Desarrollo profesional en automoción
Al día siguiente, te presentas en la sala de ingeniería. La sensación es distinta: menos arcilla, menos estética, más pantallas, planos, cálculos y una sensación de precisión absoluta. A tu lado, Antoine, el ingeniero responsable de la fase digital, te observa mientras ajusta unos parámetros en su estación de trabajo.
Mientras caminas entre las estaciones, él te explica: —Lo que llamamos “fase digital” est le moment dónde el coche deja de ser solo un boceto o una superficie de arcilla. Aquí pasamos del styling al diseño de ingeniería. Chaque ligne y cada curva que has visto en los modelos estéticos ahora se traduce en modelos paramétricos y sólidos, que permiten analizar estructuras, tolerancias y ensamblajes. Es el punto en que podemos probar virtualmente el chasis, los componentes mecánicos y los interiores antes de fabricar una sola pieza. Se detiene frente a una pantalla gigante que muestra el CAD del vehículo. --Maintenant, lo que ves se analiza con un approche technique: estructura, materiales, tolerancias, integridad de componentes. Pasarán años de desarrollo desde los primeros bocetos hasta esta fase, incluso en proyectos más rápidos, aunque en este caso hemos tomado como referencia un ciclo clásico de cinco años. Te explica las etapas mientras las recorres con la mirada, y poco a poco empiezas a entender que la fase digital no es solo “dibujar en el ordenador”: es construir el vehículo completo en un mundo virtual, donde cada decisión estética se traduce en un resultado real y verificable. —Sé que parece abrumador —te dice con una sonrisa--. Cuando entras en esta fase digital, lo primero que piensas es: “¿por dónde empiezo?”. Pero no te preocupes, es normal. Chaque chose en son temps. Mientras caminas entre las estaciones, él te explica: —Como hemos visto la fase de diseño de un automóvil se divide en varias etapas. Las más importantes para el desarrollo son el styling, la fase digital y la fase física. En el styling seguíamos trabajando desde un punto de vista estético, con bocetos, arcilla y CAD (de superficies), pero aquí,en la fase digital, en ingeniería, todo cambia de perspectiva hacia un lado ás técnico. Et voilà, c’est la vie d’ingénieur… Te explica las etapas de la fase digital (técnica) mientras las recorres con la mirada:
Etapas de la fase digital
1 – Fase de Planificación: En esta etapa inicial, se realiza un análisis exhaustivo para definir las medidas y parámetros necesarios que servirán de base para el diseño del modelo. El objetivo es establecer el concepto fundamental de la estructura del vehículo, asegurando que se alinee por completo con las especificaciones técnicas y de proyecto predefinidas.
2 – Fase de Desarrollo: Durante esta fase, se procede a la creación y diseño detallado de todos los componentes. Esto abarca el desarrollo técnico de la estructura o chasis, el diseño de la carrocería y la definición integral de los interiores, materializando el concepto en planos y especificaciones técnicas concretas.
3 – Fase de Finalización: Esta etapa se centra principalmente en la gestión documental y la verificación de la viabilidad de fabricación. Se confirma con proveedores potenciales que todas las piezas diseñadas pueden ser producidas. La selección de estos proveedores se lleva a cabo mediante un proceso de concurso. A los candidatos se les proporcionan los archivos CAD con las tolerancias, calidades, plazos de entrega y volúmenes de producción requeridos, recibiendo a cambio sus ofertas comerciales. Paralelamente, y de manera interna, se realiza la confirmación definitiva de las especificaciones del vehículo. Este procedimiento interno suele estar rodeado de un alto grado de confidencialidad, por lo que es poco conocido fuera de la organización.
4 – Fase de Decisión: Al concluir el desarrollo, la solución técnica final debe obtener la aprobación unánime de todos los departamentos técnicos involucrados. Dado que en el proyecto participan cientos de diseñadores colaborando en una solución común que integra numerosos componentes, es imprescindible que, al final de cada fase, los responsables de cada área técnica concedan su conformidad.
En esta fase de decisión se realiza una verificación de posibles interferencias entre los distintos elementos y se evalúa minuciosamente la capacidad de fabricación, tanto del conjunto completo como de cada elemento de forma individual. La aprobación del proyecto en este punto es crítica, ya que da paso a la fase de producción física, lo que conlleva una inversión económica de enorme magnitud para el fabricante. Por ello, la responsabilidad asociada a esta decisión final es sumamente alta.
Mientras recorres la sala de ingeniería, tu mente sigue dando vueltas a todo lo aprendido hasta ahora: las superficies, el styling, los modelos en arcilla… y cómo todo eso debe encajar con la parte técnica. Estás sentado un momento, observando las pantallas y los planos mientras piensas en el vehículo completo. Es como si tu cerebro estuviera uniendo cabos sueltos, viendo cómo el exterior que tanto te fascinó ahora se transforma en una estructura real capaz de ser fabricada.
Entonces escuchas a Antoine Dubois, que parece hablarte directamente a ti, aunque también explica a otros ingenieros: —Se comienza con el diseño estructural del vehículo, diseñando los distintos frames que componen el chasis autoportante. Esto debe obedecer a ciertos parámetros técnicos, como la rigidez torsional o las distintas resistencias frente a impactos. Después, trabajaremos en el diseño del chasis, incluyendo motor, los frenos, ... le moteur, la suspension ou la transmission.
Hace una pausa y señala algunos planos en la pantalla:
—Es clave planificar de antemano ambas fases para poder solapar la fase del diseño estructural con los distintos departamentos encargados de los componentes del chasis, ahorrando tiempo de desarrollo. Es decir, plantéate lo siguiente: mientras se diseña el chasis, ¿puede trabajar el departamento de suspensiones en paralelo, o deben esperar a conocer la ubicación exacta de los anclajes? ¿Es posible obtener esos anclajes en una fase temprana del diseño estructural para que comiencen a trabajar antes?
Tu mente sigue absorbiendo cada palabra, imaginando cómo las piezas se ensamblarán:
—Una vez obtenemos el chasis más el tren motor, se diseñarán los componentes funcionales, como paneles, asientos o faros. De la même façon, todas las fases de diseño se solapan para acortar tiempos y poner el vehículo en el mercado sin retrasos. Y no olvides la coordinación con los múltiples proveedores de componentes. C’est un vrai ballet, tout ça…
Antoine cambia de pantalla y continúa:
—Hay multitud de programas de CAD, y más adelante veremos cuáles son los softwares de diseño empleados en automoción. En los grandes fabricantes, un buen porcentaje del diseño CAD se subcontrata, así que a veces realizarás más gestión documental que design pur. Después de este paso, viene la simulación para predecir los comportamientos de los distintos componentes y ensamblajes. Durante el diseño de un coche se realizan aproximadamente 200.000 simulaciones distintas…
Mientras escuchas a Antoine Dubois, te das cuenta de lo complejo que es este proceso: cada decisión estética y técnica se entrelaza, y tu trabajo en el styling empieza a cobrar un nuevo significado dentro de la ingeniería del vehículo.
De momento, ha sido suficiente por hoy. Mañana, más. Al salir del edificio en París, el aire fresco del Sena te envuelve, mezclando el eco de los últimos algoritmos con el rumor de la ciudad que nunca duerme, mientras inicias tu camino de regreso a la habitación del hotel.
Sin prisa, te desvías hacia la Place de la Concorde bajo la tenue luz de las farolas. Te detienes junto al obelisco, observando el flujo incesante de coches, motos y peatones. Decenas de trayectorias se cruzan en todas direcciones, una coreografía de aparente caos y precisión milimétrica a la vez. Luces que se entrelazan, direcciones opuestas que se resuelven sin colisiones. Es un sistema donde cada movimiento, aunque autónomo, se integra en una danza urbana perfectamente coordinada.
Ahí lo comprendes. Tu misión en esta fase es exactamente esa: lograr que todos los equipos —diseño, ingeniería, proveedores—, todos los ensayos y simulaciones, se muevan así. Que los departamentos de chasis, suspensión y motor avancen en paralelo, solapándose sin interferir, compartiendo datos críticos como conductores que anticipan un cambio de carril con solo una mirada al espejo. Se trata de optimizar cada recurso, cada ciclo de desarrollo, para que el proyecto avance con la eficiencia implacable del tráfico parisino.
.. al día siguiente...
Al día siguiente llegas temprano a la oficina, como siempre. El edificio de ingeniería todavía está tranquilo, con solo unos pocos ingenieros ajustando sus estaciones y revisando planos. Te gusta ese momento: el silencio, el zumbido de los ordenadores, y la sensación de que todo está a punto de ponerse en marcha.
Mientras caminas entre los despachos, tus ojos no pueden evitar fijarse en detalles curiosos: sillas de madera tallada, lámparas de bronce, una biblioteca antigua con libros de ingeniería de décadas pasadas… mobiliario que parece sacado de otra época, recordándote que estás en París y no en cualquier laboratorio moderno. Ese contraste entre lo clásico y lo digital tiene algo fascinante. Antoine Dubois se detiene frente a un plano general de los departamentos y te explica: —En los próximos días tendrás que asignar recursos y coordinar el trabajo en CAD, CAE y CAM. Frunces el ceño. CAD ya lo conoces: es el diseño asistido por ordenador, en el que se dimensiona y se parametriza el vehículo y sus componentes. También se verifican ensamblajes de componentes complejos. —Pero CAE, CAS y CAM igual te suenan a siglas de otro planeta. Te explicaré…
Despliégalo
CAS
Es la parte del CAD enfocada en el diseño de superficies, sin asignar un grosor inicial. Se utiliza principalmente para diferenciar la creación estética de un vehículo a nivel de superficies del proceso completo de diseño, que ya considera aspectos de ingeniería. Aunque esta distinción se hace pocas veces, porque el CAD abarca todo el diseño asistido por ordenador, es útil para entender cuándo se trabaja desde la perspectiva visual frente a la técnica.
CAM
Se refiere a la fabricación asistida por ordenador. Incluye, en términos generales, el control numérico (CNC) utilizado para mecanizar piezas, como por ejemplo, mediante arranque de viruta en un torno o una fresadora. Su enfoque principal es la producción, más que el diseño de vehículos. Solo en casos específicos de prototipado rápido, como la impresión 3D, CAM puede relacionarse con el diseño. Por ello, si tu objetivo es convertirte en diseñador de coches, es más relevante centrarse en CAD (especialmente CAS) y CAE, salvo que tu interés específico sea la fabricación mediante impresión 3D.
CAE
Hace referencia a la ingeniería asistida por ordenador. En esta fase se realizan simulaciones y análisis de rendimiento de las piezas o del vehículo completo, que veremos con más detalle posteriormente.
— Mira a tu alrededor —te dice Antoine señalando una elegante console Luis XVI —una de esas mesas auxiliares altas, de caoba tallada con patas curvadas, tan típicas de los edificios parisinos con solera—. Imaginemos que queremos rediseñar esta console para entender el flujo de trabajo.
Se apoya en su superficie de mármol y continúa: —Primero, tenemos la superficie y la estética, que corresponden a un diseño basado en superficies, es decir, CAS. Aquí nos fijamos solo en cómo se ve: la curva de sus patas cabriolé, la proporción del mármol, la talla de la madera… la beauté pure. Sin preocuparnos aún por cómo se va a construir. Luego se acerca a una silla bergère tapizada en seda azul y señala la unión entre el brazo curvado y el respaldo: —En la siguiente fase, CAD, le damos estructura real. Diseñamos ensamblajes, refuerzos internos, tornillería oculta… Si el respaldo es reclinable, debe ser funcional. Ya no es solo escultura; ahora creamos una pieza real y fabricable. Te hace un gesto hacia la silla bergère y continúa, con voz firme: —En CAE, simulamos su comportamiento. Verificamos que soporte el uso diario, que la madera no ceda, que las uniones aguanten, cómo se comporta frente a las vibraciones o al calor. Por ejemplo, puedes calcular si la silla resiste si alguien se deja caer sobre ella. Es la validación del diseño. —Y en CAM, trazamos cómo se cortará la madera, tallarán los adornos y se ensamblará todo. Trasladamos el diseño digital a órdenes para las máquinas. Transformamos lo digital en realidad física. Mientras escuchas, miras a tu alrededor: las consoles doradas, las bergères, las pantallas curvas, las impresoras 3D. Todo cobra sentido. Lo que antes parecía abstracto ahora es un flujo lógico: CAS para la belleza, CAD para la realidad, CAE para la seguridad y comportamiento físico, CAM para la fabricación. Antoine Dubois sonríe y añade: —Si recuerdas este ejemplo con el mueble, entenderás mucho más rápido cómo funciona un coche completo. La idea es aprenderlo en pequeña escala y luego aplicarlo a algo que pesa toneladas y contiene miles de piezas. Tu mente empieza a trabajar con imágenes del vehículo que has estado diseñando, imaginando cada fase: de las superficies estéticas al sólido real, pasando por simulaciones que garantizarán que cada componente funciona y llegando hasta la fabricación final.
Tras la explicación de Antoine Dubois y el ejemplo de la mesa, te recuestas un momento en la chaise longue del despacho. Observas las pantallas, los planos y el ir y venir de los ingenieros. Repasas mentalmente las cuatro siglas: CAS, CAD, CAE y CAM. Cada una tiene su función, su lógica, su importancia… y tú empiezas a entender cómo se entrelazan.
Piensas en la ingeniería. Su fuerza no está en un solo punto: está en todo el proceso, desde la estética hasta la fabricación, pasando por la seguridad, la funcionalidad y la fiabilidad. Es como si cada decisión, cada línea, cada superficie tuviera consecuencias que se multiplican por miles de piezas y unidades. Suspiras, dejando que todo esto asiente en tu mente. Hoy ya has aprendido mucho, pero sabes que la verdadera magia de la ingeniería comienza con la simulación, con el CAE. ¿Qué se podrá hacer allí? ¿Cómo se verificará que cada componente soporta esfuerzos, temperaturas o cargas inesperadas? Con esa intriga en la cabeza, recoges tus cosas. Te vas a casa sabiendo que mañana te espera la fase CAE, la primera etapa donde realmente verás cómo la ingeniería transforma el diseño en algo confiable y seguro. La emoción y la responsabilidad se mezclan, pero también la certeza de que estás dando un paso más profundo dentro del mundo de Shevret y de tu vehículo. Cierras la puerta detrás de ti, mientras tu mente sigue repasando las siglas, los conceptos y los ejemplos. Y, aunque el día ha terminado, sabes que la aventura apenas comienza.
.. al día siguiente...
Al día siguiente llegas temprano al edificio de ingeniería. El aire huele a limpio, con una nota fría de metal pulido que se mezcla con el runrún electrónico de los equipos. Antoine Dubois te espera junto a un gran monitor donde se visualizan modelos tridimensionales de componentes del vehículo. —Hoy empezaremos con CAE, la ingeniería asistida por ordenador —te dice—. Es aquí donde la ingeniería toma el control real del diseño. Frunces el ceño. CAS y CAD ya los conoces, pero CAE… es otro mundo. Antoine Dubois lo nota y sonríe: —Para trabajar en CAE necesitas ser ingeniero, o tener una carrera compatible como física o matemáticas. Aquí hablamos de ingeniería pura. Aquí no necesitas portafolio de diseño. Lo que importa son tus conocimientos técnicos. Mientras hablas con él, tu mirada se pierde en los monitores: modelos de piezas, simulaciones de estructuras, flujos de aire alrededor del vehículo. —El CAE se emplea para todo tipo de simulaciones —explica Antoine Dubois—:
[Ejercicio puntuable] – Déjalo en comentario
Si estuvieras desarrollando tu propio coche conceptual o tu coche ideal, ¿en cuál de estas áreas dedicarías más recursos e ingenieros, y por qué? Comparte tu razonamiento en los comentarios.
Tus ojos se abren mientras escribes mentalmente cada categoría. Parece demasiado para abarcarlo todo, y Antoine Dubois asiente, como leyendo tus pensamientos:
—No te preocupes. Ningún ingeniero intenta dominar todo. La especialización es la clave. Haces una pausa, pensando en por dónde empezar. Antoine Dubois te da una palmada en el hombro: —Lo ideal es aprender CAD primero, dominar el diseño digital, y luego explorar áreas técnicas que te interesen: materiales compuestos, diseño de moldes, análisis estructural… Les possibilités sont énormes. Mientras miras los planos y las simulaciones, él añade en voz baja: —Además, tenemos nuestras mentorias de desarrollo profesional. Muchos ingenieros que entran en Shevret aprenden de esta manera: trabajando junto a especialistas, recibiendo consejos sobre cómo abordar proyectos complejos y cómo desarrollar tus habilidades en áreas concretas de CAE. No es solo teoría; es experiencia real guiada. Haces un gesto interesado, y él añade con una sonrisa: —Este mes ya no hay más plazas disponibles, así que tendrás que esperar un poco. Pero para el siguiente, quedan tres plazas solamente… así que si te interesa, conviene que te muevas rápido. Asientes mientras absorbes cada palabra. La jornada es intensa, pero por primera vez empiezas a ver cómo la ingeniería convierte el diseño en algo tangible y seguro. Todo el styling, todo el trabajo de superficies, todo el esfuerzo estético que llevaste semanas supervisando ahora empieza a enlazarse con la física, la simulación y la fabricación real.
..al día siguiente ...
Te inclinas sobre la mesa, observando los planos y monitores, y te permites un pensamiento ingenuo:
—Si tenemos todos estos cálculos en el ordenador, ¿no podríamos simularlo todo digitalmente? Así ahorraríamos tiempo y costes… —dices, imaginando un escenario donde cada componente se prueba en la pantalla. Antoine Dubois niega con la cabeza, con esa mezcla de paciencia y severidad que solo los ingenieros veteranos poseen: —No, no funciona así. Algunos fabricantes no aceptan cálculos hechos únicamente por ordenador. Siempre que sea posible, hay que respaldarlos con ejercicios calculados a mano. Curioso, ¿verdad? Te quedas en silencio un instante, sorprendido, mientras él continúa: —Mira, la simulación por ordenador reduce costes y tiempos, claro, pero el desarrollo de un nuevo automóvil exige decenas de prototipos antes de llegar al definitivo. Y los modelos pre-producción, que ya están muy avanzados, suelen emplear cientos de vehículos, todos sometidos a pruebas exhaustivas. Si quieres cifras exactas, deberías leer el libro de automoción: Domina el negocio del automóvil: te sorprendería lo que se produce de verdad. —Depende de la marca y del modelo las cifras pueden variar —explica Antoine Dubois--. No es lo mismo usar la base de un coche existente, hacer un restyling o desarrollar una plataforma completamente nueva. Y ojo, los primeros prototipos de las fases iniciales casi siempre acaban triturados, lo que llamamos scrapear. La mayoría se pierden; solo los de preserie más avanzados pueden rescatarse para piezas o recambios reacondicionados. En el libro que te he mencionado se explica también la tipología de negocio que hay alrededor de esto: nada se despilfarra más de lo necesario, cada pieza tiene un valor y un destino.
Te apoyas contra la pared, pensando en las cifras y en todo el trabajo previo que habías visto en el styling y la fase digital.
—Y todo esto, ¿el consumidor final lo sabe? —murmuras. — No suele saberlo —responde Antoine Dubois, encogiéndose de hombros—. Esto supone un coste enorme para la marca, que solo los ingenieros y directivos conocen. Por eso cada decisión, cada simulación, cada cálculo manual… todo cuenta.
Te apoyas en el borde del escritorio, mirando las simulaciones en la pantalla, y no puedes evitar preguntar:
—Antoine … y todo esto que me cuentas… ¿cuánto cuesta fabricar un prototipo? Antoine Dubois te lanza una mirada rápida, firme pero con un toque de sonrisa: —Eso no se dice así, no es información pública —responde--. Lo siento, no puedo darte cifras exactas. Cada marca maneja sus propios estándares y costes, y además depende de la fase del prototipo. Intentas hacerte una idea, repasando mentalmente todo lo que has visto: la maqueta de arcilla, los bloques de motor, las piezas que pasan por simulaciones y ajustes infinitos… pero la información real queda tras un velo de confidencialidad. —Vamos, no te preocupes —añade Antoine Dubois—. Lo importante ahora es entender cómo se optimizan costes y tiempos usando simulaciones, prototipos mínimos y reutilización de componentes en fases avanzadas. Te alejas del escritorio con más preguntas que respuestas. Durante los días siguientes no dejas de darle vueltas: en tu mente se repiten las fases, los cálculos, los prototipos físicos, y tú tratando de estimar por tu cuenta lo que podría costar un coche en esa fase temprana… sin conseguir datos precisos. La curiosidad queda activa, y sabes que este misterio tendrás que resolverlo poco a poco, experiencia tras experiencia. El día termina, y aunque no tienes cifras exactas, sientes que algo esencial se ha aprendido: no se trata solo de números, sino de comprender todo el proceso detrás de cada decisión, de cada prototipo, de cada simulación.
Siguen pasando las semanas, y... un dia, legas al edificio de Shevret con la misma sensación de expectación, pero algo es distinto: Antoine Dubois no está. Una llamada matutina te informó que estaba indispuesto y que no podría asistir a la reunión con la directiva. Por un momento dudas si deberías ir, pero te dicen que tu presencia es necesaria.
Tomas aire y te adentras en la sala de juntas. Te sorprende la luz fría que se refleja en las superficies de cristal y acero. El aroma a baguettes recién horneadas y croissants se mezcla con el de la madera pulida de la mesa central. Los directivos ya están acomodados, revisando gráficos y prototipos virtuales proyectados en grandes pantallas. Te sitúas discretamente al fondo, tratando de no llamar la atención. Uno de ellos habla, y tus oídos se agudizan: —El coste de los prototipos iniciales es extremadamente elevado —dice con voz firme—. Cada unidad es prácticamente única; no hay utillajes ni moldes industriales, y se someten a pruebas exhaustivas. Tu respiración se ralentiza un instante. Antoine Dubois nunca te había dado estas cifras exactas, y ahora las escuchas casi como un secreto al que solo tú tienes acceso. Curiosamente, muchas de estas referencias provienen del libro que te mencionó Antoine estos días, Domina el negocio del automóvil, la guía que detalla cómo se desarrollan y gestionan estas fases de manera profesional… y qué suerte que cualquiera pueda comprarlo en Amazon al momento, ilusos. Observas los gestos y miradas de los directivos: hay tensión, responsabilidad y una conciencia aguda de cada euro invertido. —En fases avanzadas —continúa otro directivo—, cuando podemos reutilizar componentes y optimizar procesos, los costes disminuyen notablemente. Esto nos permite validar cada detalle de forma segura, sin comprometer el presupuesto global. Notas cómo tu mente empieza a conectar todo lo que habías visto: cada curva que dibujaste en CAD, cada simulación de CAE, cada orden de CAM tiene un precio directo en dinero y en tiempo. La ingeniería, de repente, no es solo técnica: es estrategia, gestión de recursos y riesgo financiero.
Un tercer directivo añade, sin alzar la voz:
—Si el modelo comparte plataforma con coches existentes, o es un restyling o retrofit, los costes disminuyen aún más. La simulación por ordenador es nuestra mejor aliada. Nos permite probar seguridad, durabilidad y rendimiento sin multiplicar los prototipos físicos. Mientras escuchas, tus ojos recorren la sala: gráficas que muestran curvas de costes, modelos 3D de componentes, y rostros serios que calculan cifras que tú solo puedes imaginar. Sientes como si estuvieras “robando” conocimiento restringido, absorbiendo secretos que casi nadie fuera de esta sala conoce. Al terminar la reunión, sales con el corazón acelerado. La información está en tu mente, confidencial, pesada, real. Comprendes ahora el motivo de cada simulación, de cada prototipo destruido, de cada decisión de reutilización de componentes: todo tiene un precio, y Shevret no escatima cuando se trata de asegurar la excelencia de un vehículo. En el camino a casa, tu cabeza repasa las cifras y las fases de desarrollo: la magnitud del coste, la lógica detrás de cada prototipo, la necesidad de optimizar recursos… y una certeza se instala en ti: conocer esto te coloca un paso más cerca de comprender cómo se desarrolla un vehículo completo en una gran compañía automotriz, y cómo cada decisión técnica tiene un impacto tangible en millones de euros.
Mientras cierras el informe y guardas tus notas, te detienes un momento y pienso en lo que has aprendido hasta ahora. Quiero que sepas algo: todo esto que estás viendo, cada fase, cada simulación, cada decisión de CAD, CAE o CAM… no es solo teoría.
Mi nombre es Miguel Ángel Cobo Lozano, y yo estuve ahí: llegué de becario a CEO en automoción sin contactos, sin red de apoyo y sin enchufes, y aprendí este camino paso a paso. Ahora quiero enseñártelo a ti, tanto a través de este curso como con las mentorías personalizadas. Desde que inicié este proyecto, he podido ayudar a muchas personas a desbloquear situaciones profesionales, ascender en sus carreras dentro de la automoción, movilidad urbana o incluso el sector aeroespacial, creando oportunidades donde antes no las había y mejorando sus vidas en todo lo que está a mi alcance. De momento, estoy muy satisfecho con los resultados y con el apoyo que este proyecto ha recibido. Lo que quiero que tengas claro es que detrás de este programa hay experiencia muy real. En las mentorías de desarrollo profesional puedo ofrecerte una visión completa del sector porque he trabajado en muchas áreas dentro de la automoción. Pero en estas fases específicas he podido ayudar mucho porque he manejado CAD y CAE a nivel profesional, algo poco común incluso en un ex-directivo. No solo subí hasta CEO: empecé desde cero de verdad, cargando cajas en un almacén en el Reino Unido, y aprendí paso a paso todo el funcionamiento del sector. Esa experiencia me permite acompañarte de manera única, enseñándote a navegar en cualquier área dentro de la industria automotriz, desde lo más físico hasta lo más técnico y estratégico. Este programa es 100% gratuito, incluyendo el diploma avalado por Luppo Design. He invertido innumerables horas y consulté a más de 100 profesionales (incluyendo CEOs) para validar u obtener información. Siempre, con la misma pasión que puse en mis primeros proyectos en ingeniería (y creo que puedes notarlo). Y quiero que tú también aproveches esta oportunidad. Si te está resultando útil, hay formas sencillas de ayudar a que este proyecto siga abierto y llegue a más personas: Primero, adquiere el libro (físico o digital). Domina el negocio del automóvil profundiza en el contenido de forma estructurada, diferente al estilo “historieta” del curso, y tu reseña en Amazon, LibraryThing o Babelio ayuda a que más personas accedan a esta información, además de sostener el proyecto. Mira también el libro, La Historia Prohibida del Automóvil, porque te sorprenderá. (¡Lo que más me aporta es la reseña!) Segundo, sígueme en redes sociales. Sé que estoy empezando en redes sociales, pero, a lo largo de este viaje te contaré la historia real de cómo atravesé este sistema desde dentro: los errores, las decisiones y los momentos que nunca aparecen en un currículum. Cada like, comentario o compartido es un impulso para que este programa siga abierto y gratuito, y que la historia continúe.
Si quieres dar un paso más, incluso puedes dejar una reseña positiva en Google (Drivingyourdream, Málaga). Cada acción cuenta, y cuanto más seamos, más fácil será mantener esta oportunidad para todos.
Al final del día, lo más importante no es memorizar nombres de software ni cifras exactas: es comprender el proceso, imaginarte dentro del sistema y, poco a poco, ir construyendo tu propio camino en este mundo. Eso es lo que quiero que te lleves.
La próxima semana descubrirás cómo estas herramientas trabajan juntas en la práctica, cómo los modelos digitales se transforman en ingeniería tangible y cómo cada decisión tomada frente al ordenador repercute en cada componente del vehículo. Entender este proceso no es solo útil: es esencial para cualquier profesional que aspire a dominar la automoción. Lo que aprenderás pondrá a prueba tu capacidad de pensar como un verdadero directivo, capaz de comprender todo el ecosistema del sector, más allá del día a día.
Nos vemos la semana que viene.
Nota: Todas las entregas están registradas en el Regitro de la Propiedad Intelecual. Todos los derechos reservados. El contenido se basa en el libro de automoción: Domina el Negocio del Automóvil, también registrado.
16 Comments
ALEJANDRO CARPENA
3/20/2026 08:48:06 am
Desde mi lugar como diseñador industrial, dedicaría más recursos al área de suspensiones y dinámica del vehículo. Para mí, es allí donde se define gran parte de la experiencia del usuario: confort, seguridad y estabilidad. Un coche puede tener un diseño exterior atractivo y un interior innovador, pero si no transmite confianza en la conducción, pierde valor.
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3/20/2026 09:50:00 am
El ejercicio de esta entrega es para auténticos ingenieros. Me parece muy interesante la cuestión que nos plantea esta semana el curso.
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Diego Rodríguez
3/20/2026 12:55:34 pm
Yo dedicaría la mayor parte de los recursos al CAE, especialmente al análisis por elementos finitos (FEM) y a la aerodinámica (CFD), porque ahí es donde de verdad te juegas la seguridad, la fiabilidad y la eficiencia del coche. Un diseño puede ser muy llamativo y la fabricación muy optimizada, pero si el vehículo no responde bien ante impactos, fatiga de materiales o situaciones límite, el proyecto fracasa.
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Enol
3/22/2026 06:23:10 am
En caso de diseñar mi coche ideal considero que lo más importante es el comportamiento dinámico y la fiabilidad, por lo que sería en esos apartados donde pondría una mayor cantidad de recursos.
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Juan Carlos Catalán Lapaz
3/23/2026 04:06:13 am
Desde mi punto de vista y partiendo que la parte que le corresponde a CAS está relativamente definido y que nos conduce directamente a la parte de CAE.
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Oriol
3/25/2026 12:13:57 pm
Si estuvieras desarrollando tu propio coche conceptual o tu coche ideal, ¿en cuál de estas áreas dedicarías más recursos e ingenieros, y por qué?
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Joel Marquez
3/26/2026 10:26:14 am
Yo dedicaría más recursos al área de CAE, especialmente al análisis estructural (FEM) y a la aerodinámica (CFD).
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Exequiel Anzardi
3/27/2026 09:18:28 am
Si estuviera desarrollando mi propio coche conceptual, dedicaría más recursos al área de ingeniería digital, sobre todo a CAE, porque es ahí donde una idea empieza a demostrarse de verdad. En esta fase el coche deja de ser solo un boceto y pasa a convertirse en modelos paramétricos y sólidos, con los que se pueden analizar estructuras, tolerancias, ensamblajes y comportamiento antes de fabricar una sola pieza.
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Daniel Paredes Manjón
4/3/2026 02:11:00 am
Si tuviera que desarrollar mi coche ideal, dedicaría más recursos a la parte de CAE centrada en la estructura, la dinámica del vehículo y la aerodinámica. Al final, quizá es porque estudio aeroespacial y me gusta mucho la competición, pero creo que ahí es donde realmente se construye un coche que tiene sentido de verdad. No tanto en lo que aparenta, sino en cómo se comporta.
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4/5/2026 11:39:50 am
En nuestro caso, llegado el día, nos gustaría experimentar con chasis tubular hecho de una sóla pieza en fibra de carbono, para lo que usaríamos CAE y, dectro de éste, mucha carga de FEM para estudiar las distintas secciones en cada tubo, incluso estudiar las cargas en cada parte de cada tubo para ajustar el uso de material, como se hacía con los tubos de acero trefilado... sería alucinante!!!
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Jesús Silva V.
4/7/2026 07:35:44 pm
Yo dedicaría más recursos al área de desarrollo MBD ya que esto es esencial para definir parámetros de las piezas desde un inicio, al dedicar mayores recursos a esta área me estaría asegurando de que en un futuro no se presentes problemas por falta de información de cada pieza, aquí definiría tolerancias materiales, acabados, etc. Con esto bien definido podría hacer las proyecciones de manufactura y revisar la viabilidad de cada pieza.
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San Firlej
4/10/2026 03:09:02 am
En mi opinión, la aerodinámica es una de las mejores herramientas de marketing que existen. Dedicar ingenieros a esta área es clave porque no solo reduces el consumo de combustible y estiras la batería en los eléctricos, sino que también vendes una imagen. En los coches de calle, un buen diseño aerodinámico hace que el vehículo parezca mucho más agresivo y rápido de lo que es en realidad; al final, mucha gente compra el coche simplemente por la sensación y la potencia que transmite visualmente.
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Diego
4/13/2026 03:37:02 am
Dedicaría la mayor parte de los recursos a CAE (Ingeniería Asistida por Ordenador), especialmente en:
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Jimmy
4/15/2026 07:41:30 pm
en la area en la que mas dedicaria recursos personalmente al llegar a fabricar un auto seria en la fase de CAE, para asegurarme al 100 de que todo resistira frente al uso diario, que sus materiales no se desgasten , para asegurarme que CAS y CAD sean perfectos frente al proposito , y luego pase a la fase de CAM
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renan legloire
4/17/2026 12:06:21 am
Creo que los Diseñadores tendrian que generar sus proprios 3D, integrando los conceptos de desmoldeo / radios mini, etc.
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Joaquín
4/19/2026 12:44:49 pm
En mí caso yo le daría más atención al modelo CAE, verificando la estructuración del vehículo para poder realizarlo lo más seguro posible, también en el caso de todo el conjunto motriz (suspensiones en este caso) ya que es fundamental el mismo para que el usuario tenga una experiencia confortable, sistemas mecatrónicos en su defecto ya que es uno de los sistemas claves en un auto hoy en día por todas las tecnologías incorporadas en el mismo.
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