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Fase física en el desarrollo de un automóvil

4/8/2026

17 Comentarios

 

Ingeniería en automoción, desarrollo de un coche


​Habían pasado varios meses desde que llegaste a París. La ciudad te ha acompañado sin darte cuenta: los trayectos junto al Sena, el olor a pan por las mañanas, las noches revisando superficies en el estudio de Dubois mientras la ciudad seguía viva al otro lado de la ventana. Pero ahora, al despedirte, notas algo distinto. Ya no es el final de una etapa; es el inicio de otra mucho más seria.

Regresas a España para una breve pausa mientras el equipo termina de trabajar en el desarrollo digital, aunque la palabra “descanso” suena optimista. La sede de Shevret te recibe con un ambiente más técnico y contenido. Allí te muestran por primera vez imágenes muy clasificadas: los prototipos iniciales, las mulas, ocultas bajo lonas y camuflajes imposibles de interpretar. Son vehículos crudos, ensamblados a mano con paneles provisionales, sensores pegados de cualquier forma y piezas que parecen salidas de un laboratorio más que de una línea de montaje. Pero aun así, reconoces algo tuyo en ellos. Algo que empezó en un boceto y pasó por París antes de tomar forma material.
mulas de coches prototipos
Te explican que las mulas están en Hungría, guardadas en hangares privados bajo niveles de seguridad que solo conocías por rumores. Te asignan un programa intensivo de validación: pruebas estructurales, ciclos de calor, NVH, durabilidad, resistencia de materiales, ensayos de impacto y miles de kilómetros en circuito cerrado. Nada de renders. Nada de simulaciones. Esta vez es todo real.

Alguien deja frente a ti una carpeta marcada con un sello rojo: Acceso restringido. Nivel 5.
Rutas internas, protocolos, horarios, normas de silencio total, advertencias legales muy claras.
La firmas. El aire parece más pesado que hace un minuto.


A partir de ahora, entrarás en el mundo donde los coches dejan de ser ideas y pasan a ser máquinas que deben sobrevivir. Donde cada fallo cuesta millones. Donde un diseño brillante no significa nada si no supera las pruebas más duras. La fecha del vuelo aparece en la pantalla. Hungría te espera. Hangares cerrados, sin ventanas. Guardias que no hablan con nadie. Prototipos que aún no tienen nombre oficial.

Y allí, por primera vez, verás tu proyecto enfrentarse a la realidad física: calor, frío, vibraciones, fallos, accidentes controlados, decisiones que pueden cambiar el rumbo de todo el programa. Pero todo eso será en la siguiente entrega.
Hoy solo sabes una cosa: el siguiente lugar al que entres no será un estudio de diseño… será un mundo que casi nadie ve, confidencial y oculto, y donde tu trabajo dejará de ser teoría para convertirse en verdad.
Inicio de la fase física
 
El avión dejó atrás tu breve regreso a España, pero fue la mente la que realmente cambió de escenario. Las horas antes del despegue fueron una eternidad, cargadas con el peso de un solo nombre: ZalaZONE. No era una fábrica; era un santuario de alta seguridad donde muy pocos podían entrar.

Al aterrizar en Zalaegerszeg (... eso está en Hungía), un coche te espera en la pista. El conductor, sobrio y profesional, no pronuncia una palabra durante el trayecto. Su acreditación en el salpicadero era la única explicación necesaria: estabas cruzando a otro nivel.

Una vez dentro del complejo, comienzan los protocolos. Tarjetas de acceso personalizadas, códigos, cámaras en cada pasillo. Te hacen dejar el móvil y cualquier dispositivo electrónico en una taquilla sellada. Firmas tres documentos de confidencialidad antes siquiera de ver una puerta abierta. 

Y entonces, aparece Éva Kovács. La responsable de Testing. Alta, pelo rubio recogido, su mirada tranquila pero incisiva lo absorbe todo sin necesidad de moverse.

Hasta ahora, todo había sido etéreo. El styling, los modelos digitales... incluso la maqueta en clay era solo un fantasma de la idea. Eso quedaba atrás. Aquí, en ZalaZONE, comenzará la sangría financiera. Cada pieza, cada prueba, cada error, tendrá un coste real.

Vas a entrar en el reino de los prototipos físicos. Unidades construidas no para seducir, sino para sufrir; para ser verificadas, validadas y sometidas a los estándares despiadados de Shevret. La etapa más exigente, y profundamente secreta, estaba a punto de comenzar.

Los primeros días en ZalaZONE fueron intensos y agotadores. Jornadas que comenzaban antes del amanecer, firmando documentos, repasando protocolos y comprobando cada detalle de seguridad. Entre reuniones y formularios, recorrías los talleres donde los prototipos comenzaban a tomar forma: mulas ocultas bajo lonas, paneles provisionales, sensores pegados sin cuidado estético, piezas que parecían sacadas de un laboratorio.

Todo esto te acercaba al momento decisivo: la fase en la que los prototipos dejarían de ser digitales y empezarían a sufrir en el mundo real. Cada pieza, cada error, puede tener consecuencias tangibles.

Decisiones de coste: ¿un deportivo o un turismo?

El calendario marca ya varios días desde tu llegada a Zalaegerszeg. Mientras repasas los informes sobre costes de producción, te das cuenta de que lo que viene no solo es un reto técnico, sino también una prueba de criterio.

En la mesa de reuniones de ingeniería, frente a ti, hay dos carpetas con el logotipo de Shevret.
  • Una lleva impreso el nombre Project S, un deportivo de alto rendimiento con una producción limitada.
  • La otra, Project U, un turismo compacto pensado para un mercado masivo.

Tu misión: determinar qué proyecto sería más rentable y viable de producir en la nueva línea europea.

A simple vista, cualquiera pensaría que fabricar un superdeportivo debería ser mucho más caro, al fin y al cabo, un superdeportivo es claramente más caro que un turismo, ¿verdad? Los materiales, la mano de obra artesanal, las pruebas… todo parece apuntar en esa dirección. Pero cuando comienzas a comparar cifras reales, la sorpresa es mayúscula.

El coste global de producir un superdeportivo es, en realidad, mucho menor que el de un turismo tradicional. Cada unidad de un utilitario cuesta menos de fabricar, sí, pero las magnitudes cambian cuando se observa el negocio completo.

Para producir miles y miles de turismos, es necesario construir factorías colosales: plantas repletas de robots, utillajes complejísimos y procesos automatizados hasta el extremo. El coste de levantar y mantener esas instalaciones es enorme.

Por el contrario, un superdeportivo puede fabricarse en una nave de menor tamaño, con estaciones manuales y procesos artesanales. Las unidades son pocas, pero la estructura de producción es infinitamente más sencilla. El turismo se beneficia de la economía de escala, pero para llegar a ella, necesita una inversión inicial gigantesca. El deportivo, en cambio, vive en el extremo opuesto: bajo volumen, alta exclusividad y una producción flexible.

 [Evaluación estratégica validada] – Déjalo al final, abajo en comentarios.

​Antes de seguir… ¿Tú qué elegirías si estuvieras en su lugar?
¿Apostarías por la eficiencia industrial de un turismo masivo?
¿O por la exclusividad técnica y la flexibilidad de un superdeportivo?

​
Déjalo en los comentarios y justifica el motivo. Puede que la elección que hagas ahora marque el rumbo del próximo capítulo.

​
Nota: El ejercicio se responde al final de la entrega, donde pone “Leave a Reply”. Solo tienes que hacer scroll hasta abajo del todo (incluso después de los comentarios), escribir tu respuesta, indicar un nombre o nick y tu correo. El campo de página web aparece por defecto, pero no hace falta rellenarlo. Al final de cada sprint, algunos enfoques pueden recibir un reconocimiento de validación estratégica. No es automático: depende de la calidad del razonamiento, la claridad de las decisiones y la capacidad de conectar distintas áreas de la industria. Si tu análisis es validado, me pondré en contacto contigo por email.

Fase física – Fase de Trial

En este punto ya han pasado varias semanas desde tu llegada a Zalaegerszeg, Hungría. El proyecto ha dejado atrás París y la fase digital; ahora todo es tangible, físico, y cada decisión pesa en euros y en horas de trabajo. 

Durante esos días, has tenido pequeños momentos para explorar la ciudad. Zalaegerszeg no es París, pero tiene su encanto discreto: calles empedradas que se estrechan alrededor de cafés donde el aroma del pogácsa recién horneado y del café húngaro tostado te acompaña mientras paseas. Los locales beben fröccs, un refrescante vino con soda, mientras charlan al sol en terrazas modestas. Caminas por la plaza principal, observas los edificios de colores suaves y sientes cómo el mundo exterior sigue existiendo, aunque a kilómetros de distancia del rigor de ZalaZONE. Son instantes breves, casi robados, que contrastan con la tensión del trabajo que te espera.


testing coches curso
Zalaegerszeg
Zalaegerszeg
Zalaegerszeg
Pero pronto, el pensamiento vuelve a la realidad: empieza la fase de Trial. Los prototipos se ensamblan por primera vez, y cada componente se comprueba: ¿encaja? ¿las tolerancias son correctas? El proceso es meticuloso. Cientos de ingenieros colaboran desde distintas ubicaciones dentro del complejo; cualquier cambio no comunicado puede generar errores costosos y retrasos.

Aquí, los diseños digitales se convierten en objetos que puedes tocar, girar, medir y probar. Es un mundo de tornillería, piezas de aluminio, aceros especiales y plásticos técnicos; de mesas de montaje con sensores y herramientas de precisión; de zonas aisladas donde solo el personal autorizado puede entrar. Cada paso es supervisado, cada fallo se documenta, y cada ajuste tiene un coste real.

La fase de Trial es fascinante porque, por primera vez, ves materializado un vehículo que hasta hace poco solo existía en la pantalla. Es el momento en que la ingeniería se encuentra con la realidad: lo que funciona en CAD debe comportarse en la vida real, y lo que no encaja, se paga caro.



Fase de pruebas

La siguiente etapa es la fase de pruebas. Aquí comienza la verdadera verificación del trabajo realizado.

Durante esta fase se comprueban todos los parámetros posibles del vehículo: desde la estanqueidad del habitáculo hasta los famosos crash tests. También se realizan ensayos de durabilidad, donde los conductores recorren miles de kilómetros en condiciones extremas para asegurar que el coche cumple —y supera— lo prometido.
​
En esta etapa se pone a prueba la tecnología que acompañará al modelo de producción. Cada sistema, cada componente, cada detalle pasa por una validación rigurosa. Solo cuando todo responde según lo previsto, el proyecto puede avanzar.

Éva Kovács te muestra entonces un timing de desarrollo; no es del coche en el que estás trabajando ahora, sino del modelo anterior. Mientras señalaba los gráficos, su tono se vuelve más cercano:
diseño de coches curso
—Si quieres entender este planteamiento, deberías leer Domina el Negocio del Automóvil. 

Hace una pausa y sonríe, señalando la ventana:
—Te propongo algo: llévate ese libro de automoción y léelo un rato en la plaza de la ciudad, en Fő tér. Toma un café en la pequeña terraza frente a la plaza, mientras disfrutas de un kifli recién hecho.

De repente, no es solo teoría: es un consejo práctico. El aroma del café húngaro, el dulce del kifli y el sonido de pasos sobre la plaza se mezclan con tus pensamientos sobre ingeniería y negocio. Y lo mejor de todo: puedes empezar a aplicar lo que leas al instante, mientras estás literalmente dentro del mundo que describe el libro.
Al principio parecen simples códigos, pero, el documento lo desglosa: 

Empiezas por FMEA (Failure Mode and Effects Analysis). Es un procedimiento diseñado para prevenir defectos antes de que ocurran, identificando las posibles causas de fallo. No solo se usa en automoción, sino en prácticamente cualquier rama de la ingeniería donde un error cueste caro.

Después aparece el DVP&R (Design Verification Plan and Report). Este plan confirma que el diseño cumple con las especificaciones establecidas, y que todo está listo para seguir adelante. Si algo falla aquí, el proyecto no avanza.
DVP&R (Design Verification Plan and Report)
DVP&R (Design Verification Plan and Report)
Sigues leyendo: PPAP (Production Part Approval Process). Este proceso asegura que los proveedores comprendan y cumplan con los requisitos del cliente en la producción de piezas. Valida tanto el diseño como el proceso de fabricación, garantizando que todo lo que llega a la línea de montaje sea fiable.

Más abajo encuentras R@R (Run at Rate). Su propósito es comprobar que la línea de producción puede fabricar el vehículo a la velocidad y calidad esperadas, sin desviaciones ni fallos.


En la tabla, la nomenclatura PT1 marca el primer lote de prototipos. El desarrollo culmina con el SOP (Start of Production), el inicio de la producción real del modelo. Pero tú no te detendrás ahí. A diferencia de quienes se quedan en el desarrollo, tú seguirás más allá: vas a ver cómo se fabrica, cómo se valida y cómo finalmente llega al mercado.
El timing de desarrollo de un coche es un documento que, fuera de la industria, casi nadie conoce. Y dentro, nadie explica. Entre ingenieros veteranos se da por hecho: lo aprendes con los años. Para quien entra desde fuera, es una barrera invisible. No aparece en libros técnicos, no se enseña en la universidad y nunca se muestra en cursos convencionales.

Hay, sin embargo, una excepción poco conocida. Ciertos másteres “patrocinados”, vinculados directamente a fabricantes, sí enseñan esto. No solo el timing, sino los procesos internos reales, cómo se organiza cada departamento e incluso quién es quién dentro de su propia estructura antes de tener acceso a un organigrama. No te dan la visión general, sino el mapa exacto de su empresa. En la práctica, eso significa pagar cifras cercanas a los 15.000 € por la posibilidad de acceder a un entorno que te prepara específicamente para encajar allí. No es que quienes salen de esos programas sean más inteligentes; es que han pasado un año aprendiendo exactamente cómo funciona esa compañía, con sus nombres, sus flujos y sus códigos internos.

Y luego existe otro tipo de enfoque más transversal, menos centrado en una sola empresa que no te ata a entrar en la empresa que ha patrocinado el máster y, por supuesto, más orientado a
entender cómo se conecta toda la industria. Es el caso de programas como el de desarrollo directivo en automoción y movilidad urbana, donde el objetivo no es aprender una estructura de una empresa concreta, sino desarrollar una visión 360 de cómo se toman realmente las decisiones en el sector: cómo encajan diseño, ingeniería, estrategia y negocio dentro del mismo sistema. Una ventaja real y absoluta. 


Descubre la visión 360º
Lo curioso es que, una vez dentro, nadie distingue el origen. El ingeniero senior no sabe si vienes de uno de esos másteres patrocinados o no. Solo ve a personas que “parecen saberlo todo” y a otras que no. Y esa diferencia no siempre tiene que ver con talento, sino con haber tenido acceso previo a información que no es pública.


Cuando sales de la sala, el día ya llega a su fin. No ves solo el presente del proyecto: vislumbras su futuro, intuyes las decisiones que marcarán cada fase y comprendes que, más allá de planos y prototipos, hay un tablero completo que pocos conocen. Caminas hacia la salida con la sensación extraña de tener una llave que otros no poseen… y sabes que lo que viene mañana será todavía más intenso.

..al día siguiente ...
Durante los primeros días, solo viste laboratorios y pistas de ensayo desde lejos. Pero al final de la semana, Éva te lleva a la zona más restringida: el área de prototipos. Esperabas encontrar algo digno de un salón del automóvil: líneas imposibles, carrocerías pulidas, concept cars envueltos en luces frías. Pero no, lo primero que ves es casi lo opuesto.

Vehículos a medio ensamblar, algunos sin puertas, otros con faros de modelos antiguos, parachoques de diferentes colores, piezas marcadas con cinta y códigos. Aquello parecía un rompecabezas sin sentido, un desguace de un lugar cualquier. 
mulas prototipos
Éva sonríe al notar tu desconcierto.
—Esto es lo que nadie enseña —dice—. Aquí es donde nacen los coches de verdad.

Y en ese instante lo entiendes: esas máquinas desiguales frente a ti son mulas de prueba. Laboratorios con ruedas, vehículos ensamblados solo para validar un componente, una suspensión, un sistema eléctrico nuevo o una estructura reforzada. En estas fases iniciales, la estética no importa en absoluto. Si una pieza encaja, se monta; si no, se modifica hasta que funcione.

Cada mula es un experimento, un paso intermedio hacia el modelo final. Las últimas, explica Éva, llegarán a ser unidades de pre-serie, prácticamente idénticas al coche de producción, tanto en mecánica como en apariencia. Pero por ahora, entre ese caos controlado de cables, sensores y paneles improvisados, es donde realmente comienza a nacer el vehículo.

Y tú permaneces allí, en silencio, observando aquella colección de híbridos imposibles, con la sensación nítida de haberte asomado al corazón secreto de la ingeniería automotriz.

camuflaje coche prototipo dazzle
camuflaje coche prototipo dazzle

Comienzas a ver algunos coches camuflados y le preguntas a Éva
—¿Por qué los camuflan si llaman más la atención en la calle? 

—Exacto, parece contradictorio, ¿verdad? El camuflaje no es para ocultar el coche de todos; es para ocultar los detalles importantes del vehículo, como rejillas, ópticas y las líneas generales del diseño.

Se inclina sobre una de las mulas y señala las protuberancias falsas:
—Se conoce como camuflaje dazzle, para engañar a quien intente adivinar la forma real del coche. Incluso las fotos salen más oscuras, dificultando su análisis. A veces añadimos formas falsas u otros elementos para despistar.

Tocas el vinilo y notas su grosor:
—Esto es Polystrong —explica Éva—, diseñado para resistir condiciones extremas durante los ensayos de durabilidad, que pueden durar hasta 18 meses.

Ella abre la puerta de una mula y te muestra los tapetes fijados con velcro y los complejos sensores en el interior:

—No olvides que estas mulas son laboratorios sobre ruedas. Todo tiene un propósito técnico, no estético. Por eso, aunque parezcan llamativos, su misión es proteger la información del vehículo hasta que esté listo para producción.

Lo que parece un caos visual es, en realidad, una estrategia de ingeniería perfectamente calculada.
Interior coche de testing
Interior coche de testing

... al día siguiente...
A la mañana siguiente paseas por Zalaegerszeg junto con Éva, lo primero que te sorprende es el tamaño de la ciudad. No es Paris, ni siquiera un gran centro urbano, pero tampoco es un pueblo minúsculo: Zalaegerszeg tiene unos 55,000 habitantes. Mientras recorres sus calles, Éva Kovács te explica por qué esta localización es perfecta para el tipo de trabajo que vais a realizar.

—El equilibrio es clave —te dice—. La ciudad es lo suficientemente grande para ofrecer estímulos y servicios a quienes vivimos aquí, pero lo suficientemente pequeña como para mantener la discreción absoluta sobre las actividades del circuito de pruebas. Además, su ubicación estratégica permite acceder con facilidad a mercados internacionales: Austria, Eslovenia y Croacia están a apenas una hora en coche, mientras que Eslovaquia queda a unas dos horas.

En comunidades más pequeñas o demasiado aisladas, la confidencialidad sería mucho más difícil de mantener. Imagina que cada ingeniero se traslada a un pueblo de 15,000 habitantes —continúa Éva--. Cualquier movimiento tuyo se convertiría en tema de conversación local. Incluso el personal que colabora en servicios básicos podría filtrar información sin querer.

Luego comparte una anécdota para que comprendas la importancia de la discreción:
—Cuando los primeros ingenieros visitaron unas nuevas instalaciones en un pequeño pueblo en la España vaciada —cuenta Éva--, mientras almorzaban, se sorprendieron al escuchar a los lugareños opinar sobre el proyecto que ellos mismos habían ido a evaluar por primera vez. La información se había filtrado casi sin querer, y aquello les hizo darse cuenta de que mantener la confidencialidad en un entorno demasiado pequeño y cercano es un verdadero desafío, lo cual terminó matando el proyecto.

Observas la ciudad y las instalaciones desde esta nueva perspectiva. Todo está diseñado para que en ZalaZONE no haya sorpresas: la seguridad, la discreción y el control son tan importantes como las propias pruebas que vas a realizar. Los próximos días, mientras explores el circuito y los prototipos, cada detalle estará protegido al máximo, y eso te genera una mezcla de respeto y emoción por lo que está por venir.

Después de unos días acomodándote en Zalaegerszeg y de explorar un poco la ciudad , es hora de ponerte manos a la obra en ZalaZONE. La primera impresión al entrar a las instalaciones te deja sin aliento: por un lado, las pistas y el circuito, por otro, naves llenas de prototipos en distintas fases de desarrollo. Allí, Éva Kovács te guía entre los vehículos y comienza a explicarte cómo se organizan las pruebas.

—Aquí es donde la teoría se hace tangible —te dice—. Vamos a recorrer cada fase para que veas cómo evoluciona un vehículo desde las primeras mulas hasta el modelo listo para producción.

Fase de pruebas - Primera etapa

Éva te lleva a un área donde las mulas de prueba más recientes están abiertas, con paneles retirados y componentes de otros modelos mezclados. Te permite tocar los faros, revisar las tornillerías y sentir cómo encajan (o no) las piezas.


—Primero comprobamos el encaje global —explica--. Una vez confirmado, cada componente se examina individualmente. Puede parecer laborioso, pero cada pequeño ajuste es crítico. Por ejemplo, un faro puede encajar perfectamente en el parachoques, pero el cristal podría no estar alineado.

Ves cómo los ingenieros trabajan sobre cada pieza, y comprendes que modificar algo aquí es mucho más fácil que en fases posteriores, cuando todo está ya consolidado. Éva añade:

—A medida que avanzamos, cualquier cambio requiere justificación. El objetivo siempre es que nada llegue a producción sin estar comprobado; la seguridad y la calidad del vehículo son prioritarias.

Los prototipos se clasifican según el peligro que puedan suponer para el conductor y según la percepción del cliente. Esto te ayuda a entender por qué algunos componentes se revisan con una intensidad obsesiva y otros pasan por controles menos frecuentes. Cada decisión tiene un impacto directo en el diseño final y en el coste de producción.

Y, aunque este enfoque permite avanzar más rápido, también revela una verdad incómoda: ciertas piezas llegan al mercado con un nivel de depuración menor del que la mayoría de los clientes imaginaría.


Fase de pruebas - Segunda etapa

Luego pasáis a otra sección del centro, donde los prototipos parecen más completos, más cercanos al modelo definitivo. Éva te explica que aquí se verifica que la automatización de la factoría y los proveedores pueden cumplir con los estándares de producción.

—Es también cuando los vehículos pueden mostrarse a la prensa o en un Motor Show —dice mientras señalas un prototipo perfectamente acabado—. La calidad final se asegura antes de avanzar a la siguiente fase.


Fase de pruebas - Tercera etapa

Finalmente, te conduce a la zona donde se revisan los últimos detalles: sistemas de producción, ensamblaje final y procesos de calidad. Aquí, el vehículo está prácticamente listo para iniciar la producción en serie.

—Después de esta fase llega el SOP (Start of Production), el pistoletazo de salida —explica Éva—. Es un momento de gran responsabilidad. Todo lo que hemos probado, cada detalle ajustado, se traduce en el primer coche que saldrá de la línea de producción.

Mientras recorres cada área, tocas los prototipos en distintas fases y ves a los ingenieros trabajando, entiendes de golpe cómo la fase física es un laboratorio gigantesco, donde cada decisión impacta la seguridad, la estética, el comportamiento y la economía del vehículo. Esa visión física de todo el proceso hace que cada concepto que habías aprendido en la fase digital cobre un sentido completamente nuevo.


Mientras avanzas por ZalaZONE, Éva te comenta algo que te deja pensando:

—No todo lo que vemos aquí es nuestro propio desarrollo —dice señalando un garaje lateral--. Fíjate en esos coches: son modelos de la competencia.

Te acercas y descubres un pequeño taller dentro de la nave, con vehículos de distintas marcas aparcados con cuidado. Algunos parecen recién llegados del concesionario, otros tienen marcas de uso tras varias pruebas.

—Algunas empresas compran coches en producción y luego los alquilan a los competidores para que puedan analizarlos —explica Éva—. Cuando han terminado con ellos, los devuelven.

Observas cómo ingenieros de distintas especialidades se acercan a los vehículos, toman medidas, revisan o desmontan componentes y anotan detalles. Éva añade:

—Es muy habitual tener modelos de la competencia, y se van renovando constantemente. Cualquier ingeniero puede acercarse a estudiar un componente que le interese. Por ejemplo, puede haber un equipo dedicado exclusivamente a analizar los sistemas de escape, buscando mejores soluciones o posibles reducciones de costes.

Te llama la atención el nivel de detalle: hay coches desarmados parcialmente, con piezas etiquetadas, planos y escaneos 3D de cada componente.

—También existen empresas especializadas que desarman los coches y crean informes completos con archivos CAD parametrizados de todos los componentes —continúa Éva—. Incluso hasta el último tornillo está documentado. Es una forma de hacer benchmarking: entender cómo trabajan los competidores y qué soluciones técnicas emplean.

Mientras recorres el garaje, sientes que cada vehículo es un laboratorio de aprendizaje: una fuente de conocimiento que puede inspirar mejoras en tus propios prototipos. Es increíble pensar que estos coches son, al mismo tiempo, rivales y maestros silenciosos.

A2MAC1
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El tamaño del centro de pruebas es abrumador. Pasillos y calles que parecen no terminar, talleres repletos de vehículos en distintas fases, y una docena de ingenieros concentrados en pantallas, bancos de ensayo y prototipos que parecen salidos de un laboratorio futurista. Tu acreditación máxima te permite acceso total: eres el responsable de decidir, lanzar y comercializar el próximo modelo de Shevret. Esta responsabilidad es realmente alta, y solo la tienen unos pocos elegidos, o aquellos con la capacidad suficiente para entender cómo se mueven realmente los hilos dentro de la industria.
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Ver cómo funciona el sistema
Durante los próximos días, aprovechas cada hueco para recorrer las instalaciones por tu cuenta. Cada paso es un descubrimiento. Algunas áreas parecen casi mágicas, llenas de tecnología que habías estudiado en libros o visto en simulaciones CAD, y otras te sorprenden por su simplicidad: piedras, bloques de madera apuntalados al suelo… a primera vista podría parecer un escenario improvisado, pero son parte de los ensayos. Te maravilla cómo todo tiene un propósito.

Mientras avanzas, hablas con algunos managers y responsables de distintas áreas. Te das cuenta de algo: incluso aquí, con tanta tecnología, hay muchos ingenieros especializados que ni tan siquiera conocen todas las pruebas. Ves cosas que parecen de otro mundo, y otras que a simple vista parecerían triviales, pero cumplen funciones críticas que jamás imaginaste. Esa mezcla de complejidad y cotidianeidad te hace valorar aún más la formación que has recibido.

Empiezas a categorizar mentalmente todos los ensayos que has observado. Con lápiz y libreta, anotas solo los nombres, sin entrar en detalles todavía:
ensayos de coches testing
Te detienes un instante, observando el centro que respira contigo, lleno de secretos y descubrimientos. Todo está listo, todo espera a ser explorado… y tú eres quien decide por dónde empezar.


 [Evaluación estratégica validada] – Déjalo en comentarios.

¿Y tú? ¿Por qué área comenzarías?¿Cuál ves más importante en el desarrollo del coche que tienes en mente y por qué? 

Nota: El ejercicio se responde al final de la entrega, donde pone “Leave a Reply”. Solo tienes que hacer scroll hasta abajo del todo (incluso después de los comentarios), escribir tu respuesta, indicar un nombre o nick y tu correo. El campo de página web aparece por defecto, pero no hace falta rellenarlo. Al final de cada sprint, algunos enfoques pueden recibir un reconocimiento de validación estratégica. No es automático: depende de la calidad del razonamiento, la claridad de las decisiones y la capacidad de conectar distintas áreas de la industria. Si tu análisis es validado, me pondré en contacto contigo por email.
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Nota: Todas las entregas están registradas en el Regitro de la Propiedad Intelecual. Todos los derechos reservados. El contenido se basa en el libro de automoción: Domina el Negocio del Automóvil, también registrado.
17 Comentarios
San Firlej
4/10/2026 10:29:14 am

Elegiría la exclusividad técnica y la flexibilidad de un deportivo. El mercado del lujo se sustenta por sí mismo más que por el consumo masivo; solo por el hecho de que algo es caro y lo parece, la gente lo querrá. Además, en coches de esta categoría te puedes permitir fabricar bajo demanda, y la amplia capacidad de personalización evita cerrarse a un único modelo o estética. Así, el comprador sabe que su coche es suyo, que es único y tiene su propia personalidad, sin la sensación de cruzarse por la calle con otro prácticamente igual cada dos minutos.
Comenzaría por los crash tests, teniendo en cuenta la exigencia de un deportivo y lo que supone que se conduzca a altas velocidades. Seguiría con ensayos de electrónica; al tener tanta carga tecnológica hoy en día, es fundamental asegurar que todo el ecosistema funcione bien, especialmente porque los errores en este campo pueden ser ínfimos e indetectables hasta que pasa mucho tiempo. Por último, me centraría en la aeroacústica. Un coche no puede ser insufrible de conducir después de una hora por el ruido del motor; debe ser tan placentero en modo deportivo como en un modo más eficiente. Además, es vital asegurar mediante un modelo real que el flujo de aire funcione como debe, confirmando que el consumo no sea excesivo a pesar de las prestaciones del vehículo.

Responder
Enol
4/12/2026 04:33:56 am

Respecto a la primera pregunta, elegiría un coche de producción masiva a pesar de que creo que hoy en día es cada vez más difícil hacer un coche de esas características. Los coches de lujo no se ven prácticamente afectados por los problemas económicos o de normativa de la industria debido a su naturaleza de ser un producto exclusivo y donde el precio no importa tanto. De todas formas, cuando pienso en los coches que me gustan siempre son versiones deportivas de coches de calle o cosas similares. Me llaman más la atención ese tipo de coches que consiguen un compromiso perfecto.

Sobre la segunda pregunta, , depende un poco de la base de salida. Si se parte completamente de 0 empezaría por los ensayos de los motores, la electrónica y la durabilidad general de los componentes. Si no aguantan por separado, no lo harán una vez montados en el conjunto y creo que es más fácil de solucionar ese tipo de problemas si se detectan antes, aparte de que el motor y la electrónica son la base para mí de un coche actual.
A continuación, ensamblaría los prototipos de forma considerable y comprobaría la estanqueidad, el confort y los ruidos y ya por último vendría la parte de la dinámica vehicular.
Para realizar los ajustes de esta última parte deben estar definidos los demás componentes y además creo que si no hay un fallo fundamental en el diseño es fácil de modificar el comportamiento del vehículo cambiando el set up.

Responder
Enol
4/12/2026 04:39:13 am

Me faltó comentar el crash test, pero creo que hoy son es tan importantes gracias a que los programas de simulación actuales permiten predecir el comportamiento de los materiales. Siguen siendo imprescindibles para verificar la ausencia de errores, pero no tienen la misma importancia para mi que en el pasado.

Responder
Carlos Mariano Pérez Salvador link
4/12/2026 10:13:42 am

Qué gran material. Una entrega fascinante.

En cuanto a la primera cuestión. Reconozco que lo que más me llama la atención es el desarrollo de un deportivo. Creo que ahí se puede estudiar la dinámica vehicular en un grado superlativo. No obstante, me voy a decantar por el desarrollo de un utilitario, pues para hacerse un hueco en la industria automotriz actual me parece más interesante el desarrollo de un modelo superventas, el cual tiene mucha más papeletas de conseguirlo un utilitario que un deportivo, de menor tirada y mayor exclusividad. Para poder convencer a los directivos, hay que arriesgarse y pelear por hacerse un hueco en el mercado.

Respecto a la segunda cuestión, como comentaba, en el caso de un deportivo, iríamos a por dinámica vehicular. Como he elegido un utilitario, me decantaría por el estudio de la durabilidad. En la actualidad, vengo observando cómo un gran grupo de la industria automotriz, ha cometido varios patinazos en cuanto a fiabilidad y durabilidad mecánica -tanto en motores gasolina como diésel-. Creo que cuando esto sucede, el precio a pagar es demasiado elevado; y, quizá, la buena reputación nunca vuelva a este grupo industrial. Por tanto, me centraría en fiabilidad y durabilidad, para poner la primera piedra en el desarrollo de un utilitario que triunfe en el mercado.

Un saludo para todos. Muchísimas gracias para Miguel Ángel por este maravilloso curso.-

Responder
Diego
4/13/2026 03:45:12 am

Elegiría comenzar por el área de **seguridad y validación estructural (crash tests + integridad del vehículo)**.

La razón es clara: antes de optimizar rendimiento, costes o incluso experiencia de usuario, un coche debe cumplir con los estándares más básicos e innegociables: proteger la vida de sus ocupantes. Si la estructura no responde correctamente en un impacto, todo lo demás pierde valor automáticamente, independientemente de lo avanzado que sea el diseño o la tecnología incorporada.

Desde un punto de vista técnico, esta área permite validar decisiones clave tomadas en la fase digital: geometrías, materiales, zonas de deformación programada y comportamiento global del vehículo ante cargas extremas. Además, detectar fallos aquí, aunque costoso, sigue siendo mucho más viable que hacerlo en fases posteriores como SOP o incluso en mercado, donde el impacto económico y reputacional sería crítico.

También lo considero estratégico a nivel de proyecto. La seguridad condiciona directamente el diseño de muchas otras áreas: packaging, peso, selección de materiales, costes de fabricación e incluso posicionamiento de marca. Un buen resultado en crash puede convertirse en un argumento de venta clave, mientras que un mal resultado puede comprometer todo el lanzamiento.

Por último, empezar por esta área permite construir una base sólida sobre la que iterar el resto del desarrollo. Una vez validada la estructura y el comportamiento en impacto, se puede avanzar con mayor confianza en durabilidad, NVH, optimización de costes o refinamiento del producto.

En resumen, priorizaría seguridad porque no es solo una fase más del desarrollo: es el filtro que determina si el vehículo merece seguir adelante.

Responder
Alejandro Carpena
4/14/2026 01:31:38 pm

Mi elección: La exclusividad técnica y flexibilidad del Superdeportivo (Project S)
Desde una visión de diseño puramente industrial y estratégica, el Project S representa un modelo de gestión mucho más coherente con la optimización de recursos en fases de validación física por las siguientes razones extraídas del texto:

Agilidad Estructural: El texto destaca que un superdeportivo permite procesos artesanales y estaciones manuales en naves menores. Como diseñador, esto me otorga una flexibilidad técnica superior. Si durante la fase de Trial detectamos que una superficie o una pieza técnica no cumple con las tolerancias, la corrección en una línea de bajo volumen es infinitamente más viable que en una planta automatizada de turismos donde el utillaje es "complejísimo".

Gestión del Riesgo y Coste de Inversión: La "sangría financiera" que menciona el texto al entrar en la fase física es mucho más controlada en el Project S. Al no requerir la construcción de "factorías colosales repletas de robots", el capital se puede concentrar en la validación del diseño (DVP&R y crash tests específicos) en lugar de en la amortización de una infraestructura masiva.

Validación de Alta Precisión: El capítulo menciona herramientas como el FMEA y el PPAP. En un entorno de bajo volumen y alta exclusividad, el control sobre estos procesos es más minucioso. Podemos asegurar que cada componente, desde la fibra de carbono hasta los sensores pegados en los prototipos, responda a un estándar de excelencia que el mercado masivo a menudo sacrifica por la economía de escala.

Justificación de mi postura
La apuesta por el turismo masivo (Project U), aunque eficiente, nos encadena a una inversión inicial gigantesca que castiga cualquier error de diseño con pérdidas millonarias. En cambio, el Project S aprovecha la flexibilidad para convertir el vehículo en un verdadero laboratorio físico.

En este escenario, donde estamos en ZalaZONE rodeados de mulas y prototipos, la capacidad de ajustar, probar y perfeccionar el producto sin la rigidez de una mega-factoría es, desde el punto de vista del diseño industrial, la ruta más inteligente para garantizar la calidad final antes del SOP (Start of Production).

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Juan Carlos Catalán
4/15/2026 12:53:14 am

Respecto la primera pregunta:
Hay que tener en cuenta que ambos modelos productivos coexisten en el mercado aunque cada opción está claramente dirigida a un cliente totalmente distinto. En el caso de producción del turismo masivo, el publico objetivo está claramente enfocado a una persona de nivel adquisitivo que va desde el bajo al medio-medio alto donde se concentra la mayor oferta de segmentos, motorizaciones, opciones energeticas y un sinfin de extras y acabados. Es el caso de la mayoria de marcas conocidas: Dacia, Stellantis, Ford, Kia, Toyota, Nissan, Mazda, Suzuki, Honda, etc....
En el caso del superdeportivo la exclusividad, tecnología delimitan la capacidad productiva y su flexibilidad. Sus necesidades estructurales son mucho menores aunque requiere de una excelencia productiva de cada elemento y componente exquisita, elevadas dosis de ingenieria, recursos tecnicos, materiales especiales y componentes higt tech. Pese a su menor nùmero de unidades producidas en comparación con la otra vertiente productiva en la mayoria de las ocasiones el retorno de la inversión está más que satisfecha ya que suelen ser modelos muy exclusivos mayormente fabricados bajo pedido con unidades limitadas. Es el caso de marcas como: Koenigseeg, McClaren, Rimac, Aston Martin, Lamborghini, Pagani, Ferrari o Porsche.
Sin duda mi elección sería la producción de super deportivos.

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Juan Carlos Catalán
4/15/2026 01:04:50 am

Respecto la segunda pregunta:
Cmenzaria sin duda alguna en la fase inicial de trial. En dicha fase se realiza el primer ensamble de las piezas que conforman el prototipo. Aquí cada elementos es comprobado, verificado y controlado acorde a los criterios de diseño. Cada pieza genera una trazabilidad tanto en materiales, construcción como en ejecución desde el cad. Con todo ello se puede modificar, ajustar, rediseñar o refabricar aquellas piezas que al proceder a su ensamble no ajustan o no cumplen especificaciones primarias. De esta fase surge el coche y con él una vez aprobados todos los componentes y elementos se puede pasar a la fase de pruebas tanto internas como externas (en circuito).
Es fundamental tener bien resulta la fase de trial ya que además de decidir el propio prototipo está validando cada elemento tanto fisica como economicamente.

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Joel Marquez
4/16/2026 08:02:03 pm

Con respecto a la primera pregunta, elegiría apostar por la eficiencia industrial de un turismo masivo, ya que permite producir en grandes volúmenes, reducir costos mediante economías de escala y llegar a un público mucho más amplio. Si bien la inversión inicial es elevada, el retorno a largo plazo resulta más estable y sostenible. Además, implica abordar desafíos complejos relacionados con la producción, la logística y el control de calidad, lo que lo convierte en un proceso integral dentro del desarrollo automotriz.

En cuanto a la segunda pregunta, comenzaría por el área de aerodinámica, ya que influye directamente en el rendimiento, la eficiencia y la estabilidad del vehículo. Un buen diseño aerodinámico permite reducir la resistencia al avance, mejorar el consumo de combustible y optimizar el comportamiento a altas velocidades. Además, también impacta en aspectos como el confort acústico y la seguridad en ruta. Por lo tanto, trabajar esta área desde el inicio condiciona positivamente muchas de las decisiones de diseño del automóvil.

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renan legloire
4/17/2026 12:20:18 am

Dado el contexto economico actual, no haria ni uno ni el otro, sino un mix:

Un vehiculo de ciudad, pero con produccion a escala humana.

Una nave pequeña, una construccion semi manual, y un producto realmente clivante.

Un ejemplo seria un modelo de empresa tipo secma ( https://www.secma-performance.fr/ ) pero con un vehiculo enfocado a la ciudad.

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Exequiel Anzardi
4/17/2026 09:19:32 am

Si estuviera en su lugar, elegiría la exclusividad técnica y la flexibilidad de un superdeportivo. Me resulta un enfoque más interesante porque permite desarrollar un vehículo con mayor nivel de detalle, con decisiones más cuidadas y una identidad mucho más marcada. A diferencia de un turismo masivo, donde todo está condicionado por la escala y los costos, en este tipo de proyectos hay más margen para innovar, probar soluciones distintas y apuntar a un producto más único. Además, al ser de menor volumen, se puede trabajar con mayor precisión en cada aspecto del vehículo.

En cuanto a por dónde comenzaría, pondría el foco en la fase trial, porque es donde realmente se pone a prueba todo el desarrollo previo. Es el momento en el que el coche deja de ser un modelo digital y pasa a algo concreto, donde se valida si las piezas encajan correctamente, si las tolerancias están bien resueltas y si el conjunto funciona como se pensó. Me parece la etapa más importante porque permite detectar errores reales y ajustar el producto antes de avanzar a fases más avanzadas de validación. En definitiva, es donde el proyecto empieza a demostrar si lo que se diseñó en teoría funciona en la práctica.

Responder
Jimmy
4/17/2026 06:19:10 pm


apostaria por la exclusividad tecnica y flexibilidad de un superdeportivo, ya que desde muy chico ese a sido mi sueño Crear el primer hiperdeportivo de mi region,y unico en su clase y diseño.

respecto a la segunda pregunta, comenzaría por el área de ensayos de seguridad y crash tests, porque en este segmento la validación de materiales ultraligeros (fibra de carbono, aleaciones de titanio) y arquitecturas de chasis avanzadas es crítica para garantizar que la búsqueda de máxima rigidez con mínimo peso no comprometa la integridad de los ocupantes.

La seguridad en un superdeportivo no se limita a cumplir con normativas: es un factor de reputación y confianza. Un vehículo capaz de superar los 300 km/h debe transmitir al conductor la certeza de que cada componente ha sido probado en condiciones extremas. Los crash tests permiten evaluar cómo se comportan las estructuras monocasco, los sistemas de absorción de energía y las tecnologías de refuerzo en escenarios de impacto real.

Además, comenzar por esta área asegura que el resto del desarrollo —aerodinámica, rendimiento del motor, diseño interior— se construya sobre una base sólida. La homologación internacional depende de superar estas pruebas, y en el mercado de los superdeportivos, donde la exclusividad y el prestigio son tan importantes como la velocidad, demostrar excelencia en seguridad se convierte en un diferenciador competitivo.

En síntesis, los ensayos de seguridad son la piedra angular que permite que el diseño, la innovación y el rendimiento extremo se expresen sin comprometer la vida de los ocupantes ni la reputación de la marca.”

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Diego Rodríguez
4/18/2026 05:20:11 am

Yo elegiría trabajar en el desarrollo de un turismo compacto masivo (Project U) antes que en un superdeportivo, porque creo que tiene un impacto mucho mayor en la vida real de la gente: es un coche que puede acabar usando cualquier familia y cada mejora en seguridad, consumo o comodidad se multiplica por cientos de miles de unidades. Además, un proyecto de volumen obliga a controlar muy bien los costes, la calidad y los plazos, y a usar herramientas como FMEA, DVP&R, PPAP o R@R en un entorno muy exigente, lo que me parece perfecto para aprender cómo funciona de verdad la industria. También pienso que la experiencia en este tipo de proyectos es más fácil de aprovechar en otros trabajos dentro de la automoción, ya que la mayoría de fabricantes dependen de estos modelos y no de los superdeportivos.

En cuanto al área de pruebas, empezaría por la durabilidad y la fiabilidad, porque si el coche no resiste bien miles de kilómetros en condiciones duras (baches, cambios de temperatura, polvo, humedad), todo lo demás pierde sentido. Detectar pronto fallos en chasis, suspensiones o uniones estructurales evita rediseños caros y posibles campañas de recall más adelante, además de proteger la imagen de la marca. También me parece una buena primera etapa porque la durabilidad implica casi todos los sistemas del coche y permite tener una visión global de cómo interactúan entre sí, asegurando que el producto sea robusto antes de afinar otros aspectos más “finos” como el confort acústico o la aerodinámica.

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Oriol
4/18/2026 11:50:29 am

¿Apostarías por la eficiencia industrial de un turismo masivo?
¿O por la exclusividad técnica y la flexibilidad de un superdeportivo?

Si estuviera en su lugar, yo me decantaría por la eficiencia industrial de un turismo masivo (Project U), un turismo compacto pensado para un mercado masivo, ya que tendría más alcance global, lo cual a largo plazo compensaría la inversión inicial de la industria y la maquinaria. No obstante, antes de optar por esta opción, tendría que estar seguro de que el proyecto tuviera potencial y se saliera un poco de los estándares y del promedio de los vehículos convencionales. Me centraría en muchos pequeños detalles que marcan la diferencia. Entonces los beneficios a largo plazo serían mayores optando por invertir un buen capital en una industria potente con maquinaria eficaz para automatizar al máximo todos los procesos.

¿Y tú? ¿Por qué área comenzarías?¿Cuál ves más importante en el desarrollo de tu coche, o del coche que tienes en mente y por qué?

En mi proyecto del deportivo, me focalizaría principalmente en la fase de trial, ya que es la base de la construcción de todo el vehículo. Si algo falla aquí, implicaría un retraso considerable. Después, sin dejar a un lado todas las otras fases me centraría en FMEA (Failure Mode and Effects Analysis) para prevenir defectos antes de que ocurran y después en el DVP&R (Design Verification Plan and Report) para garantizar que todo va según lo planeado y partir de una buena base. Una vez pasadas estas fases iniciales, primero iniciaría el proceso de pruebas empezando por un análisis al detalle del comportamiento del motor en un banco de motores, y luego empezaría con los ensayos de durabilidad, electrónica, materiales, confort, dinámica vehicular, aerodinámica y, finalmente, los crash test, primordiales para garantizar un vehículo seguro y más aún, un deportivo.

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Daniel Paredes Manjón
4/21/2026 04:39:07 am

1er ejercicio:
Yo, en este caso, me inclinaría por el superdeportivo. A simple vista parece la opción más cara, pero viendo cómo funciona el desarrollo industrial, creo que puede ser más viable si hablamos de una nueva línea europea y de una marca que quiere controlar mejor la inversión inicial. Un turismo masivo necesita una infraestructura enorme, muchísima automatización y un volumen de producción altísimo para que salgan las cuentas.

En cambio, un superdeportivo permite una producción más limitada, flexible y controlable.

2do ejercicio:
Yo empezaría por dinámica vehicular. Es el área que más me interesa porque, para el tipo de coche que tengo en mente, ahí es donde se define de verdad si el coche tiene sentido o no. Me gustan los coches que transmiten y que están hechos para disfrutar conduciendo, así que antes que centrarme en confort o en detalles más secundarios, querría asegurarme de que la base dinámica está bien resuelta.

Además, dinámica vehicular conecta con muchas otras áreas: suspensión, dirección, reparto de masas, frenada, estabilidad y también aerodinámica. Si el coche nace bien desde ahí, luego todo lo demás tiene una base sólida. Seguramente me influye estudiar aeroespacial y que me guste mucho la competición, pero para mí un coche bueno empieza por cómo se mueve, cómo apoya y cómo responde cuando de verdad le exiges.

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Joaquín
4/21/2026 10:39:03 am

En mí lugar iría por la exclusividad técnica y la flexibilidad de un superdeportivo.
Por mi parte empezaría por la comprobación y validación de lo estructural del vehículo ya que en un auto de este calibre es de suma prioridad que sea lo más riguroso posible. Por otro lado, también la aerodinámica del mismo, ya que este tipo de auto se basan fuertemente en la misma para tener el mejor coeficiente aerodinámico posible.
Y por último, todo lo referido a lo motriz convalidarlo al detalle ya que es una parte importante para que el rendimiento y las fallas que se puedan llegar a ocasionar sean nulas o las menores posibles.
​

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Jesús Silva V.
4/21/2026 08:05:23 pm

Yo elegiría el desarrollo de un superdeportivo, me gustaría desarrollar un superdeportivo con enfoque en pista, como se menciona en el curso para el desarrollo de un superdeportivo no necesitas una mega fábrica y el mercado es diferente, un turismo masivo se tiene que adaptar a las necesidades de las y los clientes digamos más generalizado pensando en el estilo de vida de aquí a 5 años como lo hemos visto y no da mucha apertura a innovación, creo que tienes que seguir una tendencia al diseñar un vehículo masivo ya que se establece una media de los gustos de las personas.

En cambio un superdeportivo puede tener más "alma" y ser más purista, si bien no tienes que pensar en el desarrollo de una mega fábrica, tienes que pensar en componentes con geometrias complejas, materiales con mayor resistencia dependiendo el mercado; Desde mi punto de vista esta el camino del lujo en donde los acabados toman mayor importancia al igual que el interior, diseños que llamen la atención, cubiertas de lujo en pueras, tableros con acabados de lujo en donde incluso el patrón de las costuras hace la diferencia, pantallas, incluso para el copiloto, o por otro lado el superdeportivo enfocado en la conducción en aligerar el vehículo, que mantiene especial cuidado en los materiales y en las geometrías de piezas que sin perder capacidad ante ciertos esfuerzos se pueden optimizar para quitar material y soporte los mismos esfuerzos, en donde puedes pensar en manufactura aditiva porque como es una baja producción no necesitas fabricar miles o millones de piezas.

Por estas razones yo elegiría un super deportivo enfocado a la conducción en pista y a esa sensación de ir al volante sin la necesidad de pantallas ni de acabados de lujo, en donde veas los materiales como fibra de carbono para aligerar el vehículo, veas piezas con optimización topológica (que si bien llaman la atención no es el objetivo) sepas que es para reducir peso, entradas de aire, entre otras cosas.

Puede que no tengas que pensar en la mega fabrica pero puedes pensar en implementar mejores tecnologías de manufactura a menor escala porque el segmento lo permite así como utilizar materiales con propiedades diferentes y crear algo grandioso, claro involucra mayor desarrollo, pruebas y simulaciones antes de fabricar en materiales con costos elevados, pero yo me iría por ese camino.

En respuesta a la segunda pregunta por lo que he mencionado creo que se le tiene que dedicar su tiempo a cada parte para poder crear algo que tenga una total sincronía, pero para responder me enfocaría en banco de motores, la aerodinámica y ensayos en materiales, creo que esto va mejor enfocado al segmento.

Me ha parecido una gran entrega, muchas gracias por el conocimiento que nos transmite y por ayudar a reforzar algunos temas de los que ya tenía conocimiento.

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