y menos emisiones, rutas inteligentes y vehículos conectados, o interiores tecnológicos y servicios premium que aumentan la satisfacción del usuario. Al seleccionar las opciones de la segunda decisión se reconfigura la ciudad: seguridad vial, optimización energética, experiencia de usuario o conectividad total.
Un mensaje final aparece en el tablero:
1 - Concentración de población en grandes áreas urbanas.
Todavía dentro del DeLorean, te inclinas sobre el mapa holográfico de la ciudad que se despliega frente a ti. Antonio señala las áreas con mayor densidad poblacional, pero ahora los gráficos muestran una realidad mucho más compleja. —Observa bien —dice--. Una de las tendencias más claras sigue siendo la concentración de población en grandes áreas urbanas. Pero ahora las ciudades son más inteligentes: el tráfico, el aparcamiento y la distribución de energía se gestionan en tiempo real. Aun así, la densidad genera desafíos constantes: congestión parcial, demanda de espacios para vehículos y presión sobre la infraestructura urbana. Cada línea y curva de tu coche influirá directamente en cómo se integra en este ecosistema urbano altamente conectado y digitalizado. Notas en las proyecciones que, aunque el transporte público y los vehículos eléctricos se han masificado, la necesidad de movilidad flexible y personalizada sigue creciendo. Antonio continúa: —Por este motivo, los servicios de car-sharing y flotas autónomas compartidas son ahora parte de la infraestructura de la ciudad. La gente ya no depende de un coche propio para el día a día, pero sí lo requiere para viajes ocasionales, trayectos interurbanos o experiencias personalizadas. Esto redefine completamente el concepto de cliente objetivo y el papel físico y digital que un vehículo debe ocupar dentro del ecosistema urbano. Señala un conjunto de proyecciones sobre movilidad futura: plataformas de vehículos autónomos bajo demanda, scooters y bicicletas eléctricas compartidas, drones de reparto y aplicaciones que combinan todos los modos de transporte en tiempo real. —Como diseñador, esto es una oportunidad increíble —afirma Antonio—. Tu reto no es solo adaptarte a la ciudad de hoy, sino anticipar escenarios que pueden cambiar rápidamente. Tu coche del futuro debe ser versátil, totalmente conectado, eficiente, seguro y capaz de integrarse con flotas autónomas y servicios urbanos avanzados, desde estaciones de carga inteligentes hasta plataformas de movilidad multimodal. Esta tendencia ya no actúa de forma aislada. Está completamente entrelazada con la conectividad, la inteligencia artificial aplicada a la conducción, la digitalización de la ciudad y la sostenibilidad total. Cada boceto que hagas debe considerar cómo tu vehículo convivirá con calles congestionadas parcialmente automatizadas, estaciones de carga gestionadas por algoritmos, flotas compartidas autónomas y plataformas que integran todos los modos de transporte en tiempo real.
2 - Vehículos en no-propiedad:
Con un gesto sobre la consola, deslizas un holograma como si movieras escritorios en un ordenador: la ciudad cambia ante tus ojos, y ahora el mapa muestra rutas, flotas y vehículos en no-propiedad. Antonio apenas señala un diagrama conectado en tiempo real que destaca áreas de alta demanda de car-sharing y flotas autónomas. —Del fenómeno de la concentración urbana surge otra tendencia clave: los vehículos en no-propiedad --explica Antonio—. Cada vez más usuarios prefieren pagar solo por el uso puntual de un coche, sin preocuparse por mantenimiento, seguro o aparcamiento. Esto ha transformado por completo la forma en que diseñamos un vehículo. Observas cómo los hologramas se ajustan automáticamente: rutas optimizadas, estaciones de carga automatizadas y vehículos autónomos que se desplazan por la ciudad según la demanda. Cada movimiento del DeLorean hace que la proyección responda: flotas enteras aparecen o desaparecen, trayectorias de uso se reorganizan en tiempo real, y la interacción con la infraestructura urbana se calcula al instante. —Si a esto le sumamos conectividad total y flotas inteligentes, creamos un sistema de transporte “on-demand” —continúa Antonio—. Aquí no solo diseñamos coches, sino soluciones integradas. Cada decisión de diseño influirá en cómo el vehículo se integra en este ecosistema complejo: optimizar trayectos, evitar congestión y asegurar disponibilidad para el siguiente usuario. Antonio señala un gráfico comparativo de canales de venta: particulares versus privados. —Fíjate bien —dice—. Hasta ahora, la mayoría de coches se diseñaban para clientes individuales, buscando satisfacer necesidades muy específicas. Hoy, los grandes clientes son las empresas de movilidad compartida y flotas autónomas. Esto significa que el cliente objetivo ya no es solo el conductor, sino la organización que gestionará la flota. Te das cuenta de las implicaciones estratégicas: cada diseño debe considerar modularidad y versatilidad. El vehículo tiene que adaptarse a distintos usuarios, soportar un uso intensivo, ofrecer experiencia consistente y mantenerse eficiente y sostenible en cada trayecto. La ergonomía, los sistemas de info-entretenimiento y la durabilidad dejan de ser atributos secundarios: son elementos centrales para el éxito de la flota. El DeLorean avanza virtualmente entre calles holográficas llenas de vehículos autónomos, scooters eléctricos, bicicletas compartidas y plataformas de movilidad multimodal. Cada decisión estética, tecnológica o funcional del vehículo que imaginas se convierte en un nodo dentro de una red urbana inteligente, donde eficiencia, sostenibilidad y flexibilidad definen la movilidad del futuro. —Piensa por un momento —te dice--, si el coche ya no pertenece a una persona, sino a una flota… ¿cómo crees que eso cambia tu trabajo como diseñador? Te deja en silencio unos segundos. En tu mente empiezan a surgir preguntas: ¿A quién estás diseñando realmente? ¿Al conductor que usará el coche durante unas horas o a la empresa que gestionará cientos de ellos? ¿Qué pasa con la personalización, con los detalles que antes reflejaban la identidad del propietario? Antonio sonríe, sabiendo que has llegado al punto exacto: —Eso es. Este cambio impacta en el diseño de formas profundas. Vamos a verlo con calma:
1. Menor individualización
Cuando el cliente es una empresa de car-sharing, ya no diseñarás un vehículo para cada tipo de persona, sino uno que satisfaga las necesidades de la mayoría. El foco pasa de lo emocional a lo funcional, y de lo individual a lo colectivo. Debes diferenciar claramente entre el cliente (la empresa que compra la flota) y el consumidor final (quien lo usa temporalmente). Por eso, los futuros modelos tenderán a diseños más globalizados, capaces de adaptarse a todo tipo de usuarios, contextos y estilos de vida. No habrá espacio para personalizaciones extremas, sino para un equilibrio sobrio, versátil y atemporal. A este tipo de enfoque se le conoce como “diseño tipo invisible”: un diseño que no busca destacar por su estética individual, sino por integrarse de manera natural en el entorno urbano y en la vida cotidiana del usuario. Es un tipo de belleza funcional, casi silenciosa… pero profundamente inteligente.
2. Cambio de necesidades
—Ahora, piensa en un autobús —dice Antonio—. No es tuyo, pero lo usas. ¿Qué te importa más: el diseño del volante o que tenga Wi-Fi y puedas cargar el móvil durante el trayecto? Cuando el vehículo deja de ser una extensión de la identidad del usuario, las prioridades cambian por completo. El cliente (la empresa o el operador de movilidad) exigirá fiabilidad, durabilidad, mantenimiento sencillo y bajo coste operativo. El usuario final, en cambio, valorará comodidad, accesibilidad, conectividad y eficiencia. Ya no pagarás más por unas llantas de aleación o un volante tapizado en cuero, pero sí exigirás una interfaz intuitiva, aire limpio, materiales fáciles de limpiar y un habitáculo versátil. En pocas palabras: el coche deja de ser un símbolo y pasa a ser una herramienta de movilidad optimizada. Este fenómeno se está acelerando en 2026, especialmente en las grandes urbes europeas y asiáticas, donde el car-sharing, el ride-hailing autónomo y los servicios de suscripción han cambiado la relación emocional con el vehículo. Esto supone un cambio de paradigma total para ti como diseñador: ahora no solo diseñarás para el deseo, sino para la experiencia colectiva y la eficiencia operativa. Tras seguir navegando en proyecciones futuras con el DeLorean especial, ves que en un futuro, el uso compartido se ha impuesto y que, para la mayor parte de los usuarios, resultará más rentable pagar por suo, que tener un coche propio.. entonces... ¿qué tipo de cliente seguirá comprando un vehículo en propiedad? ¿Y cómo debería ser ese coche para que aún merezca la pena poseerlo?
[Ejercicio puntuable ] – Déjalo en comentarios.
- Aquí, te invito a que hagas una pequeña reflexión en comentarios, ¿que personas adquirirán coches de uso personal cuando el pago por uso se haya democratizado?. Te dejo algunas ideas: Sales del DeLorean, Te reúnes con el equipo de planificación de producto en una de las salas de innovación de Shevret. Acabas de hacer el ejercicio, de hecho lo has plasmado en comentarios en esta misma entrega. En la pared de la sala, una enorme pantalla muestra el título: “El coche en propiedad: ¿quién lo querrá en 2030?” —Este es el tipo de reflexión que diferencia a un diseñador del futuro de alguien que solo dibuja coches. Vamos a analizar juntos qué perfiles seguirán considerando la propiedad como algo valioso. Te entrega una hoja con varios perfiles iniciales. El ejercicio consiste en identificar qué necesidades específicas tiene cada uno, cómo debería responder el diseño y qué oportunidades se abren para ti como profesional. Empiezas a pensar… Nota: El ejercicio se responde al final de la entrega, donde pone “Leave a Reply”. Solo tienes que hacer scroll hasta abajo del todo (incluso después de los comentarios), escribir tu respuesta, indicar un nombre o nick y tu correo. El campo de página web aparece por defecto, pero no hace falta rellenarlo. Nota: Únicamente es necesario responder a uno de los tres ejercicios puntuables, a tu elección. Aunque responder a varios incrementa la posibilidad de conseguir la máxima puntuación (se suman)
1. Usuarios intensivos: los que usan el coche muchas horas al día
La gran mayoría de los coches actuales pasa más del 95% del tiempo aparcado. El car-sharing nació precisamente para aprovechar ese desperdicio. Sin embargo, existe un grupo que queda fuera de esa ecuación: quienes realmente usan el vehículo muchas horas al día —conductores que recorren cientos de kilómetros semanales, familias que viven en zonas rurales o profesionales con largas rutas interurbanas—. Para ellos, el coche sigue siendo una extensión de su espacio vital. No lo ven como un servicio, sino como una herramienta indispensable. Tú, como diseñador, debes pensar en cómo mejorar la ergonomía, la durabilidad y la conectividad, priorizando la comodidad de largas distancias y el bienestar físico y mental del conductor.
2. Profesionales de la movilidad autonónomos: comerciales, repartidores, taxistas
El segundo perfil pertenece al sector profesionalizado, donde el vehículo no siempre es propiedad del conductor, pero sí es su medio de vida. Aquí, el diseño debe centrarse en eficiencia, fiabilidad, facilidad de mantenimiento y modularidad del espacio. Pero el vehículo en este sentido, está cambiando por completo, enfocándose en vehículos ultra eficientes de última milla. De hecho, la conducción autónoma ya se está implementando en flotas de reparto urbano y logística de última milla, y eso cambia las reglas del juego: las cabinas se simplifican, el espacio se aprovecha mejor y la interfaz hombre-máquina se adapta a distintos niveles de autonomía. En grandes empresas se venderán por flotas en modalidad de renting, pero autónomos de ciudades más pequeñas, pueden optar por adquirir uno de estos vehículos en propiedad. En la comunidad privada de Drivingyourdream tenemos a algunos de los precursores de este tipo de vehículos destinados a este tipo de reparto, por ejemplo, los denominados de última milla. Te muestro algunos ejemplos a continuación, todos ellos, forman parte de Drivingyourdream Club.
3. Propietarios por estatus: los que quieren destacar
Otro grupo difícil de eliminar: los que ven el coche como símbolo de estatus. Aunque la movilidad compartida crece, el deseo de diferenciación no desaparece; simplemente evoluciona. Si en 2036 la mayoría de coches urbanos serán eléctricos, modulares y compartidos, poseer uno propio se convertiría en un signo de exclusividad. El reto para ti será combinar lujo y sostenibilidad, crear vehículos que expresen identidad sin renunciar a la responsabilidad ambiental.
4. Entusiastas del automóvil: los que aman conducir
Y luego estamos nosotros… los amantes del motor, los que disfrutan del sonido, del tacto del volante, del comportamiento de un chasis bien afinado. Ese grupo sigue vivo, aunque reducido. En 2026, muchas versiones deportivas están desapareciendo por las restricciones medioambientales, pero su espíritu persiste. Algunos fabricantes ya apuestan por versiones de colección eléctricas con alma deportiva, por experiencias de conducción “digitalmente sensoriales” o incluso por vehículos pensados para simuladores profesionales y competiciones virtuales. Antonio sonríe mientras comenta: —Puede que el futuro del “placer de conducir” no sea solo en carretera, sino también en el mundo virtual o en circuitos privados. Pero el diseño emocional seguirá siendo necesario.
[Ejercicio puntuable ] – Déjalo en comentarios.
Cuando termina la sesión, Antonio te mira: —Ahora te toca a ti. Piensa qué tipo de cliente te inspira más, y cómo diseñarías para él. Puedes compartir tu reflexión en el grupo del curso o dejar tu opinión en los comentarios. Queremos saber cómo imaginas el coche en propiedad del futuro… y, sobre todo, a quién se lo diseñarías tú. Nota: Únicamente es necesario responder a uno de los tres ejercicios puntuables, a tu elección. Aunque responder a varios incrementa la posibilidad de conseguir la máxima puntuación (se suman)
3. Conectividad y digitalización
Deslizas la mano sobre el panel del DeLorean. El paisaje urbano holográfico se pliega sobre sí mismo y se transforma, como si cambiaras de escritorio en un ordenador. La ciudad desaparece un instante y, ante ti, surge una red inmensa de puntos luminosos interconectados: vehículos, carreteras, semáforos, drones, edificios. Todo vibra en una malla viva de datos que respira y se adapta en tiempo real. Antonio sonríe. —Has visto la concentración urbana, la movilidad compartida… pero nos falta una de las fuerzas más transformadoras de la automoción: la conectividad y la digitalización. Las luces del DeLorean se atenúan y la red holográfica cobra profundidad. Miles de líneas unen los nodos: cada coche envía y recibe información segundo a segundo. Entiendes que ya no se trata solo de motores o aerodinámica, sino de ecosistemas digitales que evolucionan con cada kilómetro. Antonio comenta mientras los hologramas se mueven a su alrededor: —Vivimos conectados casi las veinticuatro horas del día. El coche forma parte de esa red. Ya no solo transporta personas: transmite, analiza y aprende. Frente a ti, el panel del DeLorean muestra las capas internas de un vehículo de 2035: sensores, módulos de comunicación cuántica, procesadores de IA y sistemas de aprendizaje automático que recogen millones de datos por minuto —eficiencia energética, patrones de conducción, estado del tráfico, comportamiento de usuario, incluso el tono de voz del conductor—. Antonio continúa: —Por eso, disciplinas como la ingeniería de software, la inteligencia artificial o las telecomunicaciones se han convertido en pilares de la automoción. No solo mejoran el vehículo, también transforman toda la cadena industrial: producción, mantenimiento, servicio y experiencia. Ves cómo los datos se agrupan en el aire formando gráficas dinámicas. —Gracias al Big Data y a la IA —añade Antonio-- podemos optimizarlo todo: desde la planificación de la fabricación hasta el mantenimiento predictivo. Incluso el diseño evoluciona con cada actualización. El DeLorean proyecta un ejemplo: un coche urbano cuyos datos muestran que el 92% de sus usuarios activan el modo “eco”. En segundos, el sistema propone un restyling automático, rediseñando software y hardware para maximizar la eficiencia. —Esto ya ocurre en 2035 —explica—. Los vehículos aprenden de sus usuarios, y los diseñadores interpretan esos datos para crear experiencias más humanas. Pero el viaje no se detiene ahí. El holograma cambia de perspectiva: las carreteras se iluminan, y los vehículos empiezan a comunicarse entre sí. —La digitalización también está revolucionando la conducción —dice Antonio--. Los sistemas avanzados de asistencia (ADAS) son ahora predictivos: anticipan movimientos de peatones, reaccionan a la semaforización y se coordinan con la infraestructura a través de la comunicación V2X. Los coches se negocian el paso en cruces, adaptan su velocidad según el entorno, intercambian información sobre condiciones de la vía y hasta se recalibran ante emergencias en segundos. Entonces, un nuevo mapa aparece en el aire: una red energética que late como un organismo. —El siguiente paso son las Smart Mobility Grids, la evolución de las antiguas Smart Grids eléctricas —dice Antonio—. Aquí, los coches ya no son consumidores pasivos: son nodos activos de energía y datos. El DeLorean muestra un vehículo devolviendo electricidad a la red durante las horas punta, mientras otro planifica su carga nocturna según el exceso de energía eólica disponible. Todo se equilibra de forma automática, como si la ciudad respirara. Asientes, intentando procesar toda esa información. —¿Las Smart Grids son como… redes inteligentes? —preguntas. Antonio sonríe. —Exacto, pero lo importante no es que sean “digitales”, sino bidireccionales. Antes, la energía fluía en una sola dirección —de la central hacia el usuario—. Ahora puede fluir en ambos sentidos. Tu coche, tu casa, incluso tu edificio pueden almacenar o devolver electricidad al sistema cuando más se necesita. La simulación cambia: una calle llena de vehículos eléctricos empieza a brillar suavemente mientras cada coche devuelve energía a la red. —Miles de coches conectados pueden estabilizar una ciudad entera —añade—. Esto es lo que llamamos Vehicle to Grid (V2G). Y no solo se trata de energía: cada vehículo también transmite datos, ayudando a prever consumos, gestionar tráfico o ajustar la producción de renovables en tiempo real. —Cada decisión de diseño —concluye Antonio-- ahora debe considerar esta capa digital. Ya no basta con pensar en líneas o motores: hay que pensar en software, en interoperabilidad, en actualizaciones remotas. En cómo cada componente físico se comunica con el mundo que lo rodea. Las luces del DeLorean parpadean. Miras la red brillante de vehículos y estructuras que respira como un solo sistema vivo. Comprendes que los coches del futuro no serán simples productos: serán organismos inteligentes, conectados a una ciudad que piensa, se adapta y aprende. Pero la simulación no se detiene. El DeLorean vibra y la red holográfica se transforma una vez más. Ahora aparecen capas de información flotando en el aire: líneas de código, patrones de voz, modelos virtuales que replican cada coche en tiempo real. Antonio te mira de reojo. —En 2036, los vehículos no solo aprenden: piensan contigo. La inteligencia artificial generativa embarcada interpreta tu tono, tus hábitos y tu estado de ánimo, adaptando la conducción, el entorno o la comunicación según el contexto. Otro holograma se ilumina mostrando un chasis que se recompone ante tus ojos. —Y lo que ves —añade-- es un vehículo definido por software. Una misma plataforma física puede transformarse con solo una actualización: hoy un coche urbano, mañana un deportivo eléctrico o un vehículo de reparto autónomo. El hardware se mantiene; el alma cambia con el software. Finalmente, el DeLorean amplía el mapa. Cada coche proyecta su reflejo digital, un doble idéntico que existe en la nube. —Cada uno tiene su gemelo digital —explica Antonio—. Una réplica virtual que predice averías, optimiza energía y sugiere mejoras antes de que sean necesarias. Es un ecosistema que aprende de sí mismo. La imagen se difumina hasta que solo quedan filamentos de luz suspendidos en el aire. Antonio sonríe mientras la red holográfica se disuelve lentamente. —Diseñar el coche del futuro no es solo cuestión de forma o función… Hace una pausa. —Es cuestión de interconexión.
4. Conciencia medioambiental
El DeLorean se detiene suavemente en la plataforma. Las puertas se abren hacia arriba con un leve silbido hidráulico. Bajáis. El aire del pasillo es cálido, con un aroma vegetal inesperado. La luz natural entra desde un techo translúcido y a ambos lados crecen árboles de hojas azuladas, moviéndose al ritmo de una brisa artificial. —Vaya… no esperaba esto —murmuras. Antonio sonríe, mientras camina despacio junto a ti. —Estamos en el invernadero experimental de Shevret a través de este pasillo —explica—. Aquí no cultivamos solo plantas… cultivamos materiales. Señala a un grupo de personas con batas blancas que manipulan cápsulas transparentes. Dentro, raíces bioluminiscentes se entrelazan con filamentos metálicos. —Ellos están trabajando en tejidos vivos para automoción. De hecho, acabas de identificar otra de las grandes tendencias del sector.
Mientras camináis, las luces del techo cambian de tonalidad y un coche autónomo se aproxima sin hacer ruido, listo para transportaros por la instalación.
Antonio continúa: —Durante décadas, el automóvil fue símbolo de libertad —dice, con una media sonrisa—. En los años 80, tener un coche era independencia, estatus, identidad. Pero hoy esa visión está cambiando. Las ciudades no quieren más humo. Los gobiernos están legislando a un ritmo vertiginoso. En una pantalla cercana una científica muestra información relevante:
Subís al vehículo, que arranca suavemente, deslizándose por el pasillo rodeado de vegetación.
—Las marcas ya no pueden mirar hacia otro lado —dice Antonio--. La electrificación no es una opción, es supervivencia. Y en esta era, la vieja fórmula del marketing mix —producto, precio, plaza, promoción— se amplía con una quinta P: política. Las decisiones políticas están dictando el rumbo del mercado automotriz. El coche se detiene frente a un laboratorio acristalado. Dentro, brazos robóticos tejen materiales translúcidos con estructuras de panal. —Y ahora viene lo realmente interesante —añade Antonio—. El reto no es solo fabricar coches que contaminen menos, sino que sean parte activa del equilibrio ecológico. Te fijas en las muestras expuestas: carrocerías de biopolímeros autorreparables, paneles de grafeno flexible, pinturas que generan energía solar, tejidos interiores hechos de algas cultivadas, y estructuras fabricadas con residuos orgánicos y micelio. —Los materiales del futuro no solo se reciclan, se regeneran —dice mientras toca una superficie que cambia de textura al contacto—. Algunos son capaces de absorber CO₂ del aire, otros se reparan con el calor solar o incluso modifican su color según la temperatura. Mientras el coche avanza entre los pasillos del centro, observas cómo se ensamblan chasis con componentes de aleaciones biointeligentes, capaces de adaptar su rigidez según el tipo de impacto o terreno. —Esto está transformando la idea misma de sostenibilidad —añade Antonio--. Ya no se trata solo de “contaminar menos”, sino de devolver más: materiales que purifican, fábricas con emisiones negativas, procesos impulsados por IA para minimizar el desperdicio energético.
Una nueva pantalla muestra un esquema de propulsiones:
Antonio señala el gráfico mientras el vehículo se detiene.
—El futuro no será mono-tecnológico —dice--. Veremos una convivencia de tecnologías: baterías de estado sólido, hidrógeno para transporte pesado, y e-fuels que prolongan la vida de los motores de combustión en nichos concretos. Pero también surgirán nuevas vías: baterías orgánicas biodegradables, microturbinas eléctricas, y vehículos solares ligeros capaces de recargarse con solo aparcar unas horas al sol. El coche se detiene frente a una gran cúpula de cristal. Dentro, un prototipo descansa sobre una plataforma rodeada de vegetación. La superficie del coche brilla con reflejos verdes, como si respirara. Antonio se gira hacia ti y dice: —Esto es el coche del futuro. No solo se mueve. Hace una pausa y sonríe. —Se adapta, se regenera y devuelve vida.
5. Coche autónomo: el futuro ya está en el carril de aceleración
Un suave viento templado recorre el pasillo exterior, flanqueado por árboles exóticos y paneles solares que se orientan lentamente siguiendo al sol.
Esperando al final del recorrido, un vehículo plateado, sin conductor, los aguarda con las puertas abiertas. —Nos llevará al ala norte —dice Antonio--. Es autónomo, nivel cuatro. Subes al coche. El interior parece una mezcla entre una sala de negocios y cápsula espacial: asientos enfrentados, pantallas transparentes, luz ambiental que se adapta al ritmo del movimiento. No hay volante. El coche arranca sin un solo ruido. —¿De verdad te imaginas conduciendo con un volante dentro de unos años? —pregunta Antonio con media sonrisa. Te ríes, pero no respondes. —No lo digo en broma —añade, mientras el coche se incorpora a una avenida interna llena de otros vehículos sin conductor—. Lo que entendemos como “conducir” está a punto de desaparecer. En el parabrisas se proyecta una línea luminosa que avanza, mostrando la evolución de los niveles de autonomía.
El coche pasa junto a una zona donde varios prototipos giran y frenan de forma coordinada, como si coreografiaran una danza silenciosa.
Nivel 4 – Autonomía plena (en zonas definidas). Antonio señala el entorno. —Esto —dice-- es nivel cuatro. Sin intervención humana dentro de áreas concretas. Los sistemas V2X permiten que los vehículos se comuniquen entre sí y con la infraestructura: evitan colisiones, gestionan cruces, optimizan rutas. Una pantalla muestra cómo el vehículo cede el paso a otro sin detenerse del todo: ambos se “negocian” el cruce en milisegundos. Nivel 5 – Autonomía total. El parabrisas se apaga y el interior se tiñe de azul. —Aquí desaparece el volante —explica Antonio—. Sin pedales, sin conductor. El habitáculo se convierte en un espacio libre: puedes trabajar, descansar o dormir mientras el coche te lleva. 2. todavía no existen modelos nivel 5 comercializados, prototipos funcionales de empresas como Waymo, Zoox, y Xiaomi Mobility están ya realizando pruebas controladas.
Te recuestas en el asiento, observando cómo el vehículo gira suavemente por un túnel cubierto de vegetación artificial. Antonio sonríe.
—Cuando lleguemos aquí —dice señalando la proyección—, conducir será un acto romántico, como montar a caballo por placer. El coche avanza en silencio. Afuera, el paisaje de la instalación parece otro mundo: movilidad sin ruido, sin prisa y sin manos al volante. Mientras, tomas el portátil futurista del coche...
Antonio se detiene, y con tono más personal dice:
—Sabes, Miguel Ángel Cobo fue uno de los pioneros de esto en España. Instaló el primer laboratorio de vehículo conectado de España (junto con ITA), cuando apenas nadie creía en la conectividad entre coches. Ahora, tú puedes ser pionero en la automoción si accedes al: Programa Acelerador, las únicas mentorías de desarrollo profesional enfocadas en automoción y movilidad urbana. —Hoy —continúa—, esos primeros experimentos son la base de lo que permite que un coche se comunique con una ciudad entera, con la red eléctrica o incluso con tu casa. Miras los gráficos de comunicación entre vehículos y sensores urbanos. El futuro ya no parece una idea lejana: está ahí, desplegándose frente a ti. —Pues eso está bien —dices--, así podremos estar más cómodos dentro, ¿no? Antonio asiente, se cruza de brazos y te devuelve la pregunta: —Bien visto. Si ya no conduces… ¿qué crees que se fomentará? Guardas silencio unos segundos, intentando imaginarlo. —Supongo que aprovechar el espacio interior. —Exactamente —responde Antonio—. Ahí entra la sexta tendencia: la habitabilidad.
6. Habitabilidad
—El avance del coche autónomo, la digitalización y los cambios en las preferencias del consumidor —empieza a explicar-- están transformando el diseño del automóvil. Los coches del futuro estarán pensados para vivirlos dentro, no solo para conducirlos. Te muestra algunas imágenes de prototipos. Ves interiores amplios, sin volante, con asientos giratorios y pantallas por todas partes. —Cada vez —continúa-- el aspecto exterior será más simple, menos personal. Muchos diseños tenderán a ser “neutros”, porque los coches serán compartidos, y la personalización se perderá. Además, al desaparecer la conexión mecánica entre conductor y máquina, desaparece también buena parte de la emoción del manejo. Antonio sonríe. —Aunque suene raro, las próximas generaciones no conocerán un volante ni un pedal. Te cuesta imaginarlo. —Sí. Igual que hoy casi nadie usa un tocadiscos —responde—. Para nosotros, que amamos el sonido del motor o el cambio manual, cuesta aceptarlo. Pero poco a poco, el coche se convertirá en un objeto de disfrute minoritario, igual que un vinilo o una cámara analógica. Hace una pausa y añade: —Los auténticos apasionados del motor conservarán sus coches manuales para fines de semana o eventos especiales, pero el resto del mundo se moverá en vehículos autónomos y compartidos. Saca una diapositiva y te señala una gráfica. —Esto que ves aquí es la curva de adopción tecnológica. Te explica los distintos grupos: los innovadores, los adoptadores tempranos, la mayoría y los rezagados. —Y en todo nuevo avance, siempre habrá quien se resista —dice—. Pero al final, la mayoría acaba adaptándose. En este nuevo escenario, el diseño se centrará cada vez más en el interior del vehículo. El pasajero pasa a ser el protagonista. Te muestra algunos ejemplos:
—El vehículo autónomo será una extensión del hogar —resume--. Un espacio en el que descansar, trabajar o socializar mientras te desplazas.
Antonio apaga la pantalla, te mira y concluye:
—En definitiva, el coche dejará de ser una máquina que conduces… para convertirse en un lugar que habitas. Te quedas pensando un momento. Esa idea de “vivir dentro del coche” te parece tan extraña como inevitable. Al final de la jornada, te recuestas unos segundos en la silla del laboratorio, contemplando todos los datos, gráficos y prototipos que has ido viendo. Sabes que sería tentador abrir el programa de diseño 3D y empezar a crear sin límites, dibujar coches futuristas o prototipos alocados… y, de hecho, eso es fantástico: la creatividad y la imaginación son la gasolina del diseñador. Pero Antonio te recuerda suavemente: —No confundas un diseño conceptual libre con un diseño estratégico para un fabricante real. Te hace un gesto hacia los pantones, prototipos y diagramas de tendencias que aún permanecen sobre la mesa. —Para desarrollar un coche dentro de una gran marca, necesitas una base sólida de tendencias, entender hacia dónde se mueve el mercado y conocer los estudios internos que la marca realiza. Solo así podrás colocar tus conceptos al mismo nivel que los diseñadores que trabajan día a día en la industria. Tu trabajo ahora tiene un doble enfoque. Por un lado, la creatividad y el estilo, y por otro, el valor tangible que aporta al negocio y al usuario final. Lo mismo ocurre para los estudiantes de ingeniería: ya tienen la base tecnológica, pero necesitan entender qué busca el mercado, qué problemas deben resolver y qué tendencias marcarán la movilidad de los próximos cinco años. Respiras hondo. Toda la información que has acumulado hasta ahora —tendencias de movilidad, conectividad, habitabilidad, conciencia medioambiental, coches autónomos y cambios en la propiedad— te da un mapa de navegación para diseñar con sentido y estrategia. Antonio sonríe y te despide: —En la próxima semana, profundizaremos en las tendencias específicas del diseño de automoción. Con eso cerraremos la primera fase de Product Planning y estarás listo para aplicar toda esta visión en tus primeros conceptos de alto valor. Recuerda: Cada comentario de valor en los retos semanales suma 0,75 puntos sobre 10. Para que sea válido, publícalo en las dos semanas siguientes a la salida de cada entrega. Siempre con el mismo correo electrónico. ¿Te está aportando valor este programa? Soy Miguel Ángel Cobo, mentor de carrera profesional en el sector automotriz. Llegué de becario a CEO en automoción sin contactos ni enchufes, y ahora quiero enseñarte ese camino, tanto con este programa base como con las mentorías personalizadas. Este curso es 100% gratuito, incluido el diploma avalado por la Escuela Luppo Design, una de las más prestigiosas de habla hispana. He invertido innumerables horas en crear este proyecto y así, ayudarte a tu desarrollo profesional. Si te está gustando y quieres apoyarlo, aquí tienes 3 formas muy sencillas y rápidas: 1 - Compártelo con tus amigos Redes sociales, WhatsApp, grupos… No escondas este conocimiento. Ayudar a otros es también dar continuidad a este proyecto. 2 - Adquiere el libro (formato físico o digital). Contenido más estructurado y profundo, diferente al estilo “historieta” del curso. Además, tu reseña en Amazon, LibraryThing o Babelio es muy valiosa. Con esto también ayudas a mantener los gastos de este programa. 3 - Sígueme en redes sociales A lo largo de este recorrido voy a compartirte la historia real de cómo atravesé este sistema desde dentro, para que tú también puedas hacerlo. Errores, decisiones y momentos que jamás aparecerían en un currículums. Sigue la historia completa, además, cualquier interacción (compartir, like o comentario, ayudará enormemente a la continuidad de este programa). Si quieres darme un impulso extra, puedes dejar una reseña positiva en Google (Drivingyourdream en Málaga). Cuantas más de las 3 acciones anteriores realices, más ayudas a que este programa siga abierto de forma gratuita, y llegue a más personas. Nos vemos la semana que viene.
[Ejercicio puntuable ] – Déjalo en comentarios.
Si no pudiste comentar previamente, aquí te dejo un Mini-desafío: Analiza tu futuro coche. Después de todo lo que has explorado hoy, es momento de poner a prueba tu visión estratégica. Imagina que eres un diseñador en Shevret y tu misión es crear un concepto de coche que saldrá al mercado dentro de cinco años. Tu desafío se divide en tres pasos: 1. Define tu cliente principal: Piensa: ¿será un consumidor individual, una empresa de car-sharing o un usuario corporativo profesional? 2. Prioriza las tendencias clave: Del listado que hemos trabajado (no-propiedad, conectividad, digitalización, conciencia medioambiental, coches autónomos y habitabilidad), elige las dos tendencia más relevantes para tu concepto. Será presentado en el próximo salón del automóvil, en el stand de Shevret. 3. Piensa en cómo tu diseño se justifica ante la marca ¿Reduces emisiones, aprovechas mejor el espacio, optimizas la conectividad, adaptas el vehículo a movilidad compartida? Tip profesional: No busques impresionar con un coche espectacular; enfócate en que tu concepto sea estratégico, viable y con valor real para el mercado. Ún único concepto o valor diferencial por prototipo. Esto es lo que diferencia a un diseñador creativo de un diseñador estratégico. Únicamente es necesario responder a uno de los tres ejercicios puntuables, a tu elección. Aunque responder a varios incrementa la posibilidad de conseguir la máxima puntuación (se suman)
23 Comments
La tendencia que se puede prever marca nuevas fronteras con nuevas familias de movilidad.
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Miguel Ángel
1/30/2026 12:33:03 am
Gran respuesta
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Javier
1/30/2026 01:38:56 am
1. Cliente principal
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1/30/2026 08:55:53 am
En primer lugar, quiero destacar y agradecer el magnífico material expuesto en esta tercera entrega.
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1/30/2026 02:54:27 pm
A mi parecer las personas que conseguirían un vehículo propio, seria para:
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1/30/2026 03:02:26 pm
2° Pregunta.
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1/30/2026 03:21:41 pm
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Juan
2/2/2026 06:06:36 am
1. El vehículo estaría pensado principalmente para un consumidor individual. Este usuario busca un auto propio que sea útil para el uso diario en la ciudad, pero que también valore la experiencia de conducción, el diseño y la identidad del producto. Es un cliente que prioriza la practicidad, la eficiencia y la conexión con el vehículo, sin renunciar al placer de manejar.
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Miguel Angel Conesa
2/2/2026 10:56:42 am
Yo si pudiera diseñaria faros escamotables.
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Enol
2/3/2026 09:38:56 am
Voy a responder a la primera pregunta. Creo que hay 4 principales grupos y voy a exponerlos de los que creo que tienen mayor potencial de mercado a menor.
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2/4/2026 08:08:40 am
En cuanto a qué tipos de clientes quedarán para el coche en propiedad está bien claro expuesto en esta entrega, aunque yo los agruparía en dos grandes grupos 1º necesidad o uso intensivo 2º placer o lujo.
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Joel Marquez
2/4/2026 11:42:25 am
1- Cliente principal: estaría dirigido al car sharing.
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1. Desde mi punto de vista adquirirán coches de uso personal cuando el pago por uso se haya democratizado aquellas personas que:
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Tomas
2/5/2026 01:28:10 am
1. Cliente principal
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Joaquín Saldeña
2/5/2026 01:21:45 pm
1. Define tu cliente principal:
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Freddy Ismael Peralta
2/5/2026 03:33:31 pm
Si el transporte público se vuelve barato, puntual, cómodo, limpio y con buena cobertura (tipo flotas eléctricas, autónomas, app para todo, cero esperas), el auto propio dejaría de ser “necesidad” y pasaría a ser más elección. Y quienes lo tendrían serían más o menos estos perfiles:
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Diego
2/6/2026 02:35:58 am
- En un futuro próximo, cuando el car sharing se democratice y otras modalidades de desplazamiento como el coche autónomo u otras, las personas que adquieran coches de uso personal serán aquellas que vivan fuera de grandes urbes y necesiten tener vehículo para moverse libremente para ir al trabajo, la compra, visitar amigos, etc. o apasaionados del motor que quieran disfrutar de la conducción y tener su propio vehículo.
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Pablo Rodriguez
2/6/2026 02:53:10 am
En cuanto al primer ejercicio, en un futuro donde la movilidad básica esté resuelta por flotas compartidas y estandarizadas, la propiedad privada dejará de ser una necesidad logística para convertirse en una elección emocional o de utilidad específica. Los compradores se reducirán a perfiles muy concretos: los entusiastas, que buscarán en marcas deportivas (como Porsche) la conexión visceral y la identidad que la conducción autónoma anula; los usuarios de lujo, que pagarán por la privacidad absoluta, la higiene y la personalización de un "santuario" propio; y los habitantes rurales o aventureros, que necesitarán vehículos robustos y disponibles en todo momento fuera de la red urbana inteligente. Así, diseñar coches en propiedad significará crear objetos de deseo o herramientas de libertad extrema, alejándose del "diseño invisible" de las flotas para centrarse en el carácter, la exclusividad y la capacidad específica.
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Ana Galindo
2/6/2026 06:17:21 am
¿que personas adquirirán coches de uso personal cuando el pago por uso se haya democratizado?.
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Jimmy
2/6/2026 11:06:45 am
Según lo que yo veo la mayoria de las marcas ahora buscan la electricidad y la conectividad ante todo debido a que es mas eficiente y eco-amigable , especialmente cuando se trata de un vehiculo compartido. Dejo mi respuesta a cada pregunta=
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RMG
2/6/2026 02:05:26 pm
1- Mi cliente potencial es pasional con un nivel económico medio. No puede permitirse un hipercar y desea disfrutar en la carretera. Tiene de 20 a 40 años y no se deja llevar ni por modas ni por mensajes institucionales.
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Jesús Silva V.
2/7/2026 01:25:33 pm
Esta entrega me dejo sorprendido y pensando en varias cosas, en mi comentario de la entrega pasada hablaba justo de esto, que esta cambiando la movilidad y comentaba que tengo encuentro de sentimientos entre esa parte futurista, medioambiental y conectada a la que va la movilidad y la entusiasta apasionada por la conducción.
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