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Motorsport

6/9/2026

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Formación en motorsport

Tras la fase de producción, respiras hondo. El zumbido de los robots aún vibra en tu cabeza, recordándote la precisión y disciplina que exige cada paso en Shevret. Sabes que dentro de seis meses Londres te espera para evaluar cómo se comportará tu coche en el mercado, pero hoy te sumerges en algo distinto: el programa de motorsport de la compañía.

Llegas a Bélgica, a Spa-Francorchamps. El rugido lejano de los motores te envuelve mientras atraviesas el paddock. Allí está László, a quien conociste en Hungría, con su sonrisa tranquila y su andar seguro, como alguien que conoce cada centímetro de asfalto
. “No se trata solo de correr rápido,” dice, señalando la pista, donde cámaras, sensores y cables se entrelazan en un ballet silencioso. “Cada curva, cada frenada es un laboratorio de tecnología y negocio. Observa y aprende.”

Caminas junto a él sobre el asfalto rugoso, sintiendo cada imperfección bajo tus zapatos. Juntos llamáis a Miguel Ángel Cobo para saludarlo, el creador de este programa. Apenas unas palabras; sabes que fue el director más joven del mundo de un circuito mundialista, y que ha trabajado en prácticamente todas las fases de la industria. László sonríe ligeramente.

—Muchas de las decisiones que ves aquí —dice-- no se entienden solo desde una disciplina. Hay que haber estado dentro, ver cómo encajan todas las piezas… y eso no suele enseñarse de forma directa.

—Ese es el tipo de perfil que marca la diferencia —dice mientras sigue caminando--. No por saber más, sino por entender cómo encaja todo y cómo se mueven los hilos.

Te quedas unos segundos en silencio. No es algo que se aprenda de forma aislada… ni en una sola etapa.
Ver cómo se construye ese perfil
A medida que hablas con László te vas dando cuenta de que el motorsport es mucho más que pasión: es un caldo de cultivo para los negocios, un ecosistema donde convergen personalidades influyentes, autoridades, grandes empresarios y políticos de distintas regiones durante el fin de semana.

Mientras caminas entre las carpas, salas VIP y garajes, notas que algunas áreas están reservadas para invitados exclusivos. Dentro, se cierran acuerdos, se establecen conexiones estratégicas, se impresiona a clientes de alto perfil con el aura del lugar. La carrera en pista, por sorprendente que sea, a menudo pasa a un segundo plano. Aquí, cada encuentro y cada conversación son datos valiosos que podrían transformar un proyecto en una oportunidad global.

László te señala la zona donde algunos de los asistentes acaban de llegar: empresarios que ayer estaban en una subasta de Sotheby’s en Londres, hoy en un torneo de golf en St. Andrews, y la próxima semana en un festival de cine en Cannes. No necesitan ser aficionados al motor; lo importante es la red que se teje a su alrededor. Te das cuenta de que la ubicación de los circuitos no es casual: Spa-Francorchamps, como otros de alto nivel, se sitúa estratégicamente en zonas con fuerte potencial económico y turístico, maximizando el valor del networking que se genera.


—Observa —te dice László mientras caminas hacia la curva Eau Rouge—. No todos los circuitos son iguales. Algunos pertenecen al Estado, otros son privados. Cada tipo tiene su estrategia.

Mientras avanzáis por el paddock, te explica:
Circuitos Públicos: “Están pensados para generar un impacto en la región. Su éxito no se mide por las entradas vendidas, sino por la cantidad y calidad de empresarios, celebridades y patrocinadores que atraen de lugares lejanos de la región (nunca cercanos). Un circuito público mal ubicado puede depender demasiado del dinero estatal, y eso a largo plazo es insostenible.

László te comenta que el canon que pagan muchos de los eventos deportivos a menudo iguala o supera las ganancias de la venta de entradas. —Es inversión —dice—. No buscan solo beneficios inmediatos, sino publicidad, economía regional y oportunidades de negocio.

Te muestra un gráfico en su tablet: según un informe reciente, los cuatro principales circuitos de España gastaron 53 millones de euros en 2021, pero las competiciones de alto perfil generan riqueza indirecta y exposición mediática que, teóricamente, justifican cada euro.
Circuitos Privados: Aquí el objetivo es distinto. Estos circuitos son negocios autónomos: entrenamientos, tandas, presentaciones, pruebas privadas… las grandes competiciones rara vez pasan por ellos. Pero son igual de importantes: permiten experimentar, probar coches y formar pilotos, y mantienen a la industria viva fuera del calendario oficial.

Tras el paddock, subes al coche con László y llegáis al hotel en Spa. Decidís estirar las piernas antes de cenar, así que dais un paseo rápido por el centro de la ciudad. No muy lejos, os detenéis en Pouhon Pierre-le-Grand, la famosa fuente histórica de Spa. Tomas un sorbo del agua mineral y disfrutas del murmullo del manantial, mientras László comenta alguna anécdota sobre pilotos y carreras. Es un momento tranquilo, un respiro antes de que el fin de semana de competición comience de verdad. 

Si has llegado aquí desde fuera, quizá a través de una de estas entregas sueltas, esto es solo una parte de un recorrido más amplio que se va desarrollando en forma de sprints conectados entre sí. El resto no aparece todo de golpe; se va abriendo progresivamente. Si quieres seguir el hilo completo de la historia y acceder a las próximas entregas, puedes dejar tu email para mantenerte dentro del sistema.

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... al día siguiente...
El dia de la competición, curiosamente, László no está tan concentrado en los coches como de costumbre. Camináis juntos hacia el paddock, y él parece más pensativo que de costumbre.

—¿Qué te pasa hoy? —preguntas, notando su inusual distracción.

László sonríe con un aire de complicidad. —Hoy quiero que veas algo más allá de la pista. —Se detiene un momento y señala el trazado, vacío bajo la luz matinal--. Cada carrera puntuable, cada gran campeonato, no se organiza solo por amor a la velocidad. Hay estrategia detrás.

Te explica mientras camináis:
—Un circuito es como la punta del iceberg, lo que todo el mundo ve. Pero debajo hay una estructura enorme, una estrategia pensada para promover algo más que carreras. Mira Qatar, por ejemplo: no crea carreras por capricho, su objetivo es reforzar su imagen a nivel mundial mediante el motorsport. Cada momento viral, cada transmisión, forma parte de una estrategia de branding nacional.

László hace una pausa y señala a un grupo de técnicos preparando las barreras.
—La elección del promotor, sus contactos empresariales y la relación con el país o la región también son fundamentales. Durante un fin de semana de carrera, no solo se mide quién llega primero: la región se convierte en un escaparate global. Países como Qatar o Kazajistán lo usan para aumentar su visibilidad internacional. Y aunque es muy caro, el retorno de inversión puede ser enorme si se cumplen tres pilares de sostenibilidad de un circuito… —. Pero eso, te lo voy a explicar pilar por pilar.

Los tres pilares de sostenibilidad de un circuito

Pilar I -  Networking/Negocios: 
László se detiene junto a una discreta puerta con el logo del circuito y te hace un gesto para que lo sigas.
—Ven conmigo —dice con una sonrisa—, quiero que veas algo desde dentro.

Cruzan juntos el umbral y entras en la sala VIP. La luz cálida te envuelve de inmediato, los suelos brillan, y un suave murmullo de conversaciones acompaña el tintinear de copas y el aroma sutil del catering gourmet. László camina a tu lado, señalando discretamente a distintos grupos de personas mientras habla.

—Fíjate bien —dice László, señalando el bullicio del paddock—. Este es el primer pilar de sostenibilidad de un circuito: Networking y negocios. Mira a tu alrededor: la mayoría de estas personas no están aquí solo por la carrera; de hecho, muchas ni siquiera la están mirando. Cada invitación VIP tiene un objetivo mucho más estratégico. Bueno, aunque a veces también es un juego de egos… Pero eso ya te lo explicaría Miguel Ángel en el área de desarrollo profesional: ha estado en muchas salas VIP como esta, dirigiéndolas, no solo como invitado, su visión en este aspecto es bastante única. Ahora, observa a los empresarios, autoridades y ejecutivos conversan entre sí, algunas veces con gestos corteses, otras con risas y manos firmes que sellan acuerdos.

László continúa:
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—Un circuito público no se limita a ofrecer un evento deportivo, porque eso por sí solo no sería rentable --explica László—. Debe estar ubicado estratégicamente para garantizar hoteles y tiendas de lujo, servicios completos, y opciones de entretenimiento a la altura de sus invitados. De este modo, se atraen personalidades que, de otro modo, no visitarían la región: empresarios influyentes, autoridades y figuras clave de otros países. No se trata de impresionar a las autoridades locales, sino de convertir el evento en un escaparate global, donde cada relación, cada acuerdo y cada contacto pueda trascender fronteras y generar oportunidades que beneficien a la región. 

—Fíjate bien —dice—. Por ejemplo, Mónaco, Singapur y Abu Dhabi en Fórmula Uno son casos perfectos. La inversión millonaria que hacen no busca solo beneficios directos, de hecho, esto es lo de menos. Lo que realmente se crea es una red de influencia, un ecosistema donde los visitantes internacionales pueden conectarse con los residentes locales, intercambiar contactos y cerrar acuerdos que trasciendan la pista. 

Mientras la sala VIP vibra con conversaciones y brindis, un piloto de una categoría que no corre hoy entra con paso seguro. Esperabas ver a un fenómeno fan, un ídolo inalcanzable, personas rogándole por una foto… pero enseguida notas algo distinto: aquí todos parecen piezas del mismo engranaje, y él también.

Observas al piloto moverse entre los invitados con naturalidad. Lo saludan con apretón de manos, gestos discretos, sonrisas calculadas. No necesita alardes: abre puertas con una palabra, cierra oportunidades con una sonrisa, y en cuestión de minutos ya ha transmitido confianza, alineado intereses y dejado una puerta abierta para futuras negociaciones. 

Picture
Mientras lo miras, entiendes algo crucial: el motorsport no premia únicamente al piloto más rápido. Premia al embajador de marca más eficiente. Hay individuos, pilotos o no, que manejan redes personales y profesionales con precisión quirúrgica, generando oportunidades de negocio y reforzando la imagen de las marcas que representan. 

László se inclina discretamente hacia ti y susurra:
—Aquí dentro, los contratos, las oportunidades y los contactos se mueven tanto como los coches en la pista. La diferencia es que todo está calculado, medido y planificado. Las relaciones personales son tan importantes como la velocidad.
Mientras lo observas, László te da un leve codazo con complicidad y señala discretamente la salida.


—Vamos, es hora de volver a la pista —susurra.

Camináis hacia la puerta, y de repente todo cambia: la luz cálida y el suelo brillante quedan atrás. El murmullo de conversaciones estratégicas se reemplaza por el olor a aceite y neumático caliente, el suelo de cemento crudo, las ruedas chirriando y el zumbido constante de motores y ventiladores. El glamour de la sala VIP se diluye en el ruido del paddock, donde todo es velocidad, trabajo y precisión.


Pilar II - Publicidad y exposición: 
László te guía ahora hacia la sala de prensa del circuito. El ambiente cambia al instante: portátiles en todas las mesas, cámaras, flashes y periodistas concentrados llenan el espacio. Cada detalle de la pista se amplifica, cada adelantamiento, cada giro, puede proyectarse al mundo entero.

—Bienvenido al segundo pilar —dice László mientras recorres las filas de mesas y cabinas—. Aquí se mide la exposición del circuito y del evento. Todo lo que pasa en la pista se proyecta, directa o indirectamente, a millones de personas. Por lo que el mensaje a transmitir es clave para la región o país anfitrión.
​
Observas a los periodistas locales y extranjeros moviéndose con precisión: algunos ajustan cámaras, repasan guiones, coordinan transmisiones. En cambio, otros, medios más pequeños propios de la región, parecen distraídos. Entre risas comentan la llamativa chaqueta de un conocido del pueblo, o que el panadero del pueblo no se tuvo en cuenta para el catering; incluso, se centran en rumores sobre romances locales, como si eso importara más que la carrera. 
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László se inclina hacia ti y susurra:
—¿Ves lo que quiero decir? —dice, señalando discretamente a los novatos—. Esto nunca lo había visto antes en la ciudad de Spa, pero me sirve para explicártelo. Esto ocurre cuando los medios de comunicación no están alineados, al no estar acostumbrados a grandes eventos. Se fijan en detalles irrelevantes y pierden de vista lo realmente importante: la proyección internacional del circuito.

Señala un mapa de la región:
—Cuando un circuito está aislado, rodeado de pequeñas poblaciones, este problema es común. La cobertura mediática local no siempre refleja la relevancia del evento, porque los medios locales no están habituados a priorizar. Por eso, la ubicación estratégica es fundamental: un circuito necesita estar relavitamente cerca de centros urbanos grandes, donde la prensa sea profesional y esté acostumbrada a cubrir eventos de alto nivel.

Hace una pausa, observando cómo los medios locales siguen comentando trivialidades.
—Ahora mismo estamos en un campeonato pequeño, donde estos errores apenas importan —continúa--, pero imagínate lo mismo en un evento internacional como la Fórmula Uno, MotoGP o WorldSBK. Con millones de euros invertidos, no puedes permitir que la atención se centre en el panadero del pueblo o en romances del paddock. Ten en cuenta que la prensa local siempre estará y será clave… pero claro, no es lo mismo que “la prensa local” sea de Nueva York que un pueblo aislado donde la mayor noticia cotidiana sea que una señora ha cambiado la decoración del  escaparate de su tienda de ultramarinos. 

László asiente, dejando que la idea calara: un evento de millones de euros funciona como un anuncio publicitario gigantesco: cada invitación, cada cámara, cada medio es un altavoz de la región o del país. Si el mensaje está bien definido y la estrategia es clara, el efecto es enorme. Si no… no solo se convierte en ruido, sino que incluso puede volverse en contra.

Pilar III - Impacto económico:  
Después de la sala de prensa y de analizar la exposición mediática, László te guía hacia un rincón donde la conversación gira en torno al tercer pilar: el impacto económico.

—Mira —te dice mientras señala el paddock y los alrededores—, un circuito no solo es velocidad y emoción. Todo lo que sucede aquí tiene un efecto directo en la ciudad: Hoteles, restaurantes, tiendas de la región… ¡incluso las ventas de colchones suben durante el fin de semana de carrera!

Caminas junto a él observando cómo los empleados, proveedores y espectadores se mezclan en un flujo constante.

—Todo esto se traduce en dinero para la región, pero solo si vienen visitantes de fuera. Por eso se calculan los estudios de impacto económico —continúa--. No es complicado: se multiplica lo que gasta una persona por día por el número de visitantes y por los días que permanecen. Te sorprenderían las cifras que salen de ahí.
Le comentas a László, casi con orgullo, que el último gran evento al que asististe tuvo una afluencia de 120,000 personas. Una cifra enorme, impresionante. Él te mira de reojo, suspira con paciencia y te corrige:

—La afluencia no es ni la asistencia real, ni mucho menos la venta de entradas —dice mientras observa a la gente pasando por los torniquetes -- La afluencia es como contar cada giro del torno, cada vez que alguien entra al recinto. En un evento con 120,000 de afluencia, lo primero es dividir esa cifra entre los días de apertura, normalmente viernes, sábado y domingo. Así que, indistintamente de cuántos vengan cada día, lo que tienes son 40,000 accesos diarios. Eso es lo que realmente significa esa cifra: personas pasando por la puerta, no personas comprando entradas.

Entonces te señala el paddock, lleno de actividad.

—Y ahora piensa en esto: por ejemplo, solo una MotoGP moviliza a más de 5,500 empleados. Mecánicos, ingenieros, cocineros, camareros, periodistas, comisarios, personal de seguridad, limpieza, organización… Todos ellos cuentan en la afluencia. Todos pasan el torno cada día. Pero ninguno compra entrada.

Da un paso más y continúa:

—De esos 40,000 accesos diarios, una parte muy considerable son entradas cedidas o pases necesarios para la actividad —continúa--. Entre empleados, familiares de trabajadores del circuito o del promotor, cuerpos de seguridad que entran de paisano con sus familias… todo eso suma muchísimo. Luego están las entradas cedidas para sorteos o invitaciones —asistan o no— y las destinadas a VIP, políticos, influencers y empresarios locales. Y, para rematar, en muchos eventos los menores y los jubilados entran gratis.

Hace un gesto con la mano, como cerrando una operación matemática invisible en el aire.

—Por eso te digo: al final, más o menos la mitad de esos accesos diarios no son entradas vendidas sino entradas cedidas por un motivo u otro. Si quieres una estimación rápida y bastante realista, divide la afluencia entre los días de evento (normalmente tres), y luego entre dos. Y eso te dará una aproximación bastante buena de las entradas que realmente se han vendido.
De repente todo encaja: el cálculo del impacto económico —ese número brillante que siempre aparece en los informes --  depende directamente de la afluencia. Se multiplica cada acceso por un gasto promedio que se presume que la gente realiza en la región, sobre todo en hospedaje y restauración. Y ahí está el truco. Un mismo conjunto de datos puede generar un impacto económico de 10 millones o de 200 millones, según cómo se interprete. La clave está en las suposiciones.

Ten cuidado, un caso habitual de muchos estudios consiste en asignar a todos los integrantes de la afluencia —trabajadores incluidos— el mismo gasto que a los espectadores que vienen por ocio. ¡Porque la afluencia no distingue! Es un dato cerrado. 

​
Lo mismo ocurre con los espectadores locales en eventos de libre acceso: comen en casa, duermen en casa, vuelven a casa. Sin embargo, en ausencia de datos, a menudo se asume que todos vienen de fuera.

En el impacto económico anual, hay algo que sorprende: incluso en días de tandas, trackdays o pequeñas competiciones, es habitual ver paddocks llenos de caravanas, toldos y mesas desmontables. Familias que se organizan como si el circuito fuera su segunda casa. Es una vida nómada, similar a la de los feriantes que viajan con sus familias desde niños. Aquí viene la clave: en los estudios de impacto económico, todas esas pernoctaciones y comidas improvisadas se contabilizan como si fueran hospedaje en hoteles y consumo en restaurantes. No es mala fe ni intento de exagerar, es simplemente que no hay manera de preguntar a cada persona “¿trajiste un tupper o comiste en un restaurante?”. Y, además, ¿quién tiene realmente acceso a unas tandas un día cualquiera para poder comprobarlo?

La realidad del motorsport es que los pilotos que intentan llegar a la cima, y sus equipos, viven de esto día a día, y no siempre comen en restaurantes: solo lo hacen puntualmente, no a diario. Para los estudios de impacto, sin embargo, no hay forma de reflejar el estilo de vida nómada del circuito, así que por cuestiones prácticas, se contabiliza como si todos consumieran y se hospedaran como turistas convencionales.
impacto económico MotorLand Aragón
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Arriba: Imagenes de paddock cualquier día normal
Lo miras con cierta duda.
—Entonces… ¿está mal calculado? —preguntas.

László sonríe, como quien ya ha tenido esa conversación demasiadas veces.


—No, no —responde--. El cálculo está bien, la metodología es correcta. No puedes perseguir a cada persona para ver dónde duerme o dónde come. Así que se usan supuestos estándar, los mismos que se aplican a cualquier evento turístico. Y eso está bien… técnicamente.

Hace un gesto con la mano, como dibujando un matiz en el aire.

—Pero claro —añade—, los hábitos reales de la gente en un circuito no son los que se presuponen en un estudio turístico tradicional. Los que vivimos el motorsport somos.... en fin.. un poco especiales... Y ahí es donde las cifras pueden inflarse sin que nadie haga nada mal. En definitiva:
Los datos de afluencia y los estudios de impacto económico son herramientas de marketing, útiles para proyectar una imagen positiva hacia el exterior. Pero no sirven para trabajo interno. Para decisiones reales, lo que importa es la precisión.

Resumiendo, los tres pilares de sostenibilidad de un circuito son:

​1 Networking/Negocios.

2 Publicidad y exposición.
3 Impacto económico.

Después de esta charla reveladora, das una vuelta por el paddock, observando el movimiento frenético de camiones, equipos montando estructuras y el ir y venir de técnicos y periodistas. No puedes evitar preguntar:
impacto económico motorland aragon
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—Esto debe costar una barbaridad… ¿organizar todo esto?

László sonríe y asiente:
—Sí, y mucho más de lo que la gente imagina

Se detiene frente a las gradas temporales y señala:
—Uno de los mayores gastos es el honorario que pagas al promotor para albergar la competición. Cuanto más reputación tiene el campeonato, más alto será ese fee. Después está todo lo demás: personal, seguridad, limpieza, mantenimiento, servicios médicos, marketing… solo en una F1 urbana hablamos de unos 16 millones de dólares en personal, y otros 8 millones en vallas y protecciones.

Mira hacia el paddock y continúa:
—El montaje y desmontaje de gradas puede suponer otros 14 millones en Fórmula 1, más zonas VIP, pantallas, y servicios asociados. Incluso en MotoGP, como en Jerez, montar ocho gradas para 16,000 espectadores costó unos 500,000 euros: poco más de 30 euros por persona, entre asistentes y invitados. Y no olvidemos que activarlas implica otros costes —seguridad, limpieza, control de accesos— que pueden sumar entre 10,000 y 30,000 euros por grada.

László suspira mientras recorre el paddock:
—Los circuitos permanentes amortizan mejor estos costes, pero si solo tienes un par de grandes eventos al año, montar y desmontar todo incrementa los gastos y reduce la rentabilidad. Las carreras urbanas son otra historia: caras de organizar, pero pueden tener un impacto mediático enorme con un único despliegue.

Se detiene un instante y añade:
—No todo es F1 o MotoGP. Otros eventos mundiales o europeos pueden generar pérdidas de entre 600,000 y 1 millón de euros, principalmente por fees y costes de organización. Campeonatos nacionales, entre 50,000 y 100,000 euros; regionales, entre 15,000 y 50,000. No es mucho comparado con los grandes, pero estratégicamente pueden ser muy útiles.

Finalmente, László concluye:
—Las grandes competiciones mundiales justifican inversiones millonarias solo si la región puede absorber visitantes: alojamiento suficiente, servicios de ocio, capacidad para atraer negocios y reconocimiento internacional. Solo así, pese a las pérdidas por el promotor, el retorno en imagen y estrategia puede ser enorme. Y si hablamos de entornos de alta riqueza, como Miami, Dubái, Barcelona o Mónaco, únicamente los ingresos de las salas VIP pueden compensar buena parte de la inversión.
​

El paddock no está abarrotado —esto no es Fórmula 1 ni un evento internacional—, pero está vivo. Mecánicos que charlan mientras ajustan un alerón, pilotos que comentan las curvas con el casco en la mano, radios que escupen instrucciones entre interferencias. Es un caos ordenado, un ecosistema en el que todo tiene ritmo propio.

impacto económico en un circuito
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Caminas entre las carpas hasta llegar a la del equipo Shevret Motorsport.
—Llegas justo cuando empieza lo bueno —dice László  mientras te da una palmada en el hombro—. Hoy vas a ver cómo se cocina la tecnología antes de que llegue a la calle.
Dentro de la carpa, dos mecánicos trabajan alrededor del coche como si fueran cirujanos. Uno purga los frenos. Otro ajusta la caída de las ruedas con una regla láser. El fondo plano está desmontado y apoyado contra la pared, brillante bajo el sol de primera hora.

A tu lado, un niño se asoma a la valla con los ojos muy abiertos. Para él esto es magia. Para ti… también, aunque lo llames ingeniería.


—¿Ves esto? —dice László señalando una pieza de la suspensión delantera--. Todo lo que está aquí, todo, tiene una relación directa con lo que luego lleváis a producción.

Lo dice con tanta naturalidad que te hace sonreír. Tú mismo lo has vivido durante años, pero verlo aquí —en su entorno nativo— lo hace más palpable. — La gente siempre piensa en motores potentes y curvas rápidas —continúa—, pero esto es un laboratorio. Mira: dirección asistida eléctrica, válvulas de control rápido para suspensiones, telemetría en tiempo real, mapas de par ajustables… todo eso empezó aquí, en competiciones como esta.

Los mecánicos levantan la carrocería delantera. Debajo, oculto como un secreto industrial, ves el módulo híbrido experimental del coche. No es un híbrido de calle, no todavía, pero comparte componentes clave.


—Y no olvides lo más básico —añade László—. Los frenos de disco nacieron en las carreras. La fibra de carbono también. El concepto de “safety cell”, la célula rígida que protege a los ocupantes, salió de los monoplazas. La aerodinámica activa… del motorsport. Incluso los neumáticos de compuesto múltiple, esos que cambian comportamiento según temperatura, fueron una locura de circuito antes de ser una realidad en coches de gama alta.

Te muestras sorprendido con algunos ejemplos y él sigue, viendo que te interesa:

—¿Quieres más? Control de tracción, ABS, launch control, el doble embrague que tanto vendéis en el modelo que acabas de lanzar, los frenos carbocerámicos, el torque vectoring… incluso algo tan simple como poner las levas fijas en el volante o usar diferenciales electrónicos. Todo eso… nació aquí. 

Al escuchar “el modelo que acabas de lanzar”, un pequeño nudo se te forma en la garganta. La sensación de haber cerrado un ciclo. Cinco años de desarrollo, y ahora está en la calle. Y aquí, delante de ti, está el origen de muchas de sus decisiones técnicas.
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László deja el café sobre una caja de herramientas y se pone serio por un instante.

—Y luego está lo verde —continúa--. El combustible renovable, los lubricantes sintéticos de baja fricción, los materiales reciclados para paneles interiores… No son cosas “sexy”. No hacen ruido ni ganan carreras por sí solas. Pero podrían salvar el motorsport… y también a los coches térmicos de calle. Fíjate en la persona que ha creado este sprint en el que estás inmerso ahora mismo, no fue únicamente el director más joven del mundo de un circuito, ¿que había al lado del circuito dentro del complejo? Un parque tecnológico, precisamente por este motivo que te estoy contando. El circuito es un laboratorio de pruebas para las marcas, y oportunidades de negocios para otros... ahora, no lo estás viendo como un espectador más, sino que estás entendiéndolo en su totalidad.  

Te mira, como queriendo comprobar si entiendes la carga de lo que dice.
El coche baja de los caballetes. Los mecánicos lo empujan hacia el pit lane. Uno revisa presión de neumáticos; otro conecta un portátil al puerto de diagnóstico. El motor arranca con un rugido corto, contundente, como el latido de un animal que se está despertando.

Win on Sunday, Sell on Monday
—Seguro que has oído la frase “Gana el domingo, vende el lunes” —comienza, sin mirar atrás—. Se popularizó en los años 50 en Estados Unidos, en circuitos como Darlington o Martinsville. Allí, si tu coche ganaba el domingo, al lunes siguiente las ventas se disparaban en los concesionarios cercanos. Hoy suena más romántico que real, pero el principio sigue siendo válido: demostrar tu valía en la pista influye en la percepción de los clientes.

Camináis entre los boxes y notas cómo incluso en un evento más pequeño, la organización y los detalles reflejan la misma filosofía. László continúa:

—Hoy en día, el marketing es mucho más global, las prioridades de los consumidores han cambiado: sostenibilidad, eficiencia, practicidad, infoentretenimiento… No basta con ganar carreras, pero sigue siendo una herramienta poderosa. Mira Ferrari: apenas invierte en publicidad directa. Todo se canaliza hacia la Fórmula 1. Cada victoria, cada adelantamiento, cada giro de motor visible desde la televisión fortalece su imagen, aumenta su estatus y refuerza la percepción de fiabilidad y capacidad técnica.
​

Te detienes junto a un camión de Aston Martin, admirando cómo los mecánicos revisan un SUV preparado como coche de seguridad. László señala con la mano mientras explica:


—Antes, Aston Martin era lujo clásico, elegante, pero poco dinámico. Con la Fórmula 1, han cambiado totalmente su imagen. Incluso este Aston Martin DBX 707 de seguridad, el SUV de Aston Martin, demuestra que un modelo aparentemente “tranquilo” puede rendir en pista. La percepción del consumidor se ajusta: ahora Aston Martin está más cerca de Ferrari, de lujo deportivo de altas prestaciones, y menos del lujo atemporal de Bentley. Es un ejemplo de cómo la competición moldea la marca, incluso fuera de los monoplazas.

Mientras avanzáis, observas cómo pilotos ajustan cascos, mecánicos calibran suspensiones y cámaras graban cada detalle. Aunque no se trata de la Fórmula 1, la esencia es la misma: cada victoria, cada estrategia, cada gesto calculado en la pista o en el paddock repercute en cómo los clientes perciben la marca al salir del circuito. László sonríe y añade:

—Sí, los costes son altísimos. No todos los fabricantes pueden permitírselo. Pero si lo haces bien, la inversión en motorsport multiplica la exposición, fortalece la marca y, al final, puede mover ventas reales. Esa es la magia del “Win on Sunday, Sell on Monday”.

Asociación con el rendimiento
Seguís avanzando por el paddock, tus pasos resonando suavemente sobre el asfalto mientras el olor a neumático quemado y aceite caliente llena el aire. Cada garaje tiene su propio ritmo: mecánicos ajustan suspensiones con precisión casi quirúrgica, pilotos revisan datos en sus tablets y László te hace un gesto para que te acerques a un Audi R18 Hybrid que está siendo preparado para una vuelta de exhibición.

—Fíjate bien —dice László—, ganar carreras asocia la marca con alto rendimiento, fiabilidad y tecnología avanzada. Cada victoria en pista refuerza la percepción de calidad de los modelos de producción.

—Audi, por ejemplo —continúa László mientras camináis entre boxes-- logró tripletes en Le Mans entre 2000 y 2015. Cada uno de esos triunfos no solo demostró fiabilidad, sino que también reforzó su imagen tecnológica. Cuando la gente ve un coche resistir horas de competición sin fallo, automáticamente transfiere esa percepción de fiabilidad a los modelos de calle. La gente tiende a asociar un coche que sobrevive a la competición intensa, sea un Dakar o las 24 horas de Le Mans, con fiabilidad y rendimiento, incluso si no es un superdeportivo.
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A tu derecha, un GT3 es levantado por grúas móviles, mientras fotógrafos captan cada detalle de su carrocería, sus alerones y difusores. László te señala con un movimiento discreto de la mano:

—No se trata solo de presumir de velocidad —susurra—. Esto también ayuda a contrarrestar estereotipos. 

Ves pasar a un grupo de aficionados con gorras de equipo, tomando fotos, discutiendo sobre curvas y adelantamientos. Tú también observas, absorbiendo cómo cada gesto y cada detalle —la bandera ondeando, el humo del escape, el rugido de los motores— se convierte en un mensaje sutil para el consumidor.

—Diversos estudios de mercado —te explica László mientras caminas a su lado-- muestran que la exposición a victorias en competición aumenta la intención de compra. Cada seguidor que ve una marca ganar empieza a asociarla con calidad, deseo y fiabilidad. Existe un incremento real de la intención de compra.
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Seguís avanzando por el paddock, tus pasos casi sincronizados con el murmullo de los motores y el ir y venir de ingenieros, mecánicos y pilotos. Las tiendas de merchandising, las gradas temporales y los camiones de transporte forman un pequeño universo en constante movimiento. 

De repente hay un pequeño accidente en la pista y sale el Aston Martin de safety car que vistéis anteriormente. 


—Fíjate bien de nuevo en Aston Martin —susurra—. Aquí entra en juego el “efecto halo”. Los consumidores tienden a favorecer productos de una marca cuando han tenido experiencias positivas con otros modelos del mismo fabricante, incluso si nunca han probado ese modelo concreto. Por ejemplo, en EE.UU., el 96% de los clientes de Aston Martin asocia la marca con la Fórmula 1. Esto no solo aumenta las probabilidades de compra de un coche nuevo, sino que añade un valor intangible a la experiencia de conducirlo.

—Durante un fin de semana de carrera de F1, el tráfico en el configurador y las solicitudes de oferta de Aston Martin aumentan un 25%. Cada victoria, cada exhibición, cada instante en pista proyecta un halo sobre toda la línea de productos.

Camináis un poco más lejos, y pasáis frente a una carpa de seguidores donde algunos niños prueban simuladores, mientras sus padres toman fotos y comparan especificaciones de modelos de calle con los de competición. László se inclina hacia ti y añade:

—Y no solo es intención de compra inmediata. La exposición a éxitos en el automovilismo también aumenta la lealtad a la marca. Los consumidores desarrollan una conexión emocional con marcas ganadoras, y esa conexión influye en sus decisiones durante años. Cada experiencia positiva en pista se traduce en fidelidad en la carretera.

Respiras hondo, mientras observas el zumbido de los motores, las conversaciones en boxes y el baile de luces y movimientos del paddock. La lógica de marketing y percepción de marca se despliega ante tus ojos como un circuito: cada vuelta, cada acción, cada contacto está calculado para construir deseo, prestigio y lealtad.

—A lo largo de estos días —susurra László mientras avanzáis entre boxes— he visto cómo los líderes de la industria piensan más allá de la velocidad. Cada decisión, cada prueba, cada exposición, tiene un impacto directo en cómo los consumidores perciben la marca y cómo se comportará en el mercado. Observar esto de cerca te ayuda a entender que el motorsport no es solo espectáculo: es un laboratorio de negocio, tecnología y emociones.


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Sacas el móvil y, mientras observas cómo los equipos terminan de preparar los boxes, escribes rápidamente una nota:
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Aprovechas que tienes el móvil en la mano para compartir este contenido con tus amigos, y en tus redes sociales o en grupos de WhastApp. Este pequeño gesto es lo que ayuda realmente a que la exista este programa y que, cada vez, llegue a más personas. Como de costumbre, entras en Instagram, y compruebas que sigues esta cuenta: 
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Un gesto tan simple como compartir o comentar es lo que marca la diferencia. Por último, el detalle que ayuda enormemente, es ir al Google MyBusiness de Drivingyourdream y valorar la experiencia y el aprendizaje, para que cada vez sea más visible.

[Evaluación estratégica aplicada] – Déjalo en comentarios
Mientras escribes tus notas en el movil, te detienes un momento y piensas: ¿puedo poner un ejemplo concreto de cómo el motorsport incrementa las ventas o mejora la percepción del consumidor? O bien, ¿un caso de tecnología que nació en pista y luego llegó a los coches de calle? Esto podría ser clave para completar tus notas y reforzar la estrategia de marketing que estás armando. Añádelo en comentarios. 

Nota: El ejercicio se responde al final de la entrega, donde pone “Leave a Reply”. Solo tienes que hacer scroll hasta abajo del todo (incluso después de los comentarios), escribir tu respuesta, indicar un nombre o nick y tu correo. El campo de página web aparece por defecto, pero no hace falta rellenarlo. Al final de cada sprint, algunos enfoques pueden recibir un reconocimiento de validación estratégica. No es automático: depende de la calidad del razonamiento, la claridad de las decisiones y la capacidad de conectar distintas áreas de la industria. Si tu análisis es validado, me pondré en contacto contigo por email.
Esperas ansioso la semana que viene, tu coche ya estará en el mercado, y será la primera vez que puedas ver los resultados. Nos vemos la próxima semana!


Nota: Todas las entregas están registradas en el Regitro de la Propiedad Intelecual. Todos los derechos reservados. El contenido se basa en el libro de automoción: Domina el Negocio del Automóvil, también registrado.
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