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Testing en automoción

5/5/2026

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Curso de motores automoción (testing e ingenieria)

Regresas a ZalaZONE, Hungría, con el recuerdo fresco del túnel de viento y de los crash tests. Sacas la hoja maguyada del bolsillo con el listado completo de tests disponibles: desde dinámica de suspensión hasta pruebas de motores y sonido, pasando por frenadas extremas y más simulaciones de seguridad.

—Bueno —dices, señalando el panel--, ya hemos visto los dos más famosos: el túnel de viento y los crash tests. ¿Y ahora, por qué vamos aquí?

El monitor de comentarios del blog de Shevret parpadea: los visitantes han empezado a sugerir el orden en que quieren que se realicen los ensayos. Tú sonríes al ver los mensajes; el feedback público no solo ayuda a elegir, sino que también mejora la visibilidad y la interacción con la comunidad. Así que, mientras te preparas para el siguiente ensayo, por favor, escribe que otros ensayos quieres ver, abajo en comentarios y vuelve.
Ensayo de motores
Una vez los has escrito, has dejado tu señal...  tu mente ya se escapa: escuchas un rugido lejano que te hace girar la cabeza. Ahí está la siguiente gran etapa: los motores. Porque un coche no es solo aerodinámica ni seguridad; el sonido de un motor, su potencia, su carácter… eso es su alma.

—Vamos a motores —dices, con el corazón acelerado—. Es hora de sentir cómo se despierta la fuerza bajo el capó.

Mientras caminas entre los prototipos, sientes la energía contenida: turbocompresores, válvulas de escape, líneas de admisión y cada detalle cuidadosamente ajustado para sacar el máximo rendimiento. Cada motor tiene su propia historia, su propia firma, y tú estás aquí para aprender a escucharlas, analizarlas y entender cómo cada decisión técnica se refleja en potencia, respuesta y, sobre todo, en la experiencia de conducción.

Notas la vibración contenida de decenas de máquinas afinándose al unísono. 

Allí está Gábor Varga, el jefe de desarrollo de motores. De complexión media, manos manchadas de grasa, gafas ligeramente torcidas sobre la nariz y una sonrisa que parece siempre a punto de estallar en carcajada. No es ingeniero como la mayoría de los que trabajan aquí, sino un mecánico de alma, su entusiasmo es contagioso y su mirada brilla cada vez que un pistón comienza a moverse.
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—Todo pasa por mis manos —dice, señalando los bancos de pruebas--. Cada pistón, cada línea de admisión, cada turbocompresor… si algo no funciona, pasa por aquí.

Hace una pausa y se encoge de hombros, con una sonrisa irónica:
—Curiosamente, estoy aquí gracias al Programa Acelerador. Al principio pensé que era algo para “acelerar motores”, ¡ja!, Pero no iba de eso.

Señala alrededor: bancos de pruebas, gráficos, piezas abiertas.
—Va de entender cómo funciona todo esta industria en conjunto. Y cuando lo ves así, avanzas mucho más rápido.

Acelera también tu carrera
Te acercas a él mientras recorre los distintos bancos de pruebas y no puedes evitar hacerle preguntas sobre materiales, gestión de temperatura, y ajustes de turbo y válvulas. Gábor responde con pasión, contando historias de cómo cada motor fue optimizado hasta el límite y cómo cada ajuste ha pasado por su criterio antes de salir a pista.

—Este es el corazón de un coche —explica--. No es solo potencia; es fiabilidad, tacto y, sobre todo, cómo cada decisión técnica impacta en la experiencia de quien conduce.

Mientras tomas notas y fotografías mentalmente cada disposición, sientes que este sprint va más allá de la teoría: estás viendo cómo la pasión, la experiencia práctica y la formación adecuada se combinan para crear los motores que mueven los coches más exigentes, y esto, es sólo una pincelada de lo que verías en el programa completo.

Te das cuenta de que aquí, entre el rugido contenido de los motores y la precisión de cada banco de pruebas, la experiencia no se aprende únicamente en los libros, sino siguiendo a alguien que ama lo que hace y ha hecho de la pasión su carrera.

—Aquí es donde todo cobra vida —dice—. Cada motor que ves ha evolucionado durante años; muy pocos se diseñan completamente desde cero. El objetivo es optimizar, mejorar materiales, probar nuevas soluciones técnicas y, sobre todo, adaptarlos a cada vehículo.



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Te acercas a uno de los motores fijado sobre un banco de pruebas. La plataforma de hierro fundido, apoyada sobre una suspensión neumática, pesa casi 40 toneladas. Mientras lo observas girar a potencia máxima, parece que el motor quiere escapar de su encierro.

—Esto asegura que ninguna vibración se filtre a otras salas —explica Gábor--. Cada motor tiene su propia habitación aislada, así podemos medir con precisión cada cambio, desde la admisión hasta el escape.

Te detienes un momento a contemplar la sala: sensores, cables, paneles de control que parecen sacados de una película de ciencia ficción. Dieter deja que observes mientras gira una perilla, y notas cómo un pequeño ajuste modifica instantáneamente la vibración y la respuesta del motor.

—Esto no es solo un ensayo de potencia —dice--. Un cambio aquí puede mejorar el rendimiento de toda una saga de modelos. La magia está en el desarrollo, no en los números.
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Te quedas un instante, fascinado. Cada motor aquí es un corazón que late a su propio ritmo, un alma mecánica que determinará cómo se sentirá un coche en la carretera. No se trata solo de caballos de fuerza; se trata de durabilidad, eficiencia, y esa sensación de respuesta perfecta cuando pisas el acelerador.

Gábor te señala un gran monitor curvo, con múltiples ventanas y gráficos que se mueven en tiempo real.

—Aquí puedes ver cómo simulamos el flujo de calor y el comportamiento del motor antes de tocarlo —dice—. Hoy te voy a poner al mando de algo que simula CFD.

Te colocas frente a una consola futurista, con varias pantallas táctiles, mandos giratorios y proyecciones holográficas flotando sobre la mesa. En el aire, flotan modelos tridimensionales del motor, con colores que indican temperatura, presión y flujo de gases. Moviendo tus manos sobre los hologramas, puedes abrir el colector de admisión, redimensionar conductos, incluso simular cómo el aire y el combustible se mezclan antes de la combustión. Cada cambio que haces se refleja instantáneamente en los gráficos, como si tuvieras el motor en la palma de la mano.
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—Mira esto —dice—, aquí estamos probando cómo se comporta el colector de admisión con diferentes tipos de combustible. Incluso simulamos uno experimental para observar si aparece preignición. Suena aburrido en papel, pero cada línea nos indica si el motor explotará o rendirá perfectamente en pista.

Mientras habla, ajusta un parámetro en la computadora y el motor responde: un rugido más profundo, un cambio sutil en la vibración. Te sujetas al banco; puedes sentir físicamente cómo cada decisión de diseño afecta la vida del motor.

—Y aquí —continúa--, revisamos flujo de aire y refrigeración. Un pequeño cambio en el colector de escape puede hacer que las válvulas trabajen más frías o que la temperatura suba peligrosamente. Por eso usamos simulaciones primero, pero siempre terminamos en el banco: hasta que no escuchas cómo responde el motor, no sabes nada seguro.

Te explica los softwares de CFD que usan: Ansys Fluent, OpenFOAM, SimScale y Flow Simulation de SolidWorks. Cada uno permite evaluar la refrigeración, la transferencia de calor, optimizar la combustión, modelar consumo de combustible, simular sistemas de llenado y lubricación, calcular emisiones o climatizar el habitáculo.

—Una gran ventaja —dice Gábor-- es que puedes hacer estas simulaciones desde casa y aprender mucho. Pero eventualmente, el motor debe probarse físicamente. Aquí determinamos parámetros cruciales: límites de rendimiento, carga máxima, emisiones, flujo de aire aspirado, consumo de carburante y lubricantes, sistemas de refrigeración, aceleración en vacío, presión, gases de escape, comportamiento a distintas temperaturas y relación aire-combustible.

En algunos ensayos utilizan combustibles especiales con aditivos que no se venden en el mercado. Permiten identificar problemas de detonación o preignición, evaluar cómo se comporta el motor con combustibles de alta calidad y analizar eficiencia y emisiones.

Los ensayos de motores abarcan cualquier variable que puedas imaginar, y el alcance del ensayo puede ser tan exhaustivo como el fabricante desee. Es posible introducir el motor en condiciones de humedad, presión y temperatura completamente variables. Las posibilidades son casi infinitas: a mayor presupuesto, tiempo e interés del fabricante en desarrollar un motor excepcional, más ensayos se pueden realizar.

Al observar todo esto, empiezas a notar la magnitud real del desafío: miles y miles de variables, combinaciones y posibilidades. La dificultad no radica en realizar los ensayos, sino en decidir en cuáles invertirás recursos económicos, humanos y tiempo. Cada elección afecta la eficiencia del desarrollo, la durabilidad del motor y, por supuesto, el rendimiento final del vehículo. Y es aquí donde se entiende que el verdadero salto profesional no está en dominar una sola variable, sino en saber interpretar el sistema completo y priorizar con criterio lo que realmente mueve el resultado final.
De hecho, cada motor puede enfrentarse a combinaciones casi infinitas de condiciones de temperatura, humedad, presión y carga. También se mide la resistencia al frenado o a la rotación, la vibración del motor, el par motor para distintas combinaciones de cajas de cambio y transmisiones, así como los niveles de entrada de potencia. Cada ajuste que realizas en la consola del banco de motores permite parametrizar por completo el comportamiento del motor y adaptar la maquinaria del laboratorio a cada necesidad específica. Incluso algunos fabricantes utilizan bancos de pruebas híbridos que simulan condiciones tanto de laboratorio como de conducción real, haciendo que la transición entre ensayos virtuales y físicos sea más fluida y aumentando la precisión de los resultados. Mientras observas todo esto, no puedes evitar sentirte abrumado: miles de variables, miles de posibilidades… y la verdadera dificultad será decidir en cuáles invertir tiempo, recursos humanos y dinero. 

 [Evaluación estratégica validada] – Déjalo en comentarios.
Ahora es tu turno: escribe en los comentarios qué parámetros dentro de un motor te parecen más interesantes para diseñar y optimizar, y justifica por qué los escogerías. 

Nota: El ejercicio se responde al final de la entrega, donde pone “Leave a Reply”. Solo tienes que hacer scroll hasta abajo del todo (incluso después de los comentarios), escribir tu respuesta, indicar un nombre o nick y tu correo. El campo de página web aparece por defecto, pero no hace falta rellenarlo. Al final de cada sprint, algunos enfoques pueden recibir un reconocimiento de validación estratégica. No es automático: depende de la calidad del razonamiento, la claridad de las decisiones y la capacidad de conectar distintas áreas de la industria. Si tu análisis es validado, me pondré en contacto contigo por email.
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Por eso, el diseño de un motor es tan costoso que muchas marcas optan por compartir motores para ahorrar en costes de desarrollo y pruebas. Incluso cuando esto sucede, cada motor es sometido a ensayos específicos para ajustarlo y calibrarlo a su modelo correspondiente. Lo sorprendente es que esta calibración no afecta solo a una unidad; miles de vehículos que saldrán de la línea de producción se benefician de esos ajustes precisos.

Mientras observas los motores alineados en la sala, entiendes que aunque dos unidades parezcan idénticas, pequeñas diferencias en materiales o ajustes pueden existir. Cada motor lleva su trazabilidad, y desde el primer momento se sabe exactamente qué motor irá en qué vehículo. Es como si cada pieza tuviera su propia identidad dentro de la producción masiva.

Más adelante, estos motores pasarán por pruebas de durabilidad extremas: temperaturas que van de lo glacial a lo abrasador, rendimiento del arranque en frío, viscosidad del aceite, eficiencia del sistema de refrigeración… Todo se analiza hasta el más mínimo detalle.

Y no todo termina en la mecánica: hay departamentos especializados en subsistemas, como la ingeniería del sonido del motor y los sistemas de refrigeración. Los ingenieros acústicos, por ejemplo, trabajan para ajustar el “tono” del motor, probando distintas configuraciones de escape y admisión, e incluso usando sistemas de sonido activos que pueden modificar electrónicamente el ruido dentro del habitáculo. 

Sales de la sala de motores un poco abrumado, todavía con la cabeza dando vueltas entre sensores, vibraciones y millones de variables posibles… y de repente te das cuenta de que te equivocaste de puerta y entras en algún lugar llamado: “Cooling Systems”. Sí, todavía queda más por explorar. Y otra vez te preguntas: ¿qué medir? ¿qué ensayos priorizar? Las opciones son prácticamente infinitas.

En este departamento se dedican exclusivamente a los sistemas de refrigeración, trabajando codo a codo con el desarrollo del motor. Aquí los ingenieros llevan los sistemas al límite: durabilidad, presión pulsante, corrosión, erosión de componentes, ciclos de temperatura climática… todo se prueba hasta romper, o casi.

En un mundo ideal, se analizarían todas las variables en todos los escenarios posibles para cada componente y sus combinaciones. Pero eso es prohibitivamente caro. Por eso, el equilibrio entre costes y resultados es crítico: demasiados ensayos disparan el coste del vehículo, y el cliente nunca lo sabrá; muy pocos, y los problemas pueden aparecer una vez el coche esté en la calle. El objetivo siempre es el mismo: maximizar resultados al menor coste. 

Gábor te lo explica... y con la confianza que te genera, le pides algunos ensayos extras.., pero se pone serio y te explica:
“Todo esto suena sencillo en teoría, hasta que llegas a la verdadera prueba: la alta dirección. Ahí entrarás en la sala de juntas, una habitación enorme con una mesa interminable, rodeado de directivos trajeados que te observan como si pudieras tirar abajo años de estrategia con un solo error. Cada mirada es un silencioso medidor de tu credibilidad.
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Cuando llegue ese momento de defender tu proyecto frente a la alta dirección, los nervios se dispararán: notarás cómo las palmas de tus manos se humedecerás mientras explicas por qué seleccionaste esos ensayos, cada decisión que tomaste, cada recurso asignado. Tu confianza frente a la pantalla del ordenador y los bancos de pruebas se va adesvanecer; la presión será real, casi física. No es lo mismo pedirme a mi, al bueno de Gábor Varga un par de ensayos “de más”, que defender esa decisión frente a la alta dirección. Ahí no habrá amigos, cada palabra tendrá que demostrar que entendiste los límites del motor, del sistema de refrigeración, pero sobre todo, que entendiste la estrategia de costes y desarrollo. No habrá margen alguno a la improvisación"
Y es en ese punto donde todo cambia: ya no se trata solo de saber de motores, sino de ser capaz de conectar lo técnico con lo que realmente le importa a quienes toman decisiones. De hablar su idioma. De ver el conjunto.
Desarrolla tu visión estratégica
Te levantas del banco, recoges tus notas y tu portátil, y te despides del laboratorio. La cabeza todavía te da vueltas con miles de variables, ensayos y CFD, pero el cuerpo pide tregua. Tomas el camino a casa, disfrutando del aire fresco, y por primera vez en horas, te permites soltar la tensión acumulada.

Al cruzar la puerta de tu casa, dejas todo sobre la mesa y te desplomas en el sofá. Cierras los ojos un instante y sientes cómo el mundo empieza a desacelerar; los motores rugiendo, los diagramas, las pantallas de simulación… todo se desvanece lentamente.

Hoy ya no hay cálculos, no hay decisiones, no hay pruebas. Solo descanso. Mañana volverá la presión, los ensayos y los balances entre costes y precisión, pero por ahora, solo el silencio de tu apartamento y la sensación de que, al menos por unas horas, has ganado un poco de paz, y tachar el ensayo de motores de tu lista:
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Mientras miras la hoja, medio arrugada y llena de anotaciones, caes en algo curioso: si has llegado hasta aquí desde tu buscador, probablemente te has cruzado con uno de estos sprints sueltos, casi por casualidad. Y lo cierto es que forman parte de un recorrido más amplio, donde cada etapa va encajando con la siguiente.

Si quieres seguir avanzando en orden y no perder las próximas partes, puedes dejar tu email y te iré avisando cuando continúe la historia.

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Ensayos de electrónica

Al despertar al día siguiente, te giras en la cama y piensas: “¿Me machaqué demasiado ayer? ¿Hice bien en lanzarme a ver lo ensayos de motores tan pronto?” Un ligero cosquilleo de ansiedad se mezcla con la curiosidad; la respuesta no la tienes todavía, pero decides dejarla a un lado por ahora.

Hoy buscas algún ensayo distinto, algo que no se mueva, que no te haga sentir esa avalancha de variables y fuerzas extremas. Algo más sereno. Miras a tu alrededor y tus ojos se posan en el laboratorio de electrónica. “más calmado, ¿verdad?” te dices, aunque sabes que quizás puedas equivocarte.. de hecho, hoy no viene Éva, sinceramente, lo agradezco en momentos como este.

Vayamos a los ensayos de electrónica pues – te dices a ti mismo.

Entras en la sala de electrónica y lo primero que notas es el contraste con los motores: aquí no hay vibraciones ni rugidos, solo un zumbido constante y suave. Cables de colores se enredan como enredaderas mecánicas, placas con microchips parecen joyas incrustadas, y tubos de vidrio con líquidos burbujeantes dan un toque casi alquímico al ambiente. Pantallas táctiles y cuadros de mandos antiguos conviven en un mismo espacio, como si un inventor steampunk hubiera decidido fusionar siglo XIX y XXI.

Cada luz que parpadea, cada chispa que salta de un conector, cada pitido de los sensores tiene un propósito... o eso quieres creer. Todo está pensado para que el coche “sienta” su entorno, desde la presión del freno hasta la posición del acelerador, la temperatura del motor o la estabilidad en curva. 

Te presentan al Dr. Zoltán Farkas el ingeniero que lleva años en el laboratorio de electrónica. No ascendió porque nunca trabajó su desarrollo profesional, pero al Dr. Zoltán Farkas eso le importa poco: él está feliz rodeado de cables, pantallas y multímetros. Su mundo es un laberinto de Wiring Harness, y tú empiezas a entender por qué.
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—Mira esto —te dice señalando un chasis semiabierto—. Cada coche lleva entre 2 y 4 kilómetros de cableado. Sí, kilómetros, ¡como si estuviéramos hilando telarañas por todo el vehículo! —el Dr. Zoltán Farkas se ríe con esa mezcla de orgullo y locura--. En los años 40 apenas pasaban de 45 metros. Imagina la diferencia: antes eran simples nervios mecánicos, ahora es un sistema nervioso entero. Cada hilo transporta información, energía, señales vitales… sin ellos, el coche ni se mueve ni sabe qué hacer.

Él se mueve entre bobinas y conectores como si danzara; cada cable tiene su lugar, su función y su historia. Mientras habla, te das cuenta de que para el Dr. Zoltán Farkas este laberinto de kilómetros no es trabajo: es su reino, y él lo conoce mejor que nadie.

El Dr. Zoltán, rodeado de sus infinitos hilos y cables, te guía ahora hacia las cámaras anecoicas.


—Aquí es donde comprobamos que el coche y todo lo que llevamos dentro no se peleen con el mundo exterior —explica, con su sonrisa de científico loco—. Si tu radio empieza a sonar como un cohete o tu teléfono apaga el sistema de navegación, no podemos permitirlo. Por eso hacemos los ensayos de compatibilidad electromagnética, EMC.

El coche queda aislado en la cámara, mientras miles de sensores registran cada microperturbación. el Dr. Zoltán apunta y señala cómo las ondas rebotan y desaparecen en las paredes recubiertas de conos de espuma metálica.
—Es como jugar al escondite con la electricidad —dice—. Si no se comporta bien, no pasa la prueba.
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Después te lleva al área de HMI, donde los paneles de control, los intermitentes y los mandos de luces se ponen a prueba en simuladores que reproducen todo tipo de situaciones de tráfico.
—Aquí medimos cómo el conductor interactúa con el coche —te dice el Dr. Zoltán Farkas—. Todo tiene que ser intuitivo, seguro y ergonómico. Desde la respuesta del aire acondicionado hasta cómo reacciona el sistema a descargas electrostáticas. Si el coche fuera un reloj, estos serían los engranajes invisibles que nadie ve pero que hacen que todo funcione.

Mientras observas, empiezas a notar la cantidad de variables posibles: campos magnéticos, sobretensiones, fluctuaciones de voltaje… el Dr. Zoltán te sonríe y susurra:
—Y esto es solo el principio, amigo. Cada prueba es un mundo por descubrir.
Ahora te conduce ahora hacia la zona de resistencia dieléctrica y aislamiento.
—Aquí comprobamos que nada pueda cortocircuitarse —dice con entusiasmo—. Cada cable, cada conector, cada sensor debe soportar tensiones extremas sin ceder. Imagina que toda la energía del mundo intenta atravesar un hilo fino… si el aislamiento falla, ¡boom! —hace un gesto dramático con las manos—. Y eso, amigo mío, no puede pasar.

Encendiendo los equipos, observas cómo los aparatos aplican voltajes superiores a los normales, midiendo fugas invisibles, corrientes mínimas que podrían convertirse en un problema si no se detectan a tiempo. Cada lectura aparece en pantallas parpadeantes, con gráficos y curvas que parecen sacadas de un antiguo grabado científico, y el Dr. Zoltán Farkas comenta cada resultado con un fervor casi poético.

—Cada línea, cada pico en esta gráfica cuenta una historia. Si lo miras bien, puedes anticiparte a fallos antes de que existan —dice, mientras anota algo en su cuaderno lleno de cables dibujados y fórmulas garabateadas—.
Rápidamente, ¡sin perder tiempo! El Dr. Zoltán Farkas te lleva ahora a una sala iluminada con luces cálidas que reflejan los paneles de control y las pantallas de los ordenadores. 

En una pantalla gigante parpadea MatLab/Simulink, simulando el comportamiento de cada sistema electrónico y de control del coche. Cada línea y cada bloque representan sensores, actuadores y algoritmos que se moverán como por arte de magia dentro del vehículo real.


—Antes de poner un cable o una placa en el coche, queremos ver cómo reaccionará —dice el Dr. Zoltán, frotándose las manos con una sonrisa--. Esto nos ahorra horas, toneladas de errores y, sobre todo, dinero.

Más allá, otros equipos trabajan con herramientas especializadas:
  • ANSYS Electronics Desktop analiza la compatibilidad electromagnética, asegurando que nada interfiera con otros sistemas.
  • Altium Designer permite crear y revisar las placas de circuito impreso, previniendo sobrecalentamientos o interferencias invisibles.
  • LabVIEW recoge datos en tiempo real y controla pruebas de HMI, para asegurarse de que cada interacción del conductor se traduzca correctamente en el vehículo.

Mientras observas todo esto, te das cuenta de que no se trata solo de probar cables y chips; estás viendo cómo se construye la inteligencia del coche. el Dr. Zoltán Farkas sonríe, feliz entre su ejército de pantallas y cables, como un alquimista moderno que mezcla magia con física.

Te gusta el Dr. Zoltán. Es imposible no hacerlo. Tiene esa mezcla entre genio y despiste que hace que parezca salido de otra época… o de otro planeta. Habla con los cables como si fueran viejos amigos, se emociona con cada chispa y, en un descuido, te lanza una advertencia medio en broma:

—Tranquilo, si esto explota, al menos saldremos en un paper científico.
Ríes… aunque no del todo tranquilo. La maraña de cables, las pantallas llenas de fórmulas y los zumbidos eléctricos te hacen pensar que, efectivamente, salir de allí antes de salir por los aires es una idea razonable.

Te despides de el Dr. Zoltán Farkas, que ya ha vuelto a hablar solo con su osciloscopio, y cruzas el pasillo mientras te llega el eco de su voz:


—¡Recuerda! ¡Todo es cuestión de frecuencia, no de voltaje!
Suspiras, sonríes y sigues tu camino. Otra sala, otro ensayo. Pero admitámoslo: la electrónica tiene su encanto… siempre que la mires desde una distancia segura.

Mañana será otro día… tachas los ensayos de electrónica de la lista.. y ves el que podrías ir a ver mañana... “¿Comfort ¿Qué será eso?” Quizá una nueva serie de ensayos, nuevas pruebas… quién sabe. Pero algo te dice que tanto a ti como a el Dr. Zoltán Farkas os vendrá bien.

Con eso en mente, te despides del zumbido constante de los equipos, dejando a el Dr. Zoltán Farkas rodeado de su pequeño reino eléctrico, y decides salir a tomar aire fresco.La ciudad de Zalaegerszeg te recibe con su ritmo tranquilo: calles empedradas, bicicletas cruzando la plaza principal y cafés que dejan escapar el aroma del pan recién horneado. El contraste con los laboratorios es inmediato; aquí todo fluye a una velocidad más humana, casi contemplativa.
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Otro test tachado de la lista: electrónica (EMC y otros)
Te sientas en un banco cerca de la plaza del reloj (Földönjáró toronyóra), observando a la gente pasar, escuchando el murmullo de conversaciones mezclado con el canto de algún pájaro que se atreve a posarse entre las farolas. Mientras tomas un sorbo de café caliente, tu mente vuelve a los ensayos de ayer: motores rugiendo, pantallas llenas de datos y cables por doquier.

Mientras bajas la mirada al móvil, sin demasiada intención, ves pasar un reel, un vídeo corto de alguien hablando precisamente de cómo llegó hasta CEO en la industria de la automoción. Te resulta curioso porque encaja demasiado con lo que acabas de vivir.

​Sigues mirando la plaza, pero la idea se queda contigo. Empiezas a encajar algo que hasta ahora estaba disperso. No se trata solo de motores, electrónica o ergonomía; se trata de aprender a leer el sistema completo. De entender cómo cada pieza encaja en otra.

Te das cuenta de que este tipo de enfoque no suele aparecer de forma aislada, sino cuando empiezas a construir una comprensión más amplia del sector automotriz y de la movilidad urbana, conectando decisiones técnicas con lo que ocurre después en la industria. Algo que irás viviendo cada vez más a medida que vayas haciendo más sprints.

Además, el verdadero salto no está solo en conocer las piezas… sino en saber cómo se relacionan entre sí cuando empiezas a moverte dentro de ese tablero.​
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Sigue explorando la industria


Con una sensación de propósito renovado, te levantas del banco. La brisa de la plaza despeja tus pensamientos y te recuerda que estás en un camino de aprendizaje real, tangible y único.

.. al día siguiente ...
Ensayos de Comfort
Al día siguiente, llegas a la puerta del departamento de Comfort. Apenas la empujas, y un par de ojos te observan con intensidad casi quirúrgica.
—¡Alto ahí! —te dice una voz firme mientras un asistente con casco y chaleco reflectante se acerca, midiendo tu postura como si fueras un experimento de laboratorio. Señala tu espalda--. ¡Encorvado! Endereza la columna, joven.

Te das cuenta de que tu portátil, tampoco cumple:
—¿Sin almohadilla en la correa? ¿Qué clase de novato viene así? —apunta otra asistente, mientras cruza los brazos y te evalúa de arriba abajo—. Y… ¡zapatos! ¡Zapatos de seguridad, por favor!

Te quedas congelado. Apenas has abierto la puerta y sientes que cada movimiento, cada parpadeo, está siendo registrado. Es como entrar en un quirófano industrial: luces blancas y señales de alerta por todas partes y un silencio interrumpido solo por el zumbido de los sensores.

Mientras intentas colocar tu portátil correctamente y te ajustas los zapatos, uno de ellos se inclina hacia ti y con una sonrisa que no llega a sus ojos, dice:


—Bienvenido al departamento de Comfort. Aquí, todo se diseña para que el cuerpo no sufra: para que salgas del coche relajado, sin tensiones innecesarias, sin dolores de espalda ni hombros, incluso después de horas al volante.

Respiras hondo, te mueves con cuidado, y piensas: “Ok… aquí el Dr. Zoltán Farkas no me acompaña, pero debería… esto va a ser otra locura.”

Te guía hacia el hall principal del área de Comfort, notas la luz blanca, casi clínica, y el sonido del lugar es un murmullo apenas perceptible, acompañado de un leve zumbido de ventilación que te recuerda que aquí nada se deja al azar. La música ambiental es suave, casi imperceptible, diseñada para concentrar la mente y relajar los sentidos mientras se realizan ensayos de precisión.

Cada científico que ves parece plenamente consciente de su propio cuerpo: la espalda erguida, los hombros relajados, los movimientos lentos, deliberados, medidos. No hay gestos bruscos ni posturas forzadas. No hay papeles tirados ni bolígrafos olvidados; cada herramienta tiene su sitio exacto y todo el laboratorio brilla como recién pulido. Incluso respirar parece más lento, más consciente, como si el propio cuerpo estuviera calibrado al mismo nivel que las máquinas que lo rodean.


Avanzas entre pasillos impecables y observas los ensayos: robots humanoides sentados en asientos, pistones aplicando fuerza en puntos críticos, sensores que miden cada micro-deformación, cada milímetro de movimiento. Todo está calibrado al detalle, desde la posición de los paneles de infoentretenimiento hasta la tensión exacta de los cinturones de seguridad. Aquí no hay prisa, no hay error; cada gesto cuenta.
ensayos de ergonomia, confort coches diseño
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Mientras observas, empiezas a entender por qué llaman al feel-good factor a esto: no se trata solo de comodidad, sino de seguridad pasiva. Observas cómo cada gesto de los científicos que prueban el interior del coche está medido al milímetro, sentados en el coche, manos sobre el volante, pies en los pedales: cualquier tensión incorrecta, cualquier ángulo mal calibrado, podría generar dolor crónico con el tiempo. Aquí, incluso una pantalla mal situada en el tablero de mandos del coche podría arruinar la experiencia de conducción y hacer que un coche perfecto, en términos mecánicos, quede descartado por un simple fallo de ergonomía.
ensayo ergonomia / confort coches
ensayo ergonomia / confort coches
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Los robots humanoides no descansan; pistones, bolsas y telas se deforman, aplicando presión donde un cuerpo real ejercería fuerza en los asientos del coche. Cada ensayo simula miles de usos y cada micro-deformación se analiza para asegurar que, al final, un conductor real esté seguro y cómodo, incluso después de años. Observas cómo todo encaja: cada prueba, cada dato, cada robot es parte de un gigantesco puzzle que hace que el coche funcione no solo mecánicamente, sino también para el bienestar humano.

Sigues caminando por el laboratorio, tus pasos apenas hacen ruido sobre el suelo impoluto. Todo parece moverse a cámara lenta: robots ajustando pistones, cámaras climáticas girando suavemente, pantallas parpadeando con datos que solo los ingenieros parecen comprender del todo. Todo está organizado, limpio, medido. La sensación de control absoluto te relaja, y al mismo tiempo impresiona la precisión con la que cada ensayo se realiza.

Te acercas a las cámaras climáticas donde los asientos son sometidos a condiciones extremas de temperatura y humedad. Observas cómo los robots aplican ciclos de fatiga, simulando años de uso en cuestión de días. Incluso los anclajes IsoFix y Latch, esos puntos donde se fijan las sillas infantiles, son testeados hasta el mínimo detalle. Ves cómo los ingenieros verifican que, ante cualquier impacto, nada ceda, nada se mueva: la seguridad de los más pequeños es absoluta.
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Mientras caminas más allá, notas cómo la ergonomía empieza a fusionarse con la experiencia de usuario. Los ingenieros comentan detalles sobre posavasos que también sirven para dejar el móvil, la disposición de controles y pantallas, y cómo todo debe p​ermanecer a mano sin distraerte de la conducción. Te das cuenta de que no es solo comodidad: es optimizar el tiempo dentro del coche mientras se mantiene la seguridad. Cuando los vehículos sean completamente autónomos, te dicen, este enfoque cambiará por completo; entonces, podrás concentrarte en trabajar, leer el libro de coches: Domina el negocio del automóvil,  o descansar, mientras el coche hace todo por ti.

Uno de los ingenieros te llama y te lleva a una mesa grande, completamente limpia, sobre la que hay varios planos desplegados. Son los planos del “package” del vehículo. Te explica con calma:

—El package es donde, en la fase de styling ,se decidió cómo se distribuyen todos los elementos principales del coche —dice, señalando con un puntero láser para no manchar el papel. -- Motor, asientos, pedales, volante… cada pieza tiene su espacio y debe convivir con las demás sin comprometer la ergonomía ni la seguridad.
package ergonomia diseño coches
Package (de Luppo Design)
Van repasando cada sección, lentamente, como si fueran piezas de un rompecabezas gigante. Cada decisión se toma tras analizar minuciosamente cómo afectará a la postura del conductor y a la comodidad de los ocupantes. Te das cuenta de que incluso un pequeño cambio en la altura del asiento o en la posición del volante podría obligar a reajustar todo lo demás. Lento y con calma.

A medida que observas los planos, empiezas a ver cómo replican esta disposición lentamente en el prototipo, cada ajuste medido y probado antes de pasar a la siguiente fase. No es solo ingeniería: es precisión, paciencia y previsión. Cada línea en el plano es una promesa de seguridad y comfort para quienes finalmente conducirán el coche.
Desde ese primer vistazo a los planos del “package”, el proceso se vuelve cada vez más tangible. Los ingenieros empiezan a analizar minuciosamente distancias entre los asientos, espacio con el techo, postura de conducción, espacio para las piernas, alcance de los controles y visibilidad en todos los ángulos. Cada detalle se discute y se ajusta lentamente.

A medida que avanzan, presentan cuidadosamente la maqueta en clay del interior. Allí, la disposición de los controles y todo lo que el conductor puede alcanzar empieza a cobrar sentido real. Puedes calcularlo en ordenador, incluso hacer simulaciones complejas, pero la percepción humana sigue siendo clave.
Mientras recorres la maqueta del interior, el equipo te señala cada detalle con calma. El Dr. Zoltán Farkas no está aquí, pero puedes imaginarlo tomando notas obsesivamente mientras todo sucede en silencio, medido y preciso. Aquí no hay prisa; cada gesto cuenta.

Te explican primero el headroom: se recomienda dejar un espacio mínimo de 5 cm alrededor de la cabeza del conductor. No es un dato arbitrario, sino un estándar que asegura comodidad incluso en recorridos largos. Luego, pasan a la separación entre los asientos delanteros. Aquí interviene la anchura bideltoidea, la distancia máxima entre los músculos deltoides en los hombros. Para garantizar comfort, se añade un 10% a cada lado, lo que significa que entre ambos asientos delanteros hay un 20% adicional a la anchura total de la persona.


ergonomia diseño coches

Una vez que los asientos y las dimensiones básicas están definidas, se comienza a distribuir el resto de elementos en torno al conductor. Aquí entra el concepto de área laboral, o work-space envelope: es el espacio al que puedes llegar con el brazo sin mover el resto del cuerpo. Todo lo esencial —luces, intermitentes, controles de infoentretenimiento— debe estar dentro de esta área. Elementos menos críticos se colocan más allá. Los volantes multifunción se convierten en aliados: desde ellos puedes manejar la música, climatización, navegación y otras funciones sin comprometer la ergonomía.
También se consideran las limitaciones del cinturón de seguridad, que puede alterar ligeramente la postura, y la visión. El campo binocular del conductor es de 120º: 60º a la izquierda y 60º a la derecha. Para objetos situados más allá de los 30º, hay que mover los ojos, y generalmente la cabeza se gira ligeramente a partir de esa apertura para no perder detalle. Esto define que los elementos más importantes se ubiquen centrados, cerca del volante, y los comandos menos frecuentes se dejen en el rango de 45º a 60º, para usarse ocasionalmente o con el coche detenido.
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Por último, la inclinación natural de la cabeza: el conductor se siente cómodo observando objetos hasta 15º por encima o por debajo de la línea visual. Aun así, puede ver con facilidad hasta 45º por encima y 65º por debajo sin mover la cabeza. Cada cifra, cada ángulo, cada centímetro, ha sido pensado para maximizar la seguridad y la comodidad, garantizando que la experiencia de conducir sea intuitiva, segura y placentera.
Y ahora,… haz una pausa, respira hondo y toma nota mental: lo que acabas de leer no es información cualquiera. Te acabo de revelar un secreto que deberías guardar muy bien, tanto si vas a estar involucrado en el diseño de un coche, como si te dedicas al área comercial.

Si quieres, puedes dejar tu comentario, tu reflexión… como si fuera un libro de visitas del laboratorio de comfort, porque, aquí, no entra cualquiera. 
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package diseño automotriz
Diseño de package de Luciano Bove

Con estas cifras claras en mente, te sitúas en la posición del conductor, ajustando el asiento para representar un percentil típico. Lentamente trazas el campo de visión, observando cuáles son las zonas más cómodas para ver sin tener que mover la cabeza: ahí irán las funciones principales del vehículo, como si cada botón y pantalla tuviera su lugar natural.

Pero, como en cualquier sistema vivo, nada es fijo. Los asientos pueden moverse, las personas varían… y aquí entra la magia del “eyellipse”, que permite a los especialistas en ergonomía contemplar un rango más amplio de posiciones y movimientos posibles, asegurando que todos los conductores tengan la mejor experiencia posible.

Luego viene la visibilidad exterior: eliminamos puntos ciegos, revisamos que el salpicadero y el capó no interfieran, controlamos reflejos, deslumbramientos y superficies brillantes. Primero trabajamos la visibilidad directa, sin espejos ni cámaras, y una vez optimizada, incorporamos los dispositivos de ayuda: visión indirecta, cámaras panorámicas y head-up display, proyectando información vital sobre el parabrisas sin que tengas que apartar la mirada de la carretera.
Todo aquí parece limpio, e increíblemente sencillo, hasta que realmente empiezas a profundizar y a entender porqué hay un departamento dedicado exclusivamente al comfort, con una parte muy importante en ergonomía. Hojeando algunos informes empiezas a ver algunas imagenes como las siguientes, lo que te hace comprender la importancia y magnitud de este departamento. 
ergonomía en diseño automotriz coches, comfort testing.
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Avanzas, y al cruzar la puerta, vuelves a encontrarte con un espacio casi quirúrgico: blanco, brillante, sin un solo polvo flotando; el aire es puro y filtrado, y algunas cristaleras albergan plantas cuidadosamente seleccionadas que oxigenan discretamente la sala. Cada científico se mueve con precisión medida, lentes y guantes, trabajando con calma y concentración. Nuevamente, Aquí no hay prisas ni caos: todo está diseñado para minimizar cualquier error, y el silencio solo se rompe por el zumbido de los equipos de medición... y tus pasos … se nota que ese no es tu lugar habitual.


Te llama la antención ver a equipos diferenciados, Preguntas quiénes son y te responden: antropometristas, biomecánicos y especialistas en ergonomía. Los especializados en antropometría se ocupan de las dimensiones del cuerpo humano y su relación con el entorno, asegurando que el conductor y los pasajeros estén cómodos y protegidos en caso de accidente. Otros, en cambio, se ocupan más de la biomecánica, que analiza cómo los esfuerzos externos afectan al cuerpo, por ejemplo, el esfuerzo muscular necesario para girar el volante durante una maniobra de aparcamiento. 
Sales de ahí con una sensación extraña: relajado, casi flotando entre tanto blanco impoluto y ciencia precisa, pero con una chispa de curiosidad todavía encendida. Los ensayos de motores te habían dejado exhausto mentalmente, abrumado por la cantidad casi infinita de variables y posibilidades.. El Dr. Zoltán Farkas sigue en su mundo de cables y mediciones, lo cierto es que no explotaste, y te quedas con eso como pequeño triunfo.

Reflexionas un momento: quizá ha sido una buena decisión terminar la semana con ergonomía y estudios de habitáculo; algo más pausado, contemplativo, donde el ritmo no lo marca la potencia de un motor sino la precisión de la observación humana. Cierras la puerta mentalmente de esos laboratorios futuristas y respiras: la semana se va despidiendo y tú estás listo para el siguiente capítulo.

Ahora solo queda lo mejor: imaginar qué ensayo vendrá después. Te detienes un segundo, sacas la hoja de ensayos para tacharla y, a continuación sacas el móvil, visualizas el blog, y piensas: ¿cuál será el siguiente?… Te leo en los comentarios, 
ensayos de comfort
“Biztonság”, piensas, recordando la palabra húngara que significa seguridad. La ironía no se te escapa: lo que viene será confidencial, extremadamente protegido, y solo unos pocos sabrán realmente lo que ocurre tras esas puertas. Ensayos de los que apenas hay información pública, secretos que se guardan bajo llave, protocolos que se respetan como si fueran oro.

Respiras hondo y vuelves a mirar la hoja: tres nombres sin tachar, tres oportunidades de descubrir lo desconocido. Tu curiosidad se mezcla con un ligero cosquilleo de tensión. La próxima etapa será un misterio total. Lo único seguro es que, cuando cruces la puerta, nada volverá a ser como antes.

Cierras la hoja por un momento y te preparas: no sabes qué encontrarás, pero sientes que estás a punto de adentrarte en algo grande… algo que cambiará tu forma de ver todo lo que has aprendido hasta ahora. Lo que viene es confidencial. Lo que vendrá… es otra historia.



Viszlát jövő héten! – ¡Hasta la semana que viene!
En esta serie de reels estoy contando cómo llegué de becario a CEO con la intención de que pueda inspirarte. 



Nota: Todas las entregas están registradas en el Regitro de la Propiedad Intelecual. Todos los derechos reservados. El contenido se basa en el libro de automoción: Domina el Negocio del Automóvil, también registrado.
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